Tres Tizas

28 febrero , 2011

Habbo

Filed under: Como la vida misma — Etiquetas: , — Carlos Diez @ 8:00 am

¿Que qué es Habbo? ¡Pero bueno! Según la Wikipedia (la negrita es mía):

Habbo es una de las más grandes redes sociales en Internet… Enfocado a jóvenes y adolescentes, presenta salas de chat con formas de habitaciones de un hotel, renderizadas en proyección isométrica. El registro y la entrada a Habbo es totalmente gratuito, pero el acceso a servicios adicionales requieren la compra de “Habbo Créditos” con dinero real…

El servicio fue lanzado en el año 2000, se ha llegado a expandir a 31 países y el servicio está disponible en 20 idiomas. El crecimiento de la red es tan grande que diariamente se unen más de 75.000 usuarios nuevos, se registran 9.500.000 visitantes únicos al mes y existen más de cien millones de cuentas creadas. El 90 % de los visitantes tiene entre 13 y 18 años. En 2008… el hotel español y latinoamericano proporciona más de 15 millones de cuentas a la cifra total. La cantidad de usuarios conectados simultáneamente más alta de todos los hoteles se ha registrado en el de España y Latinoamérica, donde han llegado a jugar aproximadamente 58.000 usuarios al mismo tiempo.

Tiene, por tanto, algo de chat, de comunidad virtual, de second life, de juego de rol… De manera resumida, según mi hija, de 13 años, Habbo es una red social donde puedes conversar con gente, mientras creas tu propio mundo virtual en el que tienes tu avatar, vestido a tu antojo, por el que los demás ususarios te reconocen. Creas tus propias salas y visitas las salas de los demás o las salas oficiales, creadas por los moderadores, en las que se reúnen muchos usuarios.

Sí, mi hija está en Habbo. Es un hecho. No voy a opinar. Mejor le cedo la palabra y que sea ella la que conteste a unas preguntas.

¿Cómo lo conociste? Lo conocí a través de una revista, la Muy Interesante Junior, en la que hacían una entrevista a una de las moderadoras de esta red y explicaba de qué trataba Habbo. Decidí crearme uno ya hace más de un año y aún sigo con él.

¿Por qué te gusta? Habbo se actualiza cada día, incorpora novedades continuamente, como la opción de patinar sobre hielo, nuevas mascotas y concursos, muchos concursos nuevos. En la página principal de Habbo vienen todas las noticias, desde nuevos concursos con premios hasta entrevistas a famosos que asisten a Habbo. Me gusta porque es divertido y entretiene, y porque he podido hablar con gente bastante maja. (A algunos de ellos, con los que comparte ciertos gustos e intereses, los ha agregado luego a su Tuenti).

Algo tendrá de malo, ¿no? Lo malo de Habbo es que para determinadas cosas, te lleva a gastar dinero. Los muebles con los que decoras tu sala, llamados furnis, se compran con dinero real, excepto algunos pocos, que se compran con píxeles. Los píxeles se ganan estando conectado a Habbo, pero con ellos solo puedes comprar un par de cosas. Respecto a los créditos, se compran automáticamente mandando sms o llamando al número que te indica la web. Con los créditos puedes comprar todos los muebles que quieras y también hacerte socio del Habbo Club o club VIP. Uniéndote a estos clubes tienes ciertos privilegios, se te abren más posibilidades, como salas especiales, ropas, colores, más capacidad de usuarios en tu lista de amigos… con un regalo mensual gratis. ¡Qué menos! Unirse a alguno de los dos clubes durante un mes costaría 15 ó 25 créditos. Y 18 créditos vienen a ser unos 5 €, para que os hagáis una idea. (Podéis leer más opiniones y valoraciones sobre Habbo: lo bueno y lo malo, lo mejor y lo peor, sus luces y sus sombras).

¿Qué tiempo le dedicas?, ¿con qué otras páginas o actividades alternas…? Alterno Habbo con otras redes sociales, como Tuenti, donde puedo chatear con mis amigos, ver sus fotos, mandarles mensajes. También me meto en páginas de humor como Asco de vida, Tenía que decirlo y Cuánta razón.  Me gusta investigar cosas en Internet, buscar datos curiosos, citas célebres en Wikiquote o información en Wikipedia, y no solo para trabajos de clase.

