Tres Tizas

9 abril , 2013

Aquellos ojos negros…

Filed under: Tírame de la lengua — Etiquetas: , , — Marcos Cadenato @ 8:00 am

ojos negros

Crédito de la imagen original

No pude olvidar durante mucho tiempo aquellos ojos negros que mi primer día en aquel mi primer instituto me espetaron al finalizar la clase: “-Todos los profes de Literatura vais de listos; nos tratáis como si fuéramos idiotas y os da igual lo que pensemos los alumnos”. Sólo pude -con la voz entrecortada- contestarle que no me juzgara a priori, que me dejase un poco de tiempo para confirmar o desmentir esa impresión y, que desde luego, ni todas las personas somos iguales, y mucho menos los profesores, por supuesto. Hablamos del año 1990: aquellos ojos negros tenían 19 años y yo unos poquitos más… Como el azar es caprichoso volví a coincidir con ellos, pasados unos años, en el pequeño principado andorrano y, tras la sorpresa y el saludo inicial, me confesaron que aquel día se habían equivocado. “Según te vi marchar por aquel largo pasillo, supe que me había equivocado”, me dijo. Afortunadamente para mí, unos cuantos años más tarde pude quitarme aquella espinita que tenía clavada en mi memoria. Pongamos que hablo de aquel añorado Curso de Orientación Universitaria (COU).

la foto

Imagen tomado de El Correo

Estos días he recordado aquella escena porque el azar -22 años más tarde- me ha devuelto al mismo centro y ya nada es igual. Los alumnos han cambiado, los profesores han cambiado y yo, naturalmente, también he cambiado…  Actualmente doy clase en los primeros cursos de la ESO y cualquier alumno del antiguo COU me parecería ahora un angelito, comparado con algunos de mis actuales alumnos de Primero y Segundo de ESO. Y no exagero: “palabra de payo”. Este centro siempre se ha caracterizado por tener un alumnado -por decirlo, de alguna manera- un tanto especial. El centro está situado en un barrio de la periferia de Bilbao y se ha caracterizado siempre por tener familias humildes, hijos de trabajadores e inmigrantes interiores, castellanos y gallegos, principalmente. Desde hace unos cuantos años en el modelo A -impartido íntegramente en castellano-  se han refugiado los alumnos de etnia gitana, los inmigrantes exteriores, de Bolivia y Colombia, principalmente y algún que otro autóctono despistado… Familias con problemas, familias “desestructuradas” -suelen llamarlas- y lo que te encuentras son aulas con chicos y chicas de 14 a 16 años, absolutamente desmotivados, desinteresados por prácticamente todo lo que enseñamos en clase y la pregunta que me obsesiona desde hace unos meses es qué podemos hacer con este tipo de alumnado. “Me aburro”, dice A. en 1ºB; “vete a tomar por culo” dice D. en 1ºA; “me suda la polla” dice S. en 2ºA; “qué hijo de puta”, remata J. para completar la serie… Alumnos que dormitan en sus mesas, alumnas que esperan cumplir la edad en la que poder casarse, alumnos obligados por la Ley -pero también por sus padres o tutores legales- a asistir seis horas diarias a una tortura que habla idiomas, que suma y dibuja, que escribe y lee, que resume y subraya…

¿Qué podemos hacer en estas situaciones?, me pregunto continuamente… Pues, en realidad, muy poca cosa: rellenar parte tras parte de faltas de comportamiento, expulsar al alumno al Aula de Guardia, habilitada al efecto y, si la cosa es muy grave, expulsar al alumno a su casa. Punto final. Muchos de estos padres no asisten a las reuniones con los tutores de sus hijos; no quieren problemas, sino soluciones; solo desean disfrutar del comedor y de la beca escolar… No hay responsabilidades paterno-maternas, no hay colaboración, no hay propuestas, no hay soluciones. Recientemente visitó Bilbao el psicopedagogo Joan Vaello Orts y pude asistir a una de sus conferencias: “Propuestas para mejorar nuestro trabajo en el aula”. Fundamentalmente –nos dijo aquella mañana de febrero- trataría de responder a estas cuatro preguntas: ¿cómo ayudar al alumnado con dificultades para aprender?; ¿cómo motivar a quien no quiere aprender?; ¿cómo mejorar el clima del aula? y ¿cómo gestionar los conflictos del aula? Y, claro, me venía como anillo al dedo… Muchas de las propuestas de Vaello -disponéis de muchas de ellas en la red–  son muy valiosas para alumnos rescatables, pero un tanto inútiles para el alumnado al que me estoy refiriendo en este artículo. “Ellos son expertos en conflictos y nosotros debemos tener una preparación mental, una predisposición previa para dar una respuesta calmada pero firme”, me dijo cuando le pregunté si conocía alguna posible solución. “Despersonalizar los conflictos; implicarse sin complicarse o abrir las expectativas de este alumnado” son algunas de las pistas que me dio en aquella reunión. Pero nos insistió mucho en que “la Educación no es el resultado de esfuerzos individuales”, “lo que toca es la intervención en equipo”, que “hay que seguir unas claves, superar obstáculos y no quejarse”. “Sermones no; milagros sí”, nos dijo, convencido¸ y más aún, “detrás de cada problema, hay una carencia socio-emocional”.

