Tres Tizas

16 marzo , 2009

Viaje de estudios: la educación sale del aula

Filed under: Diversificación Curricular — Etiquetas: — Carlos Diez @ 8:00 am

Esto no es un artículo sobre didáctica, ni sobre prácticas pedagógicas, ni sobre temas lingüísticos, ni sobre el uso de las TIC en el aula. No trata de nada de eso… ¿o sí?

Dentro de un par de semanas me voy de viaje de estudios con los de 4º de la E.S.O.

A pesar de que me supone una inversión de tiempo y molestos quebraderos de cabeza: preparar reuniones con las familias, contactar con la agencia de viajes, visitas al banco.

A pesar de que no cobro nada. Es más, tengo que seguir aclarando a los alumnos que YO no me pago el viaje -“¡vaya chollo, profe!”- y pedirles que me miren detenidamente a la cara y respondan a la siguiente pregunta: ¿qué prefiere el profe: irse de viaje con nosotros cinco días a Salou -de nuevo a Salou- o quedarse aquí con su familia, sus amigos, sus vinos…? Me pregunto qué sueldo y dietas cobraría en cualquier otro empleo un licenciado superior trabajando cinco días con sus noches -disponibilidad las 24 horas, móvil en la mesilla por lo que pudiera pasar- haciendo de guía, organizador, sanitario, con responsabilidad total, fuera de casa y alejado de su familia.

A pesar de que no dan ningún punto por estos “cursillos” de cien horas seguidas, sin descanso, sobre arte, historia, medios de transporte, habilidades sociales, organización de la jornada y de grupos, gestiones administrativas, relaciones públicas,  etc.

A pesar de que legalmente estoy con el culo al aire y las responsabilidades, según los expertos en Prevención de Riesgos Laborales, son infinitas, superiores a las de cualquier madre, padre o tutor legal.

A pesar de que no están garantizados la valoración ni el agradecimiento de los alumnos y sus familias.

A pesar de que este año -y espero que no sea una evolución, sino una anécdota- los alumnos han sido en general:

  • Menos entusiastas, hasta el punto de que se podría haber suspendido el viaje por la escasa participación.
  • Con menos iniciativa e implicación. Apenas han realizado actividades para sacar dinero. Y no pertenecen a familias a las que les sobre. No importa tanto el poder adquisitivo, como la educación recibida en casa, el valor del dinero, del esfuerzo y sacrificio por conseguir una meta.
  • Más insolidarios y egoístas. Empezaron vendiendo cada uno por su cuenta, haciéndose competencia entre ellos, infringiendo sus propias normas consensuadas.
  • Más cómodos, exigentes y caprichosos. Algunos todavía esperan sentados a que el resto les organice el viaje, a que les den todo hecho. Su máxima preocupación es que puedan estar en la misma habitación con sus amiguetes, los demás les importan un comino. ¿Les llevarán sus padres las maletas, me pedirán que les corte el filete en la comida?

Y a pesar de tantos “apesares” este curso de nuevo -y ya van cuatro- me voy de viaje de estudios. ¿Será por aplicar competencias en contextos auténticamente reales? ¿Por poner en práctica valores como la colaboración y la solidaridad (tomando decisiones en común sin marginar a las minorías), la cortesía verbal (pidiendo en la recepción del hotel permiso para sacar fotos de noche en la piscina), el respeto a los demás (siendo puntuales), la solución de conflictos, la asertividad? ¿Será por conocerlos y relacionarme con ellos en otros ámbitos?

Al final va a ser verdad que esto de la educación es vocacional.

Carlos Díez

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