Tres Tizas

15 diciembre , 2011

Gracias

Filed under: Diversificación Curricular — Etiquetas: , , — Carlos Diez @ 8:00 am

Nuestra aportación al homenaje a la Generación del 27 propuesto por Antonio Solano es el siguiente poema de Jorge Guillén:

Muchas gracias, adios

He sufrido. No importa.
Ni amargura ni queja.
Entre salud y amor
Gire y zumbe el planeta.

Desemboqué en lo alto.
Vida regala vida,
Ímpetu de ascensión
Ventura es siempre cima.

Quien dice la verdad
Es el día sereno
El aire trasparenta
Lo qué mejor entiendo

Suenan aquí las calles
A esparcido tesoro,
A júbilo de un Mayo
Que nos abraza a todos.

La luz, que nunca sufre,
Me guía bien. Dependo,
Humilde, fiel, desnudo,
De la tierra y del cielo.

Crédito de la imagen

1. EL ORIGEN

La idea bebe de dos fuentes: el cariñograma, “juego” o dinámica que suele emplearse en infantil y primaria, y el relato de Helen P. Mrosla “Todas las cosas buenas”, recogido en el libro Sopa de pollo para el alma, de Jack Canfield y Mark Victor Hansen.

Un viernes parecía que las cosas no iban muy bien. Habíamos pasado toda la semana insistiendo sobre un concepto nuevo y difícil, y yo sentía que los alumnos estaban cada vez más frustrados e impacientes. Tenía que modificar la situación antes de que se me escapara de las manos, de modo que les pedí que cada uno enumerase los nombres de sus compañeros presentes en dos hojas de papel, dejando un espacio entre cada nombre y el siguiente. Después les dije que pensaran qué era lo más agradable que podían decir de cada uno de sus compañeros y lo escribieran.

2. EL CONTEXTO

El primer año que hice esta actividad fue en la tutoría de un grupo de Diversificación Curricular de 3.ESO con alumnos desmesuradamente críticos, protestones, especialistas en ver los defectos de los demás, competitivos; a menudo se comparaban para destacar las cualidades propias y los defectos de los demás.

Los medios y la calle les confirmaban que hablar mal de alguien, ponerlo a parir, es más fácil y entretenido, e incluso económicamente más rentable (basta echar un vistazo a las audiencias de los programas de televisión).

3. EL PROCESO

Esas navidades les propuse que se regalaran la pastilla contra los malos rollos y los bajones de ánimo. La composición y las cantidades de la medicina corrían de su cuenta, mezclarlos y envasarlos de la mía. La tarea consistía en elaborar una lista con los nombres de TODOS sus compañeros de clase, en columna, y escribir a cada uno dos mensajes positivos en los que valoraran su actitud o su comportamiento, les dieran las gracias o felicitaran por un hecho concreto o por algún rasgo de su personalidad (por la ayuda recibida para solucionar un problema, por escuchar sus cuitas e intentar comprenderlos, por un detalle de amistad, por ceder, por prestar algo, por una simple sonrisa, una palabra amable, un gesto de cariño, por algo que les hizo sentir mejor…). Les insistí en que, por muy mal que nos caiga alguien, tenemos que ser capaces de encontrar algo que agradecerle.

El mensaje ha de cumplir unas pocas condiciones: una extensión mínima de un par de líneas; que no sea algo formal, por cumplir, sino de corazón (no se trata de hacer la pelota o quedar bien para que me quieran); e irán firmados, aunque se recibirán de manera anónima y privada, pues yo eliminaré los nombres.

Antes leímos y escuchamos ejemplos de agradecimiento, en cartas, entrevistas, oraciones, canciones como Gracias a la vida y Agradezco, de los raperos argentinos Clave de Barrio (letra), etc.

4. EL RESULTADO

Luego reuní los mensajes en un documento para cada alumno, pequeño como una tarjeta para que les cupiera en la cartera y plastificado para que les durara. Se iniciaba con un “GRACIAS por… ” y se remataba con un ” Tus compañeros del instituto…, año…”. Y les recomendé tenerlo siempre a mano, para leerlo en caso de necesidad.

Con los alumnos más pequeños los cariñogramas suelen hacerse sin el filtro del profesor, se dejan en cajas o sobres a modo de buzones y se leen en público. En secundaria creo que es mejor mi sistema. E incluso no permitir que se lean o comenten entre ellos.

5. LA FINALIDAD

Los objetivos fueron mejorar las relaciones en el grupo, reforzar las conductas positivas, aumentar la autoestima, elevar el ánimo, practicar el reconocimiento de cualidades en los demás, de sus hechos dignos de alabanza y ponerlos de manifiesto, esto es, fomentar la expresión de sentimientos de gratitud.