Es lo que hay. Y hasta es posible que tenga usos educativos (avatares que representen a escritores o los mismos escritores invitados a charlar con el resto de habbos, salas con libros, el cuervo de Poe graznando su nevermore por las salas…), es posible. De momento ha sido uno de los premiados ¿? por el jurado de la primera edición de los Premios Chavales, organizados por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio con el objetivo de fomentar el buen uso de las TIC entre los jóvenes. Y hay slides que tratan de sus aplicaciones educativas, entre las que aparecen sumergirse en ambientes que dinamizan el aprendizaje, interactuar con el entorno de forma realista, favorecer el aprendizaje de vocabulario, comprensión y expresión oral… y así hasta más de 20 ventajas y usos educativos.

Será que me estoy volviendo un viejo carca, pero… no lo acabo de ver. Me pasa lo mismo que con otras redes sociales, que me cuesta verles su aplicación educativa, su uso en las aulas, con los alumnos o con sus familias; entiéndaseme, creo que de todo se puede aprender, de todas las experiencias se puede sacar una enseñanza, y que en cuanto se establece una comunicación lo que se comunica puede tener un uso educativo, pero no todo está diseñado para aprender, no el mero hecho de establecer contacto y hablar, sea en el entorno que sea, es útil para la formación del alumno. Y a mí me falta esa mirada pedagógica. Seguiré intentándolo.

P.S. ¿Vendrá el término “habbo” del “habib” mozárabe? Vayse meu corachón de mib. / Ya Rab, ¿si me tornarád? / ¡Tan mal meu doler li-l-habib! / Enfermo yed, ¿cuánd sanarád? (Mi corazón se va de mí. / Oh Dios, ¿acaso volverá a mí? / ¡Tan fuerte mi dolor por el habbo! / Enfermo está, ¿cuándo sanará?).

Nota: Por su complejidad no he querido tratar el tema de la identidad digital y de los riesgos de estas redes; de la no conveniencia de quedar con conocidos “virtuales” si no se va acompañado de un adulto, de dar datos como la dirección, el teléfono, los apellidos; del ciberbullying (mención en Hautatzen al nuevo protocolo de actuación), de aprender a defenderse ante los nuevos peligros, etc.

Carlos Díez

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21 comentarios »

  1. Un nuevo tipo de entrada: el post-entrevista.
    Nos ha quedado muy clarito y yo creo también que la escuela debe diferenciar lo particular de lo general, sus usos vernáculos y los usos escolares: la escuela no puede abarcar todos los servicios de Internet pero sí debe trabajar la buena educación y las costumbres saludables, que surgen de la misma reflexión y de la misma forma de actuar en todos ellos. Tu hija tiene la suerte de contar con una gran maestro en ese camino.
    De los usos honestos y los riesgos ya haré una entrada yo el próximo mes.

    Comentario por Patxo — 28 febrero , 2011 @ 11:58 am

    • Esperamos esa entrada sobre los usos honestos y los riesgos que, tal vez no sean muchos, pero algunos son nuevos en la forma y otros son riesgos muy arriesgados. El objetivo de las actuaciones paternas creo que es el mismo de siempre -controlar las compañías, los horarios, los recorridos…-, pero el del adolescente también –saltarse dicho control- y las maneras de hacerlo ahora son más variadas y a los padres no nos sirve mucho la experiencia de nuestra propia adolescencia ¡tan diferente en esto!

      Comentario por Carlos Díez — 1 marzo , 2011 @ 3:17 pm

  2. Quizá, amigo mío, nos empeñamos en buscar aplicaciones educativas en estas redes sociales en las que los adolescentes comparten, conversan, se entretienen y se divierten… Lo hemos dicho muchas veces: les hemos arrebatado la calle y ésta es su calle ahora. Tal vez, es suficiente que se relacionen, se diviertan y los blogs y el Moodle los reservamos para los contenidos didácticos. No lo sé… es una duda que siempre me asalta. Antonio Omatos siempre dice que el 99% de las redes sociales es positivo; sólo hay un 1% negativo… Ayer precisamente leí esto en el periódico… ¡eso sí es preocupante y tenemos que prevenirlo!
    También quiero comentar que estos meses estoy haciendo un curso sobre aplicaciones educativas en Facebook y Twitter y tendréis noticias pronto…

    Comentario por Marcos Cadenato — 1 marzo , 2011 @ 12:18 am

    • Y ese 1% hasta seguro que es saludable que exista y no esté bajo nuestro control. Habrá que sembrar sentido común y luego… rezar para que arraigue.

      Comentario por Carlos Díez — 1 marzo , 2011 @ 3:17 pm

  3. Yo tengo largas discusiones con mi hijo menor por el tiempo que pasa en Facebook. Creo que los adultos sabemos gestionar el tiempo, pero los jóvenes, no. Se dejan llevar por el atractivo de la compañía virtual “full time” y no saben poner coto. Por eso me ha llamado la atención que tu hija no respondiera a la pregunta del tiempo que les dedica a las redes sociales.

    En mi centro, hemos hecho un sondeo y es alarmante. Sale a dos horas diarias de media. Nos estamos planteando si es una de las causas del bajo rendimiento de algunos grupos (nótese el eufemismo).
    http://revistaserrallarga.blogspot.com/2011/01/facebook-tatrapa_9966.html

    Comentario por Lu — 1 marzo , 2011 @ 2:11 am

    • El artículo ha pillado en un cambio de hábitos de mi hija –semidirigido o impuesto-, para reducir su tiempo de conexión. Unos diez días sin ordenador han bastado para que lea un montón de libros, toque un poquito la guitarra y se diera cuenta de que invertía demasiado tiempo “hueco, vacío, estúpido…” frente a la pantalla. Leeré con calma el artículo de la Revista de tu instituto.

      Comentario por Carlos Díez — 1 marzo , 2011 @ 3:18 pm

  4. Ahí, en lo de la identidad tienes otro jugoso post.
    Como bien dices y suelen decir a menudo ellos “Es lo que hay”.
    Tendremos que convivir con nuestros miedos sin que estos nos paralicen.

    Comentario por Gorka Fernández — 1 marzo , 2011 @ 3:03 pm

    • Habrá que acostumbrarse a los nuevos riesgos, sin alarmismos, con sentido común, pero procurando aprenderlos-conocerlos-enseñarlos lo mejor posible.

      Comentario por Carlos Díez — 1 marzo , 2011 @ 8:52 pm

  5. No soy quien para decirlo porque yo dedico muchas horas a este mundo virtual, pero me asusta este tipo de vida en la red bajo avatares que terminan superponiéndose a la vida real, a la que se termina considerando de segundo orden. Cuando tenía dieciséis años entré en un club juvenil de una parroquia donde nos juntábamos más de cien jóvenes (no siempre juntos, claro está). Hacíamos actividades de todo tipo (culturales, recreativas, hacíamos una revista, salíamos de excursión, organizábamos guateques, ligábamos, charlábamos, jugábamos a las cartas, escribíamos, hacíamos teatro…). Fue la etapa de recuperación de la democracia y había una auténtica fiebre por hablar y comunicarse “en persona”. Fue una de las etapas más fructíferas de mi vida adolescente. Me pregunto si esta sustitución de la vida real por la vida virtual es una ganancia o un desastre que está fabricando personas solitarias en red que no saben relacionarse demasiado en directo…. Sé que no pueden compararse los tiempos y que cada época tiene sus características pero tengo mis dudas de que esto de Habbo sea una buena idea. Lo seguro es que es absorbente y adictivo, y por ello imposible de evitar. Yo también lo tengo en casa, aunque de momento no conoce Habbo. Espero que por mucho tiempo. Tiene la misma edad.

    Un cordial saludo.

    Comentario por Joselu — 1 marzo , 2011 @ 8:11 pm

    • Supongo, o espero, que la clave está en el uso que se le dé y el tiempo que se le dedique. Mi hija a través de Habbo ha conocido a personas con sus mismos gustos lectores, musicales, cinematográficos (cosa harto difícil entre los compañeros de su clase), pero también eso ha hecho, probablemente, que no se esfuerce en compaginar más sus gustos con los de sus amigas “reales” (y me cuesta criticárselo porque a mí tampoco me atraen las charlas de fútbol y …). También ha habido una temporada en la que estaba conectada demasiado tiempo (el “demasiado” lo pongo yo, claro) y ella no se daba ni cuenta. Como casi siempre la clave estará en educar, poner limites, dar razones, convencer, dialogar, etc. pero sobre algo que a muchos nos ha pillado de sorpresa y que no controlamos.
      Es un placer, Joselu, teneros por aquí, a ti y a tu punto de vista, a menudo discordante con las nuevas modas (y que siga así).
      Saludos

      Comentario por Carlos Díez — 1 marzo , 2011 @ 11:17 pm

  6. Genial, Carlos, habibi, la jarcha con que terminas tu post.
    Los primeros pasos de nuestros hijos en las redes sociales nos inquietan a todos; son puertas que conviene abrir con cuidado.

    Comentario por Aster — 2 marzo , 2011 @ 10:21 am

    • … Con mucha cautela, poquito a poco.

      Comentario por Carlos Diez — 3 marzo , 2011 @ 10:16 am

  7. “Sí, mi hija está en Habbo. Es un hecho. No voy a opinar.” ¿Qué entiendes tú por no opinar? Carlos entiendo y comparto tu preocupación y la de muchos de los “carcas” que aquí escribimos, pero míralo con otros ojos. ¿Y lo bien que le va a venir a la criatura esa economía doméstica que está aprendiendo? Seguro que en la decoración de la sala tiene previsto un sillón orejero con mantita para su señor padre. Utilizo el humor, pero indudablemente el tema de las horas de aislamiento a mí también me preocupa. Habrá que darles uno o más votos de confianza. Por cierto, me ha gustado mucho la entrevista, un cedo la palabra original.

    Comentario por Lorea — 2 marzo , 2011 @ 9:13 pm

    • Invertir demasiado tiempo en la casa, incluso en la real, no es sano; mucho menos invertirlo en las casas “virtuales”. Pero loq ue nos precocupa es a quién invitan a su casa y por quiénes son invitados. Tendremos que darles un montón de votos de confianza en el desayuno, un plato de responsabilidad a las comidas y algo de madurez a la cena, más de la que por edad les toca, pero “es lo que hay”.
      Y el humor ¡que no falte, Lorea!

      Comentario por Carlos Diez — 3 marzo , 2011 @ 10:22 am

  8. Impresionantes los enlaces. Con el tiempo que paso en la red, ¿cómo se me habían escapado? No tenía ni idea, ni de Habbo, ni de Asco de vida, ni… Pero basta una mirada rápida para descubrir los elementos que los enganchan a ellos: frases o imágenes desafiantes, escatológicas, intranscendentes, provocadoras. En el caso de Habbo, imagino que el aliciente es que convierte los típicos juegos de rol de la consola en un acto social a gran escala. No les reprocho nada, pues si tuviese su edad haría exactamente lo mismo.

    Comentario por Toni — 3 marzo , 2011 @ 11:42 pm

  9. Leo tu entrevista y se abre ante mí un nuevo mundo: ¿en Trestizas hablando del habo?¿estaré soñando? Mi hijo también se conecta a habo, y claro, nosotros no lo entendemos -Lorea nos llama “carcas”, seguramente tendrá razón-; pero he de reconocer que el tema nos ha dado para jugosas sobremesas en familia. El hecho de gastar dinero “real” en un juego virtual, el peligro de dar la identidad y quedar con alguien totalmente desconocido, el tiempo invertido delante del ordenador, y otras cuestiones más éticas sobre qué hacemos bajo la impunidad de un seudónimo (lease insultar, timar a otros, etc, etc…)Como siempre la vida nos da innumerables oportunidades para crecer y aprender;la redes sociales están ahí, y yo también confío en que el 99% sea positivo. Criterio, es lo único que se necesita,¡casi nada!. Mientras tanto sí, Carlos, “Tendremos que darles un montón de votos de confianza en el desayuno, un plato de responsabilidad a las comidas y algo de madurez a la cena”, no nos queda otra.

    Comentario por Txaro — 4 marzo , 2011 @ 6:54 pm

    • ¡Por fin alguien que tiene un hijo en Habbo! He llegado a pensar que la información que daba la Wikipedia era exagerada o mentira.
      Yo creo que soy más carca que tú, pues me conformo con que el 90 (y si me aprietas puedo bajar hasta el 80%) sea positivo. E inculcar mucho criterio de ese que mencionas para que sepan discernir y huir del tanto por ciento restante.
      Un saludo, Txaro.

      Comentario por Carlos Díez — 4 marzo , 2011 @ 9:50 pm

  10. tengo una hija en habbo

    Comentario por reynitaloka55 — 27 diciembre , 2011 @ 8:51 pm

  11. Hola ke tal tengo 10 años?

    Comentario por monica_pim pam pum — 27 enero , 2012 @ 11:48 pm

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