El curso avanza inexorablemente a su fin y el desgaste físico, psicológico que suponen este tipo de grupos va creciendo o disminuyendo por momentos, por días, por semanas, pero llegamos extenuados -casi exhaustos- a la última clase del viernes… Aunque siempre se han interpretado equivocadamente las palabras de Jorge Manrique, yo, en este sentido, quiero repetirlas aquí y ahora: “cómo a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor…” o, parafraseando lo que escribió Marco Tulio Cicerón en su primera Catilinaria: “quosque tandem abutere, cari alumni, patientia nostra!No sé… quizá exista un pequeño principado en algún lugar del universo mundo en donde vuelva a coincidir con estos alumnos y podamos conversar, leer y escribir juntos… Por el momento, seguimos intentándolo…

Marcos Cadenato

29 comentarios »

  1. Todos los que trabajamos con ese tipo de alumnado nos hemos sentido y sentimos todas las emociones que recoges:impotencia, rabia, frustración, a veces calma y vuelta a empezar.
    Es fácil sentirse isla porque falla lo que bien dice Joan Vaello: trabajar como un equipo. La realidad de esos centros obliga a ello, a la máxima cohesión y si esta no existe el problema es doble.
    Cada vez nos encontraremos con más centros así y es importante,desde mi punto de vista, que nos formen en educación emocional y también social. Ya sé que es cargar más al profesor, pero es la única manera de no sentirse uno un inútil. Emocionalmente es fácil romperse, perder las ilusiones y a nivel profesional también generan mucha frustración porque la Administración pretende que demos el mismo currículum cuando es imposible. Además de la falta de medios y la poca colaboración a nivel familiar y social lo que nos convierte a nosotros también en víctimas.
    Pero como tú bien dices, habrá que seguir intentándolo.

    Comentario por Maru — 9 abril , 2013 @ 8:39 am

    • Sin duda, amiga mía, los que conocemos bien este tipo de alumnado nos reconocemos perfectamente en esas palabras de Joan Vaello: “detrás de cada problema, hay una carencia socio-emocional”. Carencias sociales, carencias emocionales y cualquier otro tipo de carencias acompañan a estos alumnos y es el bagaje que nos presentan en la clase. Como señalas, necesitamos que los equipos funcionen, que nos armemos de paciencia y de emotividad… Y, aunque caigamos una y otra vez, tenemos que levantarnos e intentarlo; esta es la filosofía y este es el mensaje final del artículo. Sé, perfectamente, que tú lo sabes muy bien y que lo practicas continuamente. En esas estamos…

      Comentario por Marcos Cadenato — 9 abril , 2013 @ 4:55 pm

  2. Entiendo lo que hay detrás de tus palabras. He visto esos ojos y he oído esas palabras. Es un trance difícil dar clases en esas circunstancias, pero si algo funciona o alivia la tensión es el afecto.

    Me preocupan estos chicos, pero ahora me preocupa más que se va a medir a los centros por los resultados. ¿Qué esperará el estado de grupos así? Además, es más preocupante todavía la idea descabellada que nos acecha a la vuelta de la esquina que es que van a medir la profesionalidad del docente en relación a los resultados de los alumnos.

    Marcos, el título de la entrada, me ha recordado esta canción de Duncan Dhu. Haz una lectura metafórica y verás que es un canto de esperanza a la educación:

    Esos ojos negros, esos ojos negros
    no los quiero ver llorar
    tan sólo quiero escuchar, dime
    lo que quiero oír, dime
    que vas a reir, dime
    dime ahora que duerme la ciudad.

