Tres Tizas

29 octubre , 2014

Inglés y axilas

Filed under: Blog — Etiquetas: , — Carlos Diez @ 7:59 am

axilas

Actividad: Buscamos en las calles o en Internet un cartel, un anuncio, un texto… en el que se dé una posible ambigüedad o podamos establecer una comprensión absurda, una asociación estúpida de ideas y, jugando con ese equívoco, escribimos un breve relato.

Ejemplo: Inglés y axilas.

Con el comienzo del nuevo curso he decidido aprender un nuevo idioma. ¡Por fin he dado el paso! Lo venía posponiendo desde hace mucho tiempo, siempre aparecía en mi lista de propósitos para el próximo año junto con “dejar de fumar” y “practicar algún deporte”. Siempre postergado para el próximo año.

Busqué academias y un idioma que me satisficiera, que no fuera muy complicado. Inglés, alemán, idiomas creados como el esperanto, el na’vi o el klingon, lenguas muertas, el lenguaje de las flores, el de los abanicos… Hasta que -¡como una epifanía!- encontré lo que no sabía que buscaba: axilas, el lenguaje de las axilas. De pequeño ya había hecho mis pinitos. Un amigo me enseñó en su día a emitir mis primeros ruidos poniendo la mano cóncava en el sobaco, moviendo el brazo y dejando escapar el aire por el hueco. La abertura del aparato fonador, la presión del brazo y su velocidad imprimían múltiples variaciones al sonido: desde un cuesco único y rotundo, pasando por la clásica pedorreta, hasta el pedo sibilante y duradero. (Versión para profesores de lengua: cuesco oclusivo, pedorreta vibrante múltiple y pedo fricativo).

Si se me da bien y consigo pronto el B1, intentaré compaginarlo con el lenguaje de los olores. Suena… y huele prometedor.

Más posibilidades: Reformas Morales, Pienso a domicilio (en una tienda de comida para animales), Necesitamos… bajos, Consejos en la utilización de servicios sanitarios (apuntar bien, bajar la tapa y esos pequeños detalles), El vidrio puede tener muchas vidas (sé de un cristal que asegura que en una sesión de hipnosis regresiva recordó haber sido lágrima de lámpara en el Palacio de Versalles, redoma en el laboratorio de Pasteur y la botella de champán con la que se botó el Titanic).

Carlos Díez

P.S. Ya siento este post, pero es que “tengo la cabeza tan conectada con el culo que cada vez que pienso la cago“.

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