Tres Tizas

23 enero , 2012

365 días 365 tuits 365 refranes

Filed under: Blog, Literatura — Etiquetas: , — Gorka Fernández @ 9:00 am

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Aún recuerdo la comidas en casa de mi abuela castellana y refranera, siempre había algún motivo para la transmisión oral entre plato y plato. Posteriormente trabajé en residencias de ancianos y tomé contacto con la terapia de estimulación cognitiva “orientación en la realidad” que pretende activar la memoria y sobre todo aumentar la calidad de mayores con dificultades para recordar incluso el día en el que viven. Mediante refranes se ponían en marcha recursos memorísticos. Por ejemplo, la persona responsable de la dinámica empezaba un refrán y el residente debía completarlo. No deja de sorprender el arraigo cognitivo que tienen estos dichos, ya que hasta personas con un deterioro considerable son capaces de concluir con éxito el ejercicio (del mismo modo sucede con la música y las canciones).

Quizás estemos perdiendo esta tradición oral, por ello me propuse elaborar esta recopilación de refranes, en su mayoría referentes a cuestiones temporales, agrícolas o estacionales Con el fin de recuperar en parte un hábito cultural que nos aporta innumerables referentes antropológicos y que nos acerca un poco más a la pachamama.

Creo que es una guía válida para utilizar en el aula ya que acerca al alumnado una tradición oral a recuperar.

Todo surgió por un tuit el pasado 21 de junio.

Decidí dar los buenos días en mi cuenta Twitter aportando un refrán que tuviese relación con ese día, mes o estación en la que nos encontrásemos. Así, poco a poco fui programando refranes a lo largo de este curso mediante futuretweets.com. Lo que permite revivir la tradición y activar la transmisión mediante las nuevas tecnologías.

También los recopilé en un documento que alojé en isuu.com. Aquí lo tienes: http://issuu.com/gorkafm/docs/refranes

Disfrútalos. Utilízalos. Transmítelos ¿Por qué no uno cada inicio de clase?

¡Ah! y no hagamos caso del refrán “hombre refranero, embustero”, gusta más el “hombre refranero, medido y certero” (y mujer también, por cierto, poca coeducación podemos trabajar con ciertos refranes. Quizás el punto débil de esta propuesta)

Gorka Fernández

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19 diciembre , 2011

A mí no me hables con ese rintintín…!!!

Filed under: Te cedo la palabra — Etiquetas: , , , — Aster Navas @ 8:00 am

Nos presentó, hace ya algunos años, un amigo común, José Ibar, Urtain: servidor acababa de leer La cuenta atrás, donde se relata el descenso a los infiernos del púgil vasco y envié a Juan un mail con el mismo escepticismo de quien lanza una botella al océano. Tardó apenas unas horas en responderme.

Desde entonces, cada vez que publica, presenta un libro o dirige festivales como La risa de Bilbao, tiene la delicadeza y la confianza de invitarme; desde entonces se asoma a esta bitácora donde opina, participa y nos echa un capote con los alumnos.

Por eso, cuando salió a la luz En mi furor interno y otros surrealismos semánticos, decidimos cederle la palabra.

Autor de múltiples registros y formatos, columnista, Juan Bas nos regala en este post una selección de páginas de esta última creación, un impagable inventario de frases deshechas, de aparatosos accidentes lingüísticos.


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En parte por mi oficio, en parte por mi naturaleza hocicona y metete, suelo poner la oreja para escuchar fragmentos de conversaciones ajenas en los más diversos lugares. Se oyen cosas alucinantes; pero más asombroso que lo que se dice, es cómo se dice y los surrealismos semánticos en que se incurre, cada vez más frecuentes a medida que el personal se afianza en la condición ágrafa y su principal relación con la palabra escrita es los jeroglíficos mensajes de los teléfonos móviles: una especie de lenguaje parahumano exento de ortografía y sintaxis. Es verdad que el auge de las redes sociales tipo Facebook está consiguiendo que la gente escriba más. Pero sin contar con referencias por la falta de lectura de libros, se reproducen por escrito los mismos desatinos lingüísticos que se dicen de palabra y, de este modo, tienden si no a perpetuarse, sí a popularizarse y a darse por buenos, por correctos.

Los recogidos en este librito ―cuyo objetivo es humorístico―, después de una larga labor de cosecha, provienen principalmente del lenguaje oral y en mucha menor medida del escrito. Los he oído o me los han contado. Han sido dichos en las calles, en la televisión o en la radio. Navegan por ahí, están en el aire como los microbios y las bacterias, buscando el contagio y poseer a un nuevo portador.

Algunos de los que me han aportado seguro que son invenciones o leyendas urbanas o fueron dichos adrede, pero creo que son los menos. No funcionan igual los inventados, los artificiales, se nota. He intentado inventarme alguno, armar uno o dos de estos artefactos, y los resultados han sido mediocres. Es como intentar pensar con otra codificación de la mente, resulta extraño. Sería muy difícil superar con la imaginación lo que decía una mujer que le sucedía con las anchoas: Están muy buenas, pero lo malo es que te enterneces limpiándolas, no acabas nunca. O utilizar como aumentativo lo peyorativo: Para mí es muy importante, lo sobrevaloro sobre todas las cosas. O cambiar la calificación de un modo de expresarse por el nombre de un perro: A mí no me hables con ese Rintintín. O darle a una señal categoría fálica: Ten cuidado al aparcar, no tires los pipotes. O inventar palabras: ¿Qué dices? Me dejas perpléjica. O reinventar un refrán:  Me pones entre la espalda y la pared.

De la variada glosa, coloridos comentarios y anécdotas cajón de sastre al hilo del amplio muestrario, sí soy el único responsable.

En fin, que probablemente todas estos granos de uva no sean más que el prólogo de la avalancha de melones[1] que se avecina como fruto de no leer nada solvente y escuchar los palos al castellano que sueltan los cráneos privilegiados que salen por la televisión. Puede que dentro de un cuarto de siglo nadie sepa ya lo que significa modorra o que cuando te cabreas te pones hecho un basilisco en vez de un obelisco, no te petrificas. Estoy convencido en mi furor interno de que la incultura avanza, sin prisa pero sin pausa, y no se atisba parapente alguno para frenarla, ya que los incultos se muestran cada vez más orgullosos de su ignorancia. Elogio de la incultura enciclopédica.

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Juan Bas


[1] Me gusta lo de eres más pesado que un collar de melones.

Editorial Alberdania, Colección Astiro.
ISBN papel: 978-84-9868-233-5
ISBN digital (ePUB): 978-84-9868-297-7

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