    Hace ya algún tiempo, hace ya algún tiempo
    que tu voz parece ser
    una pluma y un papel, que cuentan
    que vas a volar, en sueños
    que serán tus ojos negros
    los que me iluminen al andar.

    La lluvia cae sobre el suelo gris
    el tiempo pasa y no puedo reir
    la noche es larga, mi voz amarga
    hoy he visto despertar el sol
    y tus pupilas brillarán
    pero espera, descuida, y ya verás,
    los buenos tiempos volverán,
    pero espera, descuida, que ya
    vendrán, la lluvia los devolverá.

    Comentario por lenguablogLu — 9 abril , 2013 @ 10:25 am

    • Supongo que así es, Lu, la afectividad es la baza que tenemos que jugar con este alumnado, pero ni siempre podemos ni siempre es posible… En muchas ocasiones, perdemos los nervios, demasiadas veces nos encontramos cansados de pelear con unos alumnos a los que no les interesa nada de lo que les explicamos y lo único que deseamos es sobrevivir… Triste, pero real: ¡sobrevivir! Desgraciadamente esta es la única solución que la Administración nos ofrece, aunque -como señalas- después nos exija resultados y nos apriete las tuercas aún más…
      Es curioso, cuando escribía el post, me vinieron a la cabeza dos canciones: la primera la que tú has mencionado del grupo donostiarra Duncan Dhu -que has enriquecido con esa metáfora de esperanza- y la segunda, un clásico de Nat King Cole –Yo vendo unos ojos negros– por la anécdota inicial que da pie al artículo y que comienza así: “Yo vendo unos ojos negros, / quién me los quiere comprar, / los vendo por hechiceros / porque me han pagado mal…” Ya ves, amiga mía, la música va unida a esos ojos negros…

      Comentario por Marcos Cadenato — 9 abril , 2013 @ 5:22 pm

  3. Te queremos, Marcos -que diríamos en una sesión de “profalcohólicos” anónimos. Bienvenido al club. He experimentado lo que sientes: quizás lo más duro es que te llevas el trabajo a casa y se mete contigo en la cama.
    Quiero, simplemente, detenerme en alguna idea de tu post que, creo, merece ser subrayada. Me refiero al uso de los modelos lingüísticos como filtros educativos y como espejos sociales.
    Los límites de mi mundo son los límites de mi/s lenguaje/s que diría el tío Ludwig.
    Ánimo, compañero.

    Comentario por Aster Navas — 9 abril , 2013 @ 7:15 pm

    • Muy gráfico, amigo mío, pero así es: te vas con el trabajo a casa, a la cama, a la calle, de vacaciones, al bar, a la playa, al monte… Los modelos lingüísticos como guetos sociales es un tema tan candente como polémico y nos desbordaría aquí su tratamiento. Baste con los apuntes que ambos hemos esbozado y “doctores tiene la santa madre iglesia que nos sabrán responder…” a todos nosotros y al bueno de Wittgenstein…
      Muchas gracias por los ánimos.🙂

      Comentario por Marcos Cadenato — 10 abril , 2013 @ 11:07 am

  4. Si aparcas mal el coche, te multan. Pero si “aparcas” al hijo en el insti y este no se comporta adecuadamente, expulsan al hijo. Caundo he estado en aulas como las que mencionas, siempre he echado en falta educación emocional, de hábitos, etc. obligatoria también para los padres (no como sanción, sino como camino de solución).
    Y me apetece rematar con una de mis frases favoritas de Galeano, que he vuelto a releer hace poco: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.

    Comentario por Carlos Diez — 9 abril , 2013 @ 9:28 pm

    • Sin duda, Carlos: con Vaello a la cabeza, todos los que vamos participando en el debate coincidimos en señalar la importancia de la educación emocional y los hábitos adquiridos por padres, alumnos y profesores… Difícil situación -pintan bastos, podemos decir- pero, como señalas, en el camino estamos; vamos caminando luego vamos bien…. Ahhhh, como pequeño homenaje a José Luis Sampedro que nos dejó ayer a los sus 96 lúcidos años, a Galeano y ti: ¡viva la utopía!😉

