Tres Tizas

17 febrero , 2011

Tapas

Filed under: Te cedo la palabra — Etiquetas: , , — Aster Navas @ 8:00 am

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Necesitaríamos más de un post para inventariar los numerosísimos éxitos en certámenes de relato corto que ha cosechado Maribel Romero Soler, finalista del Premio Azorín de novela 2010 con El peso de las horas.

Nos sorprendió, sin embargo, hace unos meses con un registro inesperado, con un título de literatura infantil. En esta entrada nos muestra el largo y a menudo desalentador camino que lleva de la imaginación al volumen, defiende la dignidad literaria de estas obras y analiza un complicado nicho (la palabreja se las trae) de mercado por el que llegan a las manos Harry Potter, Gerónimo Stilton o Bat Pat.

David y Goliath, la peonza y la PSP.

 

Me da la impresión de que mucha gente considera la literatura infantil un género menor o literatura de segunda, y están muy equivocados. Desde la posición del escritor, el proceso para publicar una obra de género infantil es tan complejo, o incluso más, que el de publicar una obra para el lector adulto (hay que tener en cuenta que el número de editoriales de literatura infantil es más reducido, y la cantidad de manuscritos que reciben igual o superior a los que puedan recibir editoriales de carácter general).

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EDIMÁTER acaba de publicar mi primera novela infantil, titulada Charli y los cinco peligros, dirigida a público a partir de 8 años, y estoy verdaderamente satisfecha, porque considero que todo libro publicado es un logro para su autor.

Ah, una novelita infantil, dirán algunos, como si conseguir sacarla al mercado hubiese sido fácil, restándole importancia a la obra por aquella coletilla de infantil, y ninguneando de algún modo al público al que va dirigida.

Para mí publicar esta novela encierra una serie de sueños cumplidos, pero claro, eso tampoco tiene por qué saberlo nadie. Charli y los cinco peligros supuso mi salto del género breve (relato corto, cuento, alguna poesía…) a la novela. Fue un pequeño salto, pero de suficiente entidad como para darme cuenta de que podía superar las diez páginas escritas y contar algo con cierta coherencia. Se trata, por tanto, de mi primera novela, que curiosamente ha sido también la primera en ver la luz a pesar de que lleva escrita entre cuatro y cinco años.

¿Cómo fue el proceso? Hasta llegar a Edimáter, Charli pasó por un agente y por algunas editoriales, y la verdad es que en todo momento gozó de una valoración positiva, pero las motivaciones que llevan a una editorial a apostar por un proyecto no siempre son literarias, y a pesar de que la historia gustaba no llegó a encajar en ninguna de ellas. Todo este recorrido, no demasiado azaroso, lo que sí consumió fue tiempo, un tiempo precioso de espera y de desesperación. Cada editorial tarda del promedio de seis meses en dar una contestación a una propuesta literaria, y en la mayoría de los casos es negativa. Esto implica comenzar de nuevo desde cero, iniciar otro camino, abrir otra vía y esperar. Esperar nuevamente. Aunque en algunos casos, como en éste, la paciencia tenga recompensa.

Cuando escribo para niños o jóvenes (porque después de Charli vinieron otras obras, algunas actualmente concursando en importantes certámenes), suelo preguntar a los chavales: ¿qué os gustaría leer?, ¿sobre qué queréis que escriba?. Y por supuesto que tengo muy en cuenta sus propuestas. Los chavales que me pillan más a mano son mis hijos, de 9 y 14 años, y la historia de Charli nació de la inagotable imaginación de uno de ellos, el mayor, que por aquel entonces no era tan mayor. Él me dio una idea, una imagen, una secuencia, un simple flash que fue el desencadenante de la historia. Hoy, con 14 años, se le queda corta; sin embargo el de 9 (que es la edad que él tenía entonces) la está disfrutando a tope.

Los niños son inteligentes, saben lo que les gusta y lo que no, y gracias a los planes lectores de colegios e institutos, se están convirtiendo en los primeros consumidores de libros. Esta circunstancia sitúa a los centros de enseñanza en el punto de mira de las editoriales porque de manera indirecta, a través de su alumnado, se presentan como los potenciales consumidores de sus productos.

 

 

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Para un escritor de literatura infantil y juvenil el principal mercado es el de los colegios e institutos. Una novelita de formato económico, tapa blanda, de un máximo de cien páginas, ilustraciones en blanco y negro y de un precio que ronda entre los 7 y los 9 euros lo tiene complicado para competir en el mercado con libros de tapa dura que huelen a chocolate, a flores silvestres o a pescado podrido si se tercia, que tienen luces multicolores, grandes fauces de dinosaurio que se abren y te quieren morder, mariposas que salen volando o hasta música. Eso sí, sin importar demasiado lo que lleven escrito dentro.


