Tres Tizas

8 junio , 2009

La memoria azul: recuerdos de tiza

Filed under: Como la vida misma — Etiquetas: , , , , — Marcos Cadenato @ 8:30 am

 Suerte, Edu, Paco, Julia, suerte...

¡Suerte, Edu, Paco, Julia!              

Estos últimos cursos han sido especialmente duros para mí. Además de familiares, conocidos y amigos, se me han ido –sin darme cuenta apenas- un puñado de buenos compañeros y amigos de la tiza. Con el recuerdo aún malherido,  el lagrimal humedecido y la memoria azul quiero recordarles hoy aquí en el último post de este curso que declina… Hoy -me lo vais a permitir- Tres Tizas se convierte en Tristezas, también con ayuda de la música… 

De forma inesperada, sin sospechar nada, -y sin saber nada-, a través de un amigo común me enteré de su muerte. “El padre de Bruno ha muerto”, me dijo una voz telefónica y, de repente, se agolparon diez años de mi memoria en apenas unos segundos. A Eduardo lo conocí, retirado de la enseñanza, por la enfermedad que le llevaría a la tumba, estudiando periodismo. “Me llevan el sueldo casa y, como me aburro, me he matriculado aquí”, dijo en su presentación. Inteligente, conversador incansable, lector empedernido, viajero impenitente, Edu nunca dejó de estudiar. “Diviérteme”, nos decía, pícaro, y era él quien lo hacía; Edu se hacía querer y su desaparición ha sido un durísimo golpe para sus amigos que veíamos en él, siempre, un oasis de cultura, de inteligencia y de libertad. Eduardo era médico y profesor de ciencias en la antigua Formación Profesional.

Se nos fue Paco después de siete largos años de batallar contra esa maldita enfermedad que seguimos sin querer pronunciar y que recuerda a un cangrejo. Se fue, sabiendo que se iba, no queriendo irse… Los días que le visitábamos en su casa, cuando ya no quería salir, hablábamos del instituto, de aquellas clases de BUP, de las guardias, del jefe de estudios de nocturno, de la secretaria, de la directora y de sus apariciones en la ETB y la conversación le conseguía hacer olvidar esos amargos días por los que estaban pasando él y su familia. Se nos fue hace un año y aún recuerdo nítidamente su sonrisa cuando –absolutamente a propósito y buscando su complicidad- le repetía una y mil veces: “…y muy limpia…Paco era profesor de Matemáticas en un instituto y en la Universidad.

 Le dolía mucho la cabeza y le han llevado al hospital”, “está muy mal”, “hay que esperar ocho días y ver la evolución”, “Julia ha muerto esta mañana”. En silencio, por sorpresa, en unos pocos días se nos fue Julia. Unos días antes de ingresar en el hospital, hablé con ella y quedó en mandarme por correo electrónico una bibliografía específica para enseñar lengua castellana a los alumnos chinos. Nunca llegó ese correo; aún lo espero como si se tratara de un error del servidor… Sin darnos tiempo a reaccionar, aún conmocionados, perdí la mujer con quien compartí muchas charlas, muchas horas de trabajo, instantes de amena conversación con una copa de un buen vino en una mano y un trocito de jamón de brillo en la otra… Y ni una palabra de mejórate, a seguir bien, a ver mañana, ni una palabra de adiós, de despedida… No hubo tiempo. La muerte nos la arrebató una mañana soleada de noviembre. Julia era profesora de Lengua en una Escuela Oficial de Idiomas.