Para terminar, el relato de Helen P. Mrosla (si alguien lo desea, puede descargarse el libro completo en Esliteratura.com).

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Hasta pronto y gracias por estar ahí.

Carlos Díez

16 comentarios »

  1. A esto le llamo yo trabajar la inteligencia emocional, la autenticidad y el el respeto.
    Se parece a una actividad que yo realizo también con ellos en el aula cuando me encuentro con un grupo muy disperso, que no se respeta, y que constantemente se faltan el respeto. Me pasó en mi segundo año. Era tutora y no había manera de conseguir que hicieran nada sin gritarse, enfadarse y pelearse.
    Buscando dinámicas de grupo me topé con una actividad que consistía en pasarle una pelota a un compañero, pero previamente debías decirle algo positivo, y que fuera algo realmente verdadero.
    El truco estaba (para evitar que siempre pasaran la pelota a sus amigos) en que también debían hacerlo de los dos compañeros que tenían al lado.
    Al principio dudé si funcionaría, pero sorprendentemente, después de los primeros pases de pelota de risas y frivolidades se fue creando un clima de confianza y sinceridad. Curiosamente aquellos elementos que distorsionaban más la clase fueron recibiendo mensajes que enfatizaban aspectos positivos de su personalidad y eso les llevó primero a la perplejidad y finalmente al llanto. Sí, increiblemente muchos de ellos acabaron llorando.
    Ha sido uno de los momentos más mágicos que he vivido en un aula.
    Desde entonces ese grupo, al que acompañé dos años más, es uno de los que más recuerdo con cariño por todo l oque aprendí con ellos, de ellos y ellos conmigo.
    Todavía aún me llaman o me escriben y siempre recuerdan ese momento y lo que suposo para ellos.
    Debemos buscar siempre la autenticidad. Si somos aunténticos estamos salvados.
    Un beso y gracias por tu actividad, me ha encantado.
    MARU

    Comentario por maru — 15 diciembre , 2011 @ 10:12 am

    • A veces a esos que distorsionan no les hace falta más que algo de atención, de cariño, de saber que se les estima… para que se quieran un poco más a sí mismos.
      Tu ejemplo me confirma que casi todas las acciones acompañadas de emociones intensas son las que más calan, las que más se recuerdan y asimilan. “Amor y humor” le decía a Inés Andrés su padre. Gracias, Maru, por contarnos esa experiencia, por compartirla con nosotros. Conseguiste uno de esos momentos que recordarán toda su vida, enhorabuena.

      Comentario por Carlos Diez — 16 diciembre , 2011 @ 7:15 pm

      • Tienes razòn, Carlos, mi experiencia me ha demostrado que los que màs guerra dan son los màs inseguros y los que se sienten màs solos. Se comportan asì para defenderse del mundo y para sentirse màs poderosos. Me ha encantado el comentario de Maru, creo que es una gran idea para que se paren a pensar en lo que les gusta de sus companeros. Un abrazo desde Murcia.
        Sara M.

        Comentario por prestiti on line — 4 enero , 2012 @ 4:46 pm

  2. Gracias, cariñogramista, por este regalo prenavideño.

    Como Maru, recuerdo una dinámica similar. Se trata del juego de la papelera y del cesto. En el centro del aula, se colocan una papelera y un cesto. En la primera, se tiran los defectos o los aspectos negativos de cada uno. En silencio. En el cesto, se escriben las virtudes, los aspectos positivos. Se vacía simbólicamente la papelera fuera del aula. Y todo el mundo se sirve de alguno de los mensajes del cesto y los comparte.

    Hice esta práctica en un curso de formación de tutoría y nos quedamos cuatro. Algunos docentes no soportaron la tensión de tener que mostrarse. ¿Educación emocional para quién? Para todos. Claro.

    Comentario por Lu — 15 diciembre , 2011 @ 7:42 pm

    • A veces hay más pudor en los adultos para compartir las virtudes que los defectos,. ¡somos como niños!. Si en vez de compartir papeles del cesto, hubierais compartido los de la papelera, tal vez se habrían quedado todos, ja. Haría falta antes un ejercicio como los que proponía Gorka en el post anterior para perder la vergüenza.

      Comentario por Carlos Diez — 16 diciembre , 2011 @ 7:16 pm

  3. Me encanta la palabra cariñograma y, como dice Maru, esta actividad sí que es un auténtico ejercicio de inteligencia emocional. El relato de Helen P. Mrosla me ha emocionado y me ha servido para entender mejor el ejercicio que nos cuentas. Plastificado o no, ese papelito es, efectivamente, un tesoro. Gracias por compartirlo, Carlos.