      Comentario por Marcos Cadenato — 10 abril , 2013 @ 11:15 am

  5. Yo también debo ser, como dice Aster, un profalcohólico anónimo que destila en silencio -o en el acompañado silencio de la red- la frustración de no saber qué hacer con algunos alumnos que vienen desahuciados por la sociedad, por las familias y por los colegas. No hay fórmulas mágicas, le decía también el otro día a Evaristo a propósito de esta carta al director http://twitpic.com/chuo0u No somos magos ni deberíamos ser animadores sociales o los colegas que ellos quisieran. Como han repetido en los comentarios, la labor en equipo es fundamental, porque si no, unos profes son guays porque te dejan hacer todo o te dejan en paz, y los otros son unos ‘amargaos’ que solo te quieren hacer trabajar. El contexto de mi centro es muy parecido al tuyo y te entiendo. Necesitas un pequeño equipo, tres, seis, diez personas con las que consensuar actuaciones para al menos no sentirte un marciano y saber que quizá son los otros, la mayoría silente, los equivocados. Rendirse es lo último; renunciar a enseñar es renunciar a aprender. Lo último.

    Comentario por Toni Solano (@tonisolano) — 10 abril , 2013 @ 7:53 pm

    • Gracias, Toni. Tanto tu comentario como la carta que enlazas me reconfortan muchísimo. Habéis hablado de islas, de soledad, de situaciones muy difíciles y de seguir, de no tirar la toalla… y lo entiendo, lo comparto, pero hay momentos en que el desánimo y el cansancio priman y se hace muy muy muy difícil seguir. Como dice nuestro amigo Ángel Sáez: “Así es imposible aprender; así es imposible enseñar”. Y el adverbio así es tan matizable como queráis, pero es mi lema vital este curso. De todos modos, intentaré resistir y como dice esa profesora de Lengua en la carta: “y no te preocupes, yo no pienso tirar la toalla (…) me sentiré orgullosa de haber dedicado mi vida a la enseñanza“.

      Comentario por Marcos Cadenato — 10 abril , 2013 @ 8:48 pm

  6. A pesar de todo Marcos, no dejes de intentarlo. Siempre habrá unos ojos negros que te lo agradezcan dentro de unos años. Animo y un abrazo.

    Comentario por Juan Carlos Guerran — 10 abril , 2013 @ 10:36 pm

    • Sí, Juancar, aunque cueste mucho y aunque a veces lo veamos todo azul oscuro, tirando a negro, seguiremos intentándolo y, como dices -también lo señalaba yo al final del artículo- quizá en un pequeño principado coincidamos alguna vez y podamos vernos y conversar… ¡Muchas gracias por tu comentario!

      Comentario por Marcos Cadenato — 11 abril , 2013 @ 10:30 am

  7. Después de leer los comentarios anteriores, me queda poco que añadir, pero, aunque a veces uno sienta más próxima la distopía (en una sociedad en la que parece que ya no sería insólito ni que los bomberos empezasen a prender fuegos en lugar de apagarlos), me uno a ese canto utópico de Lu, de Carlos y tuyo a través Duncan Dhu, de Galeano y compañía y te animo a resistir y seguir trabajando contra la adversidad. Quién sabe, quizá, aunque nunca lleguemos a saberlo, se ha conseguido dejar más huella de la que se intuye en algunos de esos “casos perdidos”.

    Comentario por Javier — 11 abril , 2013 @ 1:23 am

    • Gracias, Javi. Pues entonces cantemos y gritemos juntos “viva la utopía“, aunque el cuerpo nos pida… No sé, ojalá tengas razón y este tipo de alumnado se quede con alguno positivo de su paso por las aulas: un gesto, una palabra guardada, un papel en su sitio, un gracias en su momento, un por favor siempre, un guiño cómplice, una palabra adecuada… Esperemos que así sea.

      Comentario por Marcos Cadenato — 11 abril , 2013 @ 12:36 pm

  8. Marcos, a pesar de todo lo que dices aquí, que es mucho y que los que hemos estado en un aula con chavales de ese tipo sabemos que aún es más intenso cuando se vive que dicho en palabras (en mi caso era un tercio de la clase, no toda, pero tal y como lo describes), a pesar de todo eso, no decaigas. No voy a soñar con que la labor de uno solo pueda hacer algo, de hecho en los días malos, no creo que sea posible ni con la labor de muchos, pero sí quiero pensar que a veces, aunque no lleguemos nunca a saberlo, esos intentos frustrados no lo son tanto y nuestro trabajo les sirve de algo. Y cuando estés abatido, exhausto e incluso con el corazón roto (que también ocurre en este trabajo en el que vivimos tan bien) piensa en esos otros chavales a los, sin ninguna duda, has ayudado a poner brillo en su mirada, porque de esos habrá unos cuantos.
    Los mimos en 140 caracteres, como ves, se me quedaban cortos.
    Un abrazo fuerte, compañero.

    Comentario por Inés — 11 abril , 2013 @ 1:46 am

    • Muchísimas gracias, Inés, por los 140 mimos y por el comentario de ahora. Como bien sabes, hay momentos de flaqueza, momentos en que mandarías todo a la porra… pero al final un silencio colaborativo, una respuesta correcta, una pregunta certera, una mirada, un gesto pueden hacernos pensar que ha merecido la pena, que para algo servirá nuestro trabajo… y, con esta vana esperanza, tenemos que continuar caminando. Caminemos y pensemos que siempre será para bien…

      Comentario por Marcos Cadenato — 11 abril , 2013 @ 12:44 pm

  9. Marcos, enhorabuena por tu magnífica entrada. Según iba leyendo, me he sentido en muchas ocasiones reflejada, ya que durante este curso, estoy entrando en una aula especialmente difícil y hay veces que me gustaría tirar la toalla. Gracias por tu maravillosa forma de escribir, pero sobre todo, gracias por ser tan buen profesional que mira a sus alumnos y alumnas de uno en uno.
    Un abrazo muy fuerte y mucho ánimo

    Comentario por Ana Basterra — 11 abril , 2013 @ 9:26 am

    • Muchísimas gracias, Ana, por tus palabras y por tu ánimo. Me ruborizo ante tu comentario, pero te lo agradezco enormemente. No estaba seguro de si esta entrada era oportuna, pero, vistos los comentarios y los tuiteos, empiezo a pensar que era hasta necesaria. “La cruda realidad“, “recomiendo“, “imprescindible” han tuiteado estos días a raíz de su publicación y, al menos, ha servido para mostrar y debatir un poco sobre esta realidad que es más frecuente de lo que pensamos y que nos puede llenar de desánimo.
      Leeros aquí y en Twitter le carga a uno las pilas para una buena temporadita. Muchas gracias a todos.

      Comentario por Marcos Cadenato — 11 abril , 2013 @ 12:49 pm

  10. Pues sí, Marcos, como dice Aster, “te queremos”…Poco puedo aportar a los ya dicho. Opto por la canción de Duncan Dhu, a ver si a fuerza de repetir mantras positivos atraemos si no “los buenos tiempos” , al menos, algunos mejores que estos. Un abrazo.

    Comentario por Carlota Bloomh — 11 abril , 2013 @ 9:15 pm

    • Gracias, Carlota. Yo también os quería y ahora os quiero más porque me habéis ayudado a mirar hacia adelante, a seguir caminando y no arrojar la toalla. Gracias por vuestros comentarios, vuestros tuiteos y vuestros ánimos. Éste sí -en efecto- es nuestro verdadero claustro virtual…🙂

      Comentario por Marcos Cadenato — 12 abril , 2013 @ 8:31 am

  11. […] estos momentos de efímera satisfacción me he encontrado con la entrada de Marcos Cadenato, Aquellos ojos negros, y los comentarios que ha suscitado sobre los sentimientos de impotencia, rabia y desánimo por […]

    Pingback por ¿Enseñar a los que no quieren aprender? | TODO EN EL AULA — 12 abril , 2013 @ 1:47 pm

    • Muchísimas gracias por la mención y gracias por enriquecer el debate con tu post. ¡Gracias!

      Comentario por Marcos Cadenato — 13 abril , 2013 @ 1:32 pm

  12. Afortunadamente el futuro sigue siendo impredecible, que se lo diga a ese profesor de la charla de Ken Robinson que desanconsejaba a su alumno ser bombero y años después le salvó la vida.
    Carpe diem, amigo y sabía palabras las de Vallejo que nos traes. Tomaré asiento un día de estos y escucharé

    Comentario por Gorka Fernández — 12 abril , 2013 @ 3:23 pm

    • Gracias, Gorka, intentaremos disfrutar del momento, aunque realmente cuesta bastante -y tú lo sabes muy bien- disfrutar de tu profesión cuando te encuentras a alumnos que no quieren aprender ni quieren hacer nada de nada. Simplemente vegetan, dormitan sobre sus mesas y se niegan a hacer cuaquier actividad, ejercicio, lectura, prueba o test… Y, repetimos de nuevo lo mismo, más alto, si cabe: “Así es imposible aprender; así es imposible enseñar.”

      Comentario por Marcos Cadenato — 13 abril , 2013 @ 1:24 pm

  13. Trabajar con personas siempre es difícil, Si estas personas están en edades complicadas como la adolescencia mucho más. Intentar que aprendan adolescentes a los que en principio no les interesa nada nuestra oferta formativa es un complejo ejercicio de equilibrio. Pero… ¿que nos queda? El alumnado no se puede seleccionar, en las aulas están los que están y con esos mimbres hay que luchar. Es imprescindible partir de que tienen capacidad para aprender y que pueden lograr aprender. Confiar en sus posibilidades. REcuerdo que en mi época de FP (Chavales como armarios de 16 años con 4º de primaria como último curso aprobado) el camino era hacer: un programa de radio, un periódico, un…Lograr que se sintieran capaces y no los sempieternos excluidos del sistema.
    Es complejo y no puede ser labor individual. El centro debe responder como equipo.
    Es difícil. Es una mala racha. Si te sirve de algo yo me ofrezco para entrar contigo en el aula y planificar conjuntamente algún tipo de intervención. Un abrazo

    Comentario por Marimar — 17 abril , 2013 @ 9:25 pm

    • Marimar, muchísimas gracias. Sé que es descorazonador, pero la dirección del centro ha aprovechado cuantos recursos están en su mano para facilitar la escolarización de este tipo de alumnado que se niega a aprender -no hablo de trabajar, no hablo de estudiar- absolutamente nada, ni lo más mínimo… Estos adolescentes disponen de la posibilidad de realizar desdobles en las áreas más importantes (Lengua Castellana y Matemáticas), disponen de personal terapéutico adecuado que se encargan individualmente de alumnos con necesidades especiales y precisan un Adaptación Curricular Individual (ACI), de un orientador y psicólogo, de personal especializado en conflictos… Supongo que lo sabes de sobra, pero conviene recordarlo: este tipo de alumnado se niega a leer un texto, se niega a escribir, se niega a realizar ejercicios, a comentar un texto, a ver una película, a escuchar una canción, a hacer una tarea en el ordenador, a tener libro, cuaderno, material escolar…. Solo acuden a clase -les han dicho que el absentismo es muy perjudicial para ellos- y dormitan, vegetan sobre sus pupitres… Es desolador ver cómo un adolescente de 14 años pierde esta gran oportunidad de su vida. Muchos de estos alumnos a los 16 años abandonarán las aulas, el instituto y se convertirán en adultos, en trabajadores, en parados…
      Sé que no es nada agradable poner esta situación en negro sobre blanco, pero es la cruda realidad y conviene exponerla tal cual es para conocerla y, consecuentemente, intentar mejorarla.
      Acepto, encantado, tu ayuda -quizá, sin darme cuenta estoy cometiendo errores de bulto- y cuando podamos quedar, lo hablamos y tratamos de planificar algún tipo de intervención. Muchísimas gracias, amiga mía.

      Comentario por Marcos Cadenato — 18 abril , 2013 @ 7:44 am

  14. Magistral, has pintado no sólo tu realidad, sino la realidad. Poco puedo añadir, ni siquiera me atrevo a ello. Sólo añado:
    Familia= educar
    Colegio= enseñar
    La raíz está ahí, mientras el tallo esta aquí.
    Pero no desesperes. Mientras sigan existiendo ojos negros, sigue habiendo luz.
    Zorionak L.

    Comentario por Eduardo Herrera (Law is in the Air) — 8 mayo , 2013 @ 11:54 pm

  15. Un proyecto innovador, dedicado a la investigación libre, a la divulgación de buenas prácticas en materia de innovación educativa, y a la acción para el cambio en educación. Nuestro objetivo principal, es contribuir a impulsar la revolución educativa que nos lleve hacia un modelo centrado en las necesidades individuales de los jóvenes y el cultivo de la creatividad, mediante la formación y concienciación de la comunidad educativa. Nuestras investigaciones tienen como objetivo traducir en implementaciones prácticas, los últimos avances y teorías sobre el aprendizaje y desarrollo evolutivo de los jóvenes.
    LLevado a cabo por David Fernández, un buen tipo.
    Merece la pena perder un rato explorando su web http://www.ikaia.tv/

    Comentario por Eduardo Herrera — 9 mayo , 2013 @ 9:43 am

  16. VIDEO MARKETING SERVICES

    Aquellos ojos negros… | Tres Tizas

    Trackback por VIDEO MARKETING SERVICES — 22 agosto , 2015 @ 12:08 am


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