La muerte es cruel; la vida, también lo es. No nos damos cuenta –yo el primero- de que la vida no es virtual, es una y única y de que el imperativo clásico del carpe diem no espera… Coincidimos en los centros de trabajo, nos cruzamos por la vida, pero no nos relacionamos. Las relaciones en los  centros escolares son muy impersonales las más de las veces; compartes trabajo, compartes vida, pero en una extraña y difícil relación que no acierto a definir: amigo, compañero, colega… Y, casi sin darnos cuenta, pasan los años, pasa la vida y también la muerte. En la película Australia escuché que los aborígenes -cuando muere una persona- dejan de pronunciar su nombre, y, de esta forma, deja de existir. Yo, contrariamente a lo que nos contaban en esta peli, menciono muchas veces sus nombres, a veces aún creo seguir viéndolos por las calles y me niego a eliminar de la agenda de mi teléfono móvil sus nombres y sus teléfonos. Sería como volverlos a morir

Eduardo, Paco, Julia, no sabía cómo despedirme de vosotros, no encontraba la forma de hacerlo… Por fin lo he conseguido: ahora soy yo el que descansa en paz  un poquito más… ¡Suerte, amigos!

 Crédito de la imagen

Marcos Cadenato

Anuncios

15 comentarios »

  1. Cómo se mezclan en la vida alegrías y tristezas; como en un buen blues azul.
    Marcos, por si acaso, tomaremos un buen vino -de rioja- con un poco de jamón de brillo, hablaremos de jefes de estudios y de guardias… y nos “divertiremos”.
    Un abrazo, compañero.

    Comentario por Carlos Diez — 8 junio , 2009 @ 2:02 pm

  2. En fin, compañero replicante…
    Otro abrazo.

    Comentario por Aster — 8 junio , 2009 @ 3:31 pm

  3. Puedo confirmar todo ese hondo y sincero sentir pues lo he visto en tu mirada y en tu ánimo esos días duros.
    Como dice Carlos, y tú mismo en el post, vivamos con intensidad cada momento, disfrutemos de estar juntos, de tener proyectos, de pensar en el futuro como un reto sugerente y compartido. Allí encontraremos toda una vida que llenar.

    Comentario por Patxo Landa — 8 junio , 2009 @ 5:15 pm

  4. Así es, Carlos, la muerte también forma parte de la vida, pero generalmente nos deja tan destrozados que no somos conscientes hasta que conseguimos cicatrizar la herida. No estamos preparados para admitirla, -no nos han enseñado-, y es muy duro, pero sí, la vida sigue…
    Muchas gracias, amigo.

    Comentario por Marcos Cadenato — 8 junio , 2009 @ 5:28 pm

  5. Es cierto, Aster: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais (…) y todos esos instantes se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir“. Y es hora de vivir, efectivamente, pero mantener el recuerdo vivo también forma parte de la vida…
    Muchas gracias, amigo.

    Comentario por Marcos Cadenato — 8 junio , 2009 @ 5:35 pm

  6. El futuro, Patxo, es cierto que sirve como bálsamo para curar esos tristes momentos. Cuando se hace balance de un curso aparecen cosas muy buenas -en este espacio las hemos contado también-, pero hay un montón de instantes azules que conforman nuestros pasos. Sí, es cierto, hay un verdadero arco iris de colores y tenemos la obligación de disfrutarlo. Por ellos, por nosotros…
    Muchas gracias, amigo.

    Comentario por Marcos Cadenato — 8 junio , 2009 @ 5:44 pm

  7. Un homenaje lleno de tristeza… y muy emotivo. Recuerdo ¿hace un año? cuando me comentabas estas muertes. En aquel momento yo diría que estabas “en la fase de negación”. Hoy veo, como dicen los expertos, que has “elaborado el duelo”. Y eso es bueno.
    Un abrazo,
    La canción preciosa

    Comentario por Berta — 8 junio , 2009 @ 7:25 pm

  8. Comparto contigo Marcos – y con el resto- lo expresado sobre la vida y sobre la muerte, gran asignatura pendiente en nuestra cultura y en mi opinión mal resuelta.Yo os recomendaría la lectura de dos libros de Javier Sádaba que tienen muchos que ver con el tema y que en mi oponión son edificantes. ” SABER VIVIR ” Y ” SABER MORIR ” libertarias/Prodhufi editorial.
    Los replicantes estaban angustiados porque sabian cual era su fecha de caducidad. Nuestra esperanza es que esa fecha es desconocida y la desamos lo más tarde posible.