    Comentario por Marcos Cadenato — 15 diciembre , 2011 @ 7:47 pm

    • Apuntaré en mi papelito que alguien -gracias, Marcos- me ha agradecido el que compartiera esta “actividad”.

      Comentario por Carlos Diez — 16 diciembre , 2011 @ 7:17 pm

  4. Oportuna actividad, compañero.
    Ni por asomo me acerco pero suelo proponerles un wallwisher que lleva por nombre “Regálame los oídos” que incide en la misna línea. Imprescindible trabajar la inteligencia emocional para poder sembrar, cultivar (en el sentido más amplio de la palabra) algo.
    Por aportar algo, echa un vistazo a este fragmento de Cadena de favores.

    Comentario por Aster Navas — 15 diciembre , 2011 @ 9:00 pm

    • Me gusta el título que le has dado: “Regálame los oídos”. Cadena de favores es una peli que he utilizado varias veces en tutoría, da mucho juego para reflexionar, tiene escenas -como la que enlazas- a las que se les puede sacar jugo y que sigue estando desgraciadamente de actualidad.

      Comentario por Carlos Diez — 16 diciembre , 2011 @ 7:19 pm

  5. Me gusta la idea del cariñograma. Estamos necesitados de emociones y afectos. Interesante.

    Comentario por Blogge@ndo — 15 diciembre , 2011 @ 10:57 pm

    • Necesitados de emociones y afectos… y necesidad de aprender a expresarlos. Y uno de los contenidos del curriculum de lengua: Valoración de la interacción como medio para tener consciencia de los sentimientos propios y ajenos, y para la regulación de la conducta.

      Comentario por Carlos Diez — 16 diciembre , 2011 @ 7:27 pm

  6. Me has emocionado en esta tarde de sábado otoñal. El relato de Helen es fantástico y la propuesta de actividad, impecable. Gracias.

    Comentario por Toni Solano — 17 diciembre , 2011 @ 5:37 pm

    • Yo también me emocioné con el relato, aunque su calidad literaria sea escasita.

      Comentario por Carlos Diez — 17 diciembre , 2011 @ 7:12 pm

  7. Te invito a escuchar en You tube una canción que es la letra de la poesia “El rayo que no cesa” de Miguel Hernandez y música de Diego Massimini.

    Saludos.

    Comentario por Ana Sanchez — 24 diciembre , 2011 @ 7:30 pm

  8. Carlos, la idea me pareció fantástica e intenté llevarla a cabo en mis clases. Digo intenté porque en mis dos grupos hay una persona que es claramente rechazada por los demás y no he logrado que sean capaces de verle nada positivo y menos aún, algo que le quieran agradecer. Otro de los problemas ha sido lograr que escribiesen algo que no se limitase a: “me gusta porque es divertido, le agradezco que me haga reír” y eso, en todos los compañeros que les caen bien, sin esforzarse en pensar qué les aportan unos y otros.
    SIgo asombrándome cada día de la poquísima capacidad que tienen mis chavales a la hora de identificar sus emociones y hablar de sus sentimientos. Falta muchísimo trabajo en este sentido. y yo lo considero esencial. Por eso te agradezco tanto que hayas compartido esta idea que me llevaré conmigo allá donde vaya. Y con ese precioso nombre: cariñograma.
    Un abrazo y feliz año nuevo.

    Comentario por Inés — 31 diciembre , 2011 @ 1:38 am

    • No es fácil: les cuesta expresar emociones y más agradecer que echar en cara (será cosa de la adolescencia, ja). Yo he tenido que insistir mucho algunas veces en que agradecieran hechos concretos, que no se quedaran en “me ha hecho reir”, sino que fuera una ocasión en la que te hiciera reir a ti (no a todos) y que concretaran cómo, dónde, por qué… te hizo gracia. Y cuando ha habido algún alumno que notaba marginado, he intentado que cuando llegara el momento de escribir sus agradecimientos, todos hubieran interiorizado, tuvieran muy claro, la impoirtancia de recibir las gracias por algo y que todos, hasta aquel con el que apenas tratamos o incluso nos llevamos mal, ha hecho algo algunoa vez por lo que pueda darle las gracias. Pero no funciona siempre ni con todos.
      Un abrazo, Inés, y el deseo de que tengas el próximo año “amor y humor” 😉

      Comentario por Carlos Diez — 31 diciembre , 2011 @ 8:59 am


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