Tres Tizas

25 mayo , 2009

Con un par

Filed under: Blog — Etiquetas: , — Aster Navas @ 8:00 am

La culpa -tengo un Ford- la tiene el anuncio de Skoda que, hace nada, se sirvió de esa brillante escena de El año de la garrapata para promocionar sus utilitarios. Como anuncio de coches me quedo, sin duda, con cualquiera de estos otros, que -va a ser deformación profesional- se pueden convertir, además, en material de aula.

A lo que voy: mi criatura y buena parte de sus compañeros lo clavaban: gracias al pobre Fonseca, el limitado vocabulario, la incipiente competencia comunicativa de esos chavales de cuarto de Primaria, ha mejorado ostensiblemente.

Padres y profes -eso no se dice- nos hemos apresurado a desmentir el comunicado de Skoda y los niños han puesto al nuevo término las etiquetas de divertido y -cuidado, la más importante- invisible.

Hablemos -se lo merecen- de esas palabras sin papeles que llegan a nuestra vida en patera, por la puerta de atrás.

Nadie, en el aprendizaje de primeras ni segundas lenguas, se preocupa –descubrí shit y fuck por mi cuenta y riesgo- de presentarnos a esas ovejas negras que en más de una ocasión han pastado en este blog. De mirada turbia, impresentables, son, sin embargo, las que mejor responden a la concepción de lengua como herramienta: son escudos, armas que a veces hay que empuñar en legítima defensa, válvulas que nos permiten seguir viviendo sin reventar por las costurillas. Por eso es -cuando menos- curioso que no se estudien en la escuela; al menos las imprescindibles, aquellas que quepan en un botiquín, en un kit de supervivencia, porque la vida se puede poner –iba a decir fea, difícil, complicada- muy jodida.

La sociedad confía su enseñanza a la calle: ocurre con ellas lo que con la sexualidad ha sucedido durante muchos años.  A veces se asoman tímidamente a la pizarra cuando hablamos de registros, confinadas en un nivel vulgar sobre el que pasamos de puntillas como si camináramos sobre cristales. Muy de cuando en cuando se cuelan en un fragmento de La Celestina o, recomendadas por Reverte, pillan, en la reventa, entradas para una clase de Bachillerato. La mayor parte del tiempo -reconozcámoslo- la pasan en los pasillos, en el patio, o agazapadas en baños y vestuarios.

Curiosamente, y salvo excepciones, son las que con mayor pertinencia utilizan los hablantes; acaso porque son las más vivas, las que tienen un –malsonantes–  significado casi orgánico, sabor, olor; quizás porque las articulamos con los intestinos. Son, sin duda, las que se enseñan y se aprenden en los contextos comunicativos más reales y emocionalmente más intensos.

Las traigo hasta aquí, de nuevo, como prueba del delito. Nos ponen a los educadores -doblemente- en evidencia:

  • La lengua se adquiere a pesar de nosotros.
  • El aula no genera situaciones tan convincentes de comunicación como la calle.

Quiero ser el primero, desde aquí, en disculparme. Queda abierto el debate.

Aster Navas

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14 comentarios »

  1. Para mí el debate está claro: no existe. Después de tu reflexión, amigo mío, y de la que yo di cuenta en esta misma bitácora, sobran las palabras y hacen falta palabritas. Son vitales, viscerales, necesarias, huelen, saben, hacen ruido, golpean a veces… Si entonces declaré que tenía la máxima titulación en palabritas, hoy me declaro fiel seguidor del instructor del pobre Fonseca, que ya me había cautivado en el anuncio y que hoy he podido ver en todo su esplendor en el tráiler de la peli. Con dos cojones, Fonseca, sí señor…
    Pero, cuidado, sin llegar a esto jamás, eh; y aviso, este vídeo puede herir la sensibilidad del espectador, como mínimo 😦 . http://zappinternet.com/v/JePrQorLuh