    Comentario por Jose manuel — 8 junio , 2009 @ 9:00 pm

  9. Es muy probable, Berta, que así sea; pero ni fui consciente de esa negación ni que el duelo esté elaborado, pero si los psicológos así lo dicen, así será… Lo que sí es cierto que este pequeño homenaje -triste reconocimiento, sí- pretende ser eso, solamente un sincero homenaje.
    Muchas gracias, amiga.

    Comentario por Marcos Cadenato — 8 junio , 2009 @ 9:15 pm

  10. Gracias, José Manuel, por las referencias bibliográficas de Sádaba, no las conocía. Me las apunto. Es cierto que no estamos preparados para enfrentarnos ante la muerte ni sabemos resolver con cierta dignidad ese doloroso instante; pero, al menos, nuestra fecha de caducidad es una incógnita, sí, que no es poco…
    Muchas gracias, amigo.

    Comentario por Marcos Cadenato — 8 junio , 2009 @ 9:24 pm

  11. Las notas de ese piano que suena como recuerdo son el eco del lamento que leo en tus palabras.
    Ah, la muerte. ¿Guadaña o liberación?

    Comentario por Lu — 9 junio , 2009 @ 1:02 am

  12. Sin duda, Lu, en ocasiones la muerte es una liberación de un espíritu encerrado en un cuerpo que es más bien cárcel, pero en estos tres casos que os cuento fue guadaña auténtica y para esto es para lo que no estamos preparados.
    Muchas gracias, amiga.

    Comentario por Marcos Cadenato — 9 junio , 2009 @ 8:58 am

  13. Hola compañero,
    Siento tus perdidas.
    Otra autora que trabajó el tema de la muerte fue la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, en su primer libro “”Sobre la muerte y los moribundos” habla de las fases del duelo. Lo tengo por ahí e intentaré pasártelo mañana si lo encuentro en casa de mis padres, ahora tengo mi “librería” un poco dispersa. Esta autora intentó abrir los ojos a sus colegas de profesión que a veces son incapaces que trasmitir un poco de humanidad a los que se están muriendo.

    He encontrado un blog en el que publican uno de los capítulos de uno de sus libros:
    http://gruporenacer.wordpress.com/2007/09/27/sobre-la-muerte-y-los-moribundos/
    Leyéndolo te haces una idea de como escribe y sobre que escribe.

    Lo que yo opino sobre la muerte es que la dejamos de lado, cuando la tenemos siempre enfrente. Además creo que hemos perdido muchos rituales, cada vez lloramos menos a nuestros muertos, ya no se oyen campanas “a muerte”, ni la gente cuenta chistes en los velatorios…
    Creo que este post es muy úyil para ti y para los que lo leemos.
    Nos vemos en breve!!
    Salud,GRK

    Comentario por Gorka Fernández — 10 junio , 2009 @ 2:20 pm

  14. Muchas gracias, Gorka, por la referencia bibliográfica. Estaré al tanto. Yo tampoco tengo claro si ese culto a la muerte es bueno (tañir de campanas, duelo visible, recordatorios, misas de salida, plañideras, grandes losas de mármol, suntuosos panteones…)-a mí no me gusta nada-, pero una simple aceptación natural se agradecería mucho: nacer es natural, morir también lo es, pero…
    Muchas gracias, amigo.

    Comentario por Marcos Cadenato — 10 junio , 2009 @ 9:12 pm

  15. siento mucho tu perdida, pero no solo la perdida de una persona se cuenta cuando muere y deja este sitio yo tambien cuento las perdidas de las personas que amas y se casan con optro persona y nunca te dicen a dios y sigues engañado en tu nundo

    Comentario por fanni robles — 30 julio , 2009 @ 7:13 pm


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: