Tres Tizas

19 marzo , 2014

Profe… ¿nos vas a dar apuntes?

Filed under: Blog — Gorka Fernández @ 9:16 am

Crédito de la imagen

Voy al grano. Te propongo una pequeña investigación, para realizar antes y después de vacaciones de Semana Santa. Consiste en que impartas en tu aula dos sesiones con metodologías diferentes una clásica y otra haciendo partícipes a tu alumnado del aprendizaje y realices una prueba en la que contemples las dos materias, dejamos pasar las vacaciones y el primer día de vuelta al insti ¡Zasca! Examen sorpresa (el mismo).

Te explico cómo lo hice yo. Estamos en septiembre de 2013, mis alumnas han disfrutado de quince refrescantes días de vacaciones. A la vuelta, en la primera hora les someto a un examen, sin previo aviso. Imagina sus caras. Sí, les pongo el  mismo examen que las había hecho hace justo un mes, el 2 de agosto.

Aquel examen pretendía medir lo que habían aprendido y la persistencia del aprendizaje, mediante una u otra metodología.

Por una parte veintiséis preguntas tipo test sobre una materia impartida de manera clásica o “magistral” y otra pregunta de desarrollar (abierto) en la que se les pedía que explicasen una teoría de la motivación que ellas habían trabajado e investigado por su cuenta.

Maticemos.

Para las preguntas de tipo test había preparado unos apuntes de diez hojas en las que se desarrollaba parte del temario impartido desde el 28 de junio (día de inicio del curso). Debían estudiarlo.

Para la prueba abierta a cada una de ellas se les había asignado un autor con su teoría sobre la motivación correspondiente. Ellas investigaron e incluso prepararon una presentación de máximo diez minutos que expusieron al resto de compañeras.

El objetivo del examen, sorpresa, fue el de constatar que el aprendizaje es más persistente en conocimientos adquiridos mediante una metodología de investigación que del modo tradicional (ellas demandaban esta forma).

Según parece, si descartamos la presencia de sesgo positivo en el investigador, se cumple: olvidaron menos en la ejecución de la segunda parte que en la primera, con lo que podríamos demostrar que se aprende más haciendo que recibiendo. Lo importante en este caso no es demostrárnoslo a nosotros, docentes, sino transmitir esta aseveración a nuestro alumnado con esta investigación, carente en parte de validez, pero en la que son parte activa. 

Para poder contrastar contabilice los errores y tuve en cuenta la diferencia entre los cometidos en agosto y en septiembre. Respecto a la prueba abierta, previamente marqué los conceptos claves que la alumna expuso en su primera prueba y lo contrasté con la repetición de los mismos en la de septiembre. Por ejemplo, una alumna pudo exponer cinco conceptos claves en su teoría de la motivación en el primer examen (sin sorpresa), si mantiene esos cinco tendrá cero errores y si ha plasmando solo tres en el examen sorpresa, la diferencia en “errores” (u olvidos) será dos.

En esta tabla se detallan los errores de las nueve alumnas:

tabladiferencias

Cabe destacar que la alumna número 4, cuya diferencia ha sido mayor en la prueba abierta, NO EXPUSO su teoría en público, ya que le pudo la presión. A lo largo del curso venimos trabajando el miedo escénico y ya ha expuesto en otras actividades.

Podemos apreciar que aprendizajes activos son más efectivos que los pasivos. Y lo importante es que las alumnas de forma clara y comprobándolo por sí mismas han percibido la diferencia.

Seguiré optando por el aprender haciendo ¿y tú?

Gorka Fernández

5 comentarios »

  1. Gran experimiento para dejar constancia de lo evidente: que los estudiantes no aprenden más ni mejor memorizando, sino que disfrutan y aprenden haciendo.

    Comentario por Maru — 19 marzo , 2014 @ 3:43 pm

  2. Como decía aquel otro:”Como queríamos demostrar…”. Eso son evidencias…

    Comentario por Blogge@ndo Seminario — 19 marzo , 2014 @ 9:26 pm

  3. Sin duda, Gorka, está claro y todos estamos de acuerdo en que “el aprendizaje es más persistente en conocimientos adquiridos mediante una metodología de investigación que del modo tradicional“, aunque ellos lo duden y aunque pongan “peros” o no lo crean…
    Sé que es diferente, pero te puedo asegurar que una de mis mayores frustraciones como profesoror fue comprobar en un 3º de ESO hace ya unos añitos que los resultados de un segundo examen sorpresa -idéntico al primero, que sí estaba programado y en fecha concreta- obtuvo resultados aún peores. Es decir, la “repetición del examen” -que hice porque los resultados eran desastrosos- fue aún peor que el primer examen. De nada sirvió conocer previamente los contenidos y las pregunats del examen. Sí, se supone que la metodología empleada fue diferente a la tradicional, pero -está claro- eso no les sirvió de mucho a aquellos alumnos y alumnas. Bueno, a veces los experimentos…🙂

    Comentario por Marcos Cadenato — 20 marzo , 2014 @ 8:43 am

  4. Involúcrame y lo aprendo -que decía el tío Franklin.
    Un abrazo, Gorka.

    Comentario por Aster Navas — 20 marzo , 2014 @ 12:36 pm

  5. Iba a decir exactamente lo mismo que ha dicho Maru. Los aprendizajes memorísticos o puramente conceptuales tienen poca duración (y menos utilidad) en nuestro cerebro. Solo permanecerán aquellos que sirven de base a nuevos conocimientos. Sin embargo, las actividades que exigen poner en marcha destrezas diversas tienen mucho más sentido, sobre todo en la enseñanza básica.

    Comentario por @tonisolano — 28 marzo , 2014 @ 7:11 pm


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