    Comentario por Marcos Cadenato — 25 mayo , 2009 @ 10:18 am

  2. No sé, no sé… No descarto la posibilidad de que, si la pareja del segundo vídeo en vez de recurrir a este tipo de lenguaje hubiera tenido que ingeniárselas para expresar mejor sus sentimientos, no se hubiera enfadado tanto…

    Mi marido y yo desconocíamos este tipo de expresiones tan viscerales en la lengua del otro. En realidad, ni él sabía español ni yo griego. Nos comunicábamos en inglés y, además, por escrito hasta que nos casamos hace casi 28 años…

    No me escandalizan en absoluto los tacos, pero pienso que -en ocasiones- son un recurso fácil que obstaculiza una comunicación más profunda.

    Saludos.

    Comentario por Leonor Quintana — 25 mayo , 2009 @ 5:48 pm

  3. Como dice Leo, sin ser sustitutos de la manifestación de opiniones o gustos. Y como dice Marcos, sin abusar porque pierden su valor más importante: su fuerza, su impacto, su capacidad de ruptura del discurso. Y este uso es el que creo que no hay que escatimar en los centros educativos. Si el contexto real en clase o en una salida lo requiere, lo permite… ¿por qué no usarlo? Estoy por pedir a mis chicos mañanaen el instituto que salten gritando con dos cojones “¡¡VOY A APRENDERLO TODO!!”

    Dos postdatas: El primer enlace no me funciona, ¿es cosa mía? Y Marcos, por dios, vaya regalito, jo, todavía estoy sobrecogido.

    Comentario por Carlos Diez — 25 mayo , 2009 @ 8:26 pm

  4. La realidad supera a la ficción (lo demuestra el vídeo que enlaza Marcos, con la conductora del exorcista…).
    En cuanto a la cuestión que propone Aster, abogo una vez más por el sano equilibrio: una de blasfemia y dos de eufemia.

    Comentario por Antonio — 25 mayo , 2009 @ 10:56 pm

  5. Creo que con los tres vídeos (incluyo el de Marcos) se podría hacer un buen trabajo en el aula y analizar la función social del insulto.

    Menudo material.

    Os enlazo un clásico de J.A. Millán:

    http://jamillan.com/insultos/index.htm

    Seguro que se os ocurren más ideas.

    Comentario por Lu — 25 mayo , 2009 @ 11:40 pm

  6. En fin, Marcos.
    Decididamente me voy a decantar por la bicicleta de montaña.
    Sí; va a ser mejor.

    Comentario por Aster Navas — 25 mayo , 2009 @ 11:48 pm

  7. Una opinión, Leonor, muy sensata. En ocasiones sí que pueden ser un recurso fácil para zanjar un problema o mantenerlo en la superficie.
    Tomo nota.

    Comentario por Aster Navas — 25 mayo , 2009 @ 11:51 pm

  8. Ajá, Carlos: ruptura -elocuente- del discurso.
    Esto se va animando y enriqueciendo.
    Revisamos -lo siento- ese enlace.

    Comentario por Aster Navas — 25 mayo , 2009 @ 11:53 pm

  9. Gracias, Antonio. Voto por ese equilibrio.
    Dos de blogger y una de wordpress.

    Un abrazo.

    Comentario por Aster Navas — 25 mayo , 2009 @ 11:57 pm

  10. De aquí, Lu, sale una unidad didáctica.
    Muy buena tu aportación.

    Un abrazo.

    Comentario por Aster Navas — 25 mayo , 2009 @ 11:59 pm

  11. Brillante post, Aster. Yo creo que el aula debe trabajar textos reales, olvidarse de los prototipos que las clasificaciones diseñan artificialmente… si en ese texto hay un taco, se analiza su validez sin alarmismos ni modernismos… Además, el día que entren en la escuela como materia dejarán de tener interés y se inventarán otros…no creo que debamos hacer unidades didácticas con ellos, pero tampoco creo que debamos tener una postura demasiado purista.

    Comentario por Patxo Landa — 26 mayo , 2009 @ 10:33 am

  12. Yo creo que aquí hay dos cuestiones. