Tres Tizas

14 febrero , 2012

Oposito y me opongo

Filed under: Tírame de la lengua, Te cedo la palabra — Etiquetas: , — Gorka Fernández @ 9:11 am

A Mar García Bruña, Mar para los que la conocemos, podemos aplicarle lo que el otro día escuché a Fernando Trujillo “un sistema que no es capaz de acoger a gente de su valía es un sistema equivocado.” Licenciada en Derecho y Humanidades habla a la perfección italiano, portugués e inglés; profesora muchos años en la escuela para adultos aún no conoce lo que es la estabilidad laboral, una situación común para los de nuestra generación. La conocí en el Máster de Educación Secundaria en la parte específica de Lengua Castellana y Literatura, siempre pendiente de las incongruencias del sistema y crítica con cualquier aspecto que no facilitase el aprendizaje. Choqué en ocasiones con ella, es una firme defensora de sus opiniones, quizás por eso le aprecio lo que nos diferencia nos une. Durante estos últimos años ha padecido el ser opositora, quiere ser profesora de Lengua en un instituto. Su testimonio además de candente es necesario tenerlo en cuenta, porque un sistema educativo que no es capaz de acoger a gente de su valía es un sistema equivocado.

Crédito de la imagen

Llevo meses sin vivir en mí, pero como diría mi querido hermano, “hace días que me he salido del pellejo”. Y todo, absolutamente todo, es culpa del gobierno.

No se trata de escribir un monólogo plagado de topicazos, no. Se trata de un inconformismo reprimido desde hace demasiado tiempo que se ha estado gestando dentro de mí y que tenía que salir por algún sitio: no he explotado como una olla exprés, pero si esto no se soluciona, acabaré  con una incómoda úlcera de duodeno.

Qué ha pasado, se preguntarán ustedes. Pues bien: Me llamo Mar y soy Opositora a profesora de secundaria en Andalucía. ¿Lo comprenden ahora? Claro que sí porque llevan leído en el periódico, visto en la tele y oído en la radio todo lo que está sucediendo: cuatro cambios de temario desde septiembre y la incertidumbre constante de estar en la cuerda floja y sin cama elástica debajo. ¿Se convocarán al final este año?

Les diré que esto de opositar a profesor no da el carné de “buen profesor”; solo se demuestra que se tienen unos conocimientos X sobre una materia X y mucha, mucha, mucha vocación burocrática. Desgraciadamente, ese no es mi caso.

Llevo muchos años dedicándome a la enseñanza (una de las formas con las que me costeé parte de mi vida universitaria fueron las clases particulares) y he dado clase a un público muy exigente: los adultos. Es un público muy difícil pero maravilloso. Son abnegados, pacientes, sacan tiempo de donde no lo hay, entienden y preguntan lo que no, te agradecen tu dedicación… nunca es demasiado para ellos y a mí se me han pasado las horas volando en sus clases. Además, te sientes como maestra de infantil: te conviertes en ejemplo, en transmisor de un conocimiento que les ha sido vetado por múltiples razones y es gratificante ver cómo, después de algunos meses, han conseguido expresar ese pensamiento crítico que antes no sabían ni que tenían. Si cuando empiezas te miran con desconfianza, cuando acabas te observan con veneración y no hay mejor regalo en el mundo que saber que has hecho bien tu trabajo.

Recuerdo a David. Es uno de esos alumnos que se te quedan grabados en el alma. Llegó con más faltas de ortografía que palabras podía escribir y acabó por sacar una notaza en su examen de lengua en la prueba de acceso a la Universidad. Poco después de ese examen, me dijo un día: “Gracias por haberme hecho existir. Antes no sabía expresarme, ahora puedo hacerme oír” En ese momento me emocioné muchísimo. Si me hubiera cogido ahora le habría dicho:  “Querido mío, hacerse oír no significa que existas, siempre pueden cambiarte el temario a última hora o desconvocar unas oposiciones después de haberte gastado más de tres mil euros entre másteres, cursos y academias, sin previo aviso y como pura y absurda arma política

Todos mis alumnos me quieren y han aprendido conmigo. Así que no entiendo por qué me niegan el derecho a poder enseñar, por qué me ponen tantas trabas y cortapisas, por qué nos tratan como rehenes de la ente política, por qué si formamos al futuro de España no nos dejan dar una educación de calidad, por qué no quieren que los jóvenes tengan un pensamiento propio y por qué dudan de que quien enseña sepa hacerlo. Hasta donde yo sé no ha habido ningún Ministro de educación que fuera profesor en activo y que hubiera sufrido en propias carnes oposición ninguna.

En cambio yo… YO SOY MAR, OPOSITORA Y BUENA PROFESORA. Y también tuve la suerte de encontrar profesores que me enseñaron a existir y a hacerme oír.

Mª Mar Gª Bruña.

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