Tres Tizas

26 abril , 2010

Preposiciones para Sabina…

Filed under: Blog, Homenaje, PRL — Etiquetas: , , — Marcos Cadenato @ 8:00 am

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Hace ya cinco años que dejé de fumar;  hace ya, al menos, diez años que tomo una pastilla para la tensión. “El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos”, ya sabéis…  Siempre que pienso en esto, me acuerdo –indefectiblemente- de Sabina, don Joaquín; sí, sí, el cantante, el poeta urbano, el macarra, el putero, el golfo, el letrista… porque algunos de mi edad hemos aprendido a amar, a desamar, a cantar y a odiar con Sabina;  muchos le debemos la libertad de soñar, la creación de un mundo único y característico lleno de curiosos personajes; con Sabina, todos aprendimos a pasear por la calle Melancolía; a acostumbrarnos a que nos dieran las diez, y las once y la una…; a olvidar en 19 días y 500 noches; a ir a Praga a romper una canción… ¡a vivir! Estas son mis preposiciones para él, para el artista, para el maestro… ¡Gracias, Joaquín, un gusto!

A Sabina le debemos muchos de mi generación que nos enseñara a cantar a la luna, “que se me mete en la cuna del mar a roncar”; a pasear por la calle Melancolía y por el Boulevar de los sueños rotos; “a morirme contigo, si te matas”, “a rimar cicatriz con epidemia” o a “recostar mi cabeza en el hombro de la luna”…

Ante Sabina, yo me arrodillé -y me volvería a inclinar- (debo confesarlo públicamente) agarrándole sus tobillos delgaditos, en el Palacio Euskalduna de Bilbao en su gira Alivio de luto y me dijo: “levántate, que pareces el Papa”. Y aún degusto su “tiramisú de limón” y guardo “en el cajón donde guardo el corazón”, junto a sus palabras, “sus mentiras piadosas” y su “perfume del desengaño”…

Bajo muchas de sus canciones nos hemos enamorado, nos hemos desenamorado, hemos sentido escalofríos, nos hemos sentido vivos, y muertos, y hemos pasado momentos inolvidables… pero lo que yo nunca olvidaré es “aquel pueblo con mar, una noche, después de un concierto…

Con las canciones y las letras de Sabina algunos no podemos permanecer impasibles; hay una verdadera comunión entre el cantante y sus fans: una identificación tal con sus creaciones que “nada del mundo sabiniano nos es ajeno…”: nos identificamos con él y sus letras, reímos, cantamos, disfrutamos con él, nos emocionamos…

Contra Sabina se han dicho y escrito ríos de tinto –del malo, seguro-: “que si no tiene voz, que si no canta una mierda, que si es un fantasma, un putero, un drogadicto, un borracho, un desagradable, un fumador empedernido…” Sin comentarios…

De Sabina es ese mundo particular lleno de putas, piratas malos, manguis, derrotados, mendigos, estupendas churris, yonkis, poetas, bebedores… con el que le identificamos, con el que él se identifica, y con el que ya nunca podrá –ni querrá, suponemos- separarse jamás.

Desde que supe que “Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal” son trocitos de vida, yo ya siempre “me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid” y viajo “en sucios trenes que iban hacia el norte”.

En su disco Yo, mi me, contigo encontré un auténtico compendio de Filosofía y un principio vital válido para toda una muerte: “Y morirme contigo si te matas  y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren”.

Entre sus más de trescientas canciones, cada uno de nosotros elegiría una diferente como su preferida, pero seguro que muchos coincidiríamos en la elección de este fragmento de una de sus baladas más conocidas: “Y algunas veces suelo recostar mi cabeza en el hombro de la luna y le hablo de esa amante inoportuna que se llama soledad”.

Para enamorarse escuchando las letras de Joaquín no hace falta casi nada, basta con recordar la letra de una de las canciones que le dedica a Jimena, su novia: “Rosa de Lima, prima lejana, lengua de gato, bicarbonato de porcelana, dolor de muelas, pan de centeno, hasta las suelas de mis zapatos te echan de menos. Prenda de abrigo, ven, vente conmigo.”

Por su Annie Hall, su Gioconda, su Wendy, su Cantinflas, su Bola de Nieve, sus Tres Mosqueteros, su Tintín, su yo-yo, su azulete, su siete de copas…  por su Canción más hermosa del mundo, ¡yo… mato…!

Según el cantante de Úbeda (Jaén), “tenemos zapatos, orgullo, presente; tenemos costumbres, pudores, jadeos; tenemos la boca, la lengua, los dientes; saliva, cinismo, locura, deseo”, pero sobre todo tenemos  “más de cien palabras, más de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas, más de cien pupilas donde vernos vivos, más de cien mentiras que valen la pena.”

Sin Sabina, la vida de muchos de nosotros sería otra porque sin él “una casa es una emboscada, un pasillo de un tren de madrugada, una laberinto sin luz”, sin él “una casa es una oficina, un teléfono ardiendo en la cabina, un éxodo de oscuras golondrinas”.

Sobre el cantante jienense se ha escrito y, sobre todo, se han dicho y contado muchas historias: “que si es…, que si hace…, que si una vez…, que me han dicho…” pero lo cierto es que su producción artística (letras, música, composiciones, poemas…) es lo suficientemente grande en calidad y en cantidad para que muchos de esos bulos, leyendas, mitos y leyendas sean motivados más por el peor pecado capital de este país que…

Tras estar unas horas con Sabina uno se impregna de él y huele a tabaco, a sudor, a camas vacías, a derrota, a mar, a Buenos Aires, a besos, a rimel corrido, a hombre, a mujer, a sábanas frías, a Praga, a ruido, a crisis, a limón, a caricias, a alcohol, a violetas, a princesa, a lluvia, a melancolía, a sal, a alquitrán, a cubata, a Madrid…

Junto a mi particular homenaje al autor de Calle Melancolía -qué le vamos a hacer-  mis alumnos se han animado también a celebrar con su profe sus personales debilidades. Hablábamos en Radio Tres Tizas hace unas semanas con Juanjo Muñoz de la Educación Expandida y éste es un buen ejemplo de ello. Cualquier momento es bueno y cualquier excusa perfecta para aprender.

Después de ver este vídeo que alguien generosamente ha colgado en YouTube, les propuse a mis alumnos que hicieran lo mismo con otra canción de Sabina: Una de romanos. El proceso es sencillo: después de repartir la letra escrita del tema sabiniano, les indico que seleccionen de cada estrofa las palabras centrales o que ellos crean que contienen la información más importante. Éste es el resultado. Posteriormente buscan en la red imágenes libres que puedan acompañar a la nómina de palabras que han seleccionado y, a través, del sencillo programita Movie Maker realizan una película con el archivo de audio que les proporciono. Quita, pon, elimina, añade, más, menos, deja, carga… y tatatachán… éstos son sus resultados, después de subirlos a YouTube. Tendríais que haber visto la cara de satisfacción que tenían todos al ver su primer vídeo colgado del conocidísimo y famosísimo contenedor de vídeos. ¡No hay palabras para definir la cara de felicidad de aquellos chicos! Apuntaron la URL del vídeo en un papelito y –según me dicen- los han visto ya en Rumanía, Brasil y Marruecos… Os animo a que los veáis y a que les dejéis un comentario porque el trabajo ha merecido la pena y su esfuerzo ha tenido frutos espléndidos. Creo…

Marcos Cadenato

NOTA BENE

Pido perdón a los lectores de Tres Tizas por este exceso de sinceridad, pero esta idea llevaba tiempo rondándome por la cabeza y, en un momento de especial debilidad, no lo pensé más, porque “la pasión cuando pasa es una copa de sangre desangrada en el mar muerto”…

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