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Yo, que no me considero escritora de género infantil y juvenil pero que siempre que tenga algo interesante que contar a los chavales lo haré, creo que a partir de ahora tendré que preguntar a los docentes: ¿qué os gustaría que leyeran vuestros alumnos?, ¿sobre qué queréis que escriba?, puesto que de sus recomendaciones dependerán la mayoría de los libros que acaben en manos de los más jóvenes.

No me queda más que confiar, por tanto, en que Charli guste a los educadores y llegue a las aulas, garantía de que será leído por un buen número de niños. Es en realidad la mayor satisfacción del escritor: ser leído.

Gracias por cederme la palabra.

Maribel Romero Soler.

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12 comentarios »

  1. Mi hija tiene 11 meses y el que más le gusta es “La pequeña oruga glotona” fue curioso que cuando estabamos su madre y yo en la tienda de la Modern Tate en Londres nos encontramos con la misma oruga pero británica, espero que con Charli pase lo mismo. Ahora se está leyendo uno de un pato que tiene cuatro hojas y es acuático, bueno realmente lo relee todos los días mientras se baña.
    Yo no te diré que quiero que escribas para mis alumnos, no los tengo, pero sí me gustaría que siguieses escribiendo literatura, independientemente de tendencias, para poder en el futuro sacarle a mi hija de los Gormitis.
    Suerte en la imagino, por lo que te leo, dura andadura de escritora infantil.

    Comentario por Gorka Fernández — 17 febrero , 2011 @ 11:00 am

  2. […] This post was mentioned on Twitter by Mikel Agirregabiria and Jose Asensio, trestizas. trestizas said: Nuevo Post Trestizas Tapas http://bit.ly/f2Fsk4 […]

    Pingback por Tweets that mention Tapas « Tres Tizas -- Topsy.com — 17 febrero , 2011 @ 11:40 am

  3. No sabría qué contestar a la pregunta “¿qué os gustaría que leyeran vuestros alumnos?, ¿sobre qué queréis que escriba?”.
    Como lectora, acudo a los libros por múltiples vías, pero te puedo asegurar que de joven leía lo que los adultos no querían que leyera. Como profesora advierto también esa tendencia en los alumnos con más dotes lectoras.
    Quizá haga un juicio algo apresurado, pero voy en busca de historias que no hubiera imaginado, que están en el umbral entre mi mundo y otros irreales, ficticios, imaginados. Leyendo, traspaso la línea entre uno y otros a mi antojo, sin saber de antemano qué me depararán. Quizá sería eso lo que yo le pediría a un escritor que no dejara de fascinarme su capacidad de inventar y de sorprenderme.

    Comentario por Lu — 17 febrero , 2011 @ 5:17 pm

  4. Nos pones, Maribel, como profes, en un brete.
    Como educadores nos preocupa acertar con los libros que sugerimos a los alumnos; no tanto por las consecuencias inmediatas sino porque somos conscientes de que cada volumen es un peldaño y que no todos los lectores suben con la misma facilidad esa escalera.
    Ese aprendizaje progresivo, esa ascensión literaria debe tener sus rellanos sin descuidar la motivación de sus escaladores.
    No creo que debamos ser nosotros quienes os marquemos el camino: no debe estar sujeta la imaginación a criterios académicos. Hay, sí, recetas: manejar el registro adecuado, trabajar ciertas líneas transversales, pertenecer al mundo del que va a disfrutarlo; que veamos en vuestros libros un escalón, un paso, un puente.
    Un abrazo.

    Comentario por Aster Navas — 17 febrero , 2011 @ 5:45 pm

  5. Maribel, me da pudor responderte a las preguntas que nos haces. Aun así a lo dicho anteriormente yo añadiría que, en algún momento del proceso de lectura, el alumnado encuentre la posibilidad de hacerse alguna pregunta. Que le pique la curiosidad y que el lectura del libro le hiciera también reflexionar y hacerle sentir la necesidad de la búsqueda de respuestas. No me refiero a cosas trascendentes. Creo recordar que en algún momento en Charli y los cinco peligros-espero que no haya sido en otro libro, aun así el ejemplo sería significativo- se menciona que el aire caliente sube hacia arriba. Ahí existe un camino para la pregunta ¿Por qué el aire caliente sube hacia arriba? Y la oportunidad de buscar la respuesta.
    Hace dos años en una optativa, “La ciencia en tus manos”, en tercero de la ESO hice una prueba. De todos los exámenes, una de las preguntas del mismo se la hacía el mismo alumno in situ y la respondía. No os hacéis ni idea lo creativos que llegaron a ser. Me encantó la experiencia ya que me ayudó a reflexionar sobre que a veces ellos mismos, si les proporcionamos las herramientas, buscan los materiales para construirse el escalón.

    Maribel, Aster, gracias por la labor de equipo que ha dado cuerpo este post.

    Comentario por Alicia — 17 febrero , 2011 @ 9:40 pm

  6. Maribel, me ha encantado conocer por dentro a Charli: cómo surgió la chispa, el largo peregrinaje que tuvo que soportar, en definitiva, la intraliteratura de una obra. Quizá los chicos y los profes a los que preguntas -y quieres preguntar- cuando hablan contigo desean conocer eso, precisamente. Como dicen mis compañeros, el autor debe sorprender al lector, debe emocionarle, y es preferible que la parte creativa dependa completamente de tus manos y de tu imaginación. Quizá también de los niños, pero de los adultos no te fíes en exceso y, si son profes de Literatura, muchísimo menos. 🙂 Gracias por vistarnos y por tus palabras. Un placer…

    Comentario por Marcos Cadenato — 17 febrero , 2011 @ 10:41 pm

  7. Gracias, amigos, vuestros comentarios son muy valiosos para mí.
    Eso intento, Marcos, sorprender, emocionar, también aportar alguna enseñanza pero nunca aleccionar. Yo pregunto a los profes pero después hago poco caso, jeje, me dejo llevar por la intuición.

    Saludos.

    Comentario por Maribel — 17 febrero , 2011 @ 11:06 pm

    • Haces bien en reivindicar la novela infantil y el esfuerzo de hormiga del escritor. Y me emociona comprobar que se va difundiendo tu obra sin prisa pero sin pausa.

      Un abrazo.

      Comentario por José Antonio López Rastoll — 18 febrero , 2011 @ 1:14 am

  8. Enhorabuena, Maribel.
    Y paso a responder a tu pregunta: Quiero que mis alumnos de secundaria lean historias que les enganchen, que les apasionen, con personajes con los que empaticen, acciones que les hagan pensar, preguntarse… libros vivos. Que al acabar la hora de lectura en clase suene el timbre y… sigan leyendo. Y que al devolverme el libro… sigan leyendo.

    Comentario por Carlos Díez — 18 febrero , 2011 @ 2:13 pm

  9. “Los niños son inteligentes, saben lo que les gusta y lo que no”. Es una frase que debería aparecer en grandes rótulos colgados de las salas de profesores. Juzgamos a los alumnos con los criterios de adultos y, como mucho, descendemos a recomendarles lo mismo que nos mandaban a nosotros con su edad. Mis alumnos quieren leer libros que les gusten, libros que les hablen de lo que sienten y viven a diario, pero también libros que les cuenten historias que les gustaría vivir. Nuestros alumnos, igual que nosotros, quieren emocionarse leyendo. No quieren que les marquemos el modo de leer, ni el modo de descifrar un libro. No quieren depender de un diccionario para avanzar tres páginas en una semana. No quieren que el profesor les tome el pelo diciendo que es un libro muy bueno cuando se le nota a la legua que ni él lo ha leído.
    En fin, Maribel, te agradezco que hayas pasado por aquí y nos hayas tenido en cuenta a nosotros, y que, sobre todo, los tengas en cuenta a ellos.

    Comentario por Toni — 18 febrero , 2011 @ 11:36 pm

  10. No entiendo que se ningunee la literatura infantil. Es más, yo diría que es la escritura más difícil y con más responsabilidad que hay. Es la que forma a los lectores del futuro.

    Yo no soy docente, pero creo que elegir sobre qué escribir debe estar en tus manos, o, como has hecho hasta ahora, en la de los niños. Lo que si está en mano de todos: escritores, padres, educadores…es fomentar la lectura.

    Ellos saben lo que quieren, lo que les motiva, lo que les impresiona…Y, a veces, no creas que dista mucho de lo que queremos los adultos. Yo me declaro amante de la literatura infantil y juvenil. Continuo leyéndola…a mí también me gusta la magia, las aventuras, el misterio.

    Gracias Aster, gracias Maribel.

    Comentario por Mari Carmen Azkona — 19 febrero , 2011 @ 1:32 am

  11. […] Crédito de la imagen Necesitaríamos más de un post para inventariar los numerosísimos éxitos en certámenes de relato corto que ha cosechado Maribel Romero Soler, finalista del Premio Azorín …  […]

    Pingback por Tapas | Te cedo la palabra | Scoop.it — 9 febrero , 2014 @ 9:03 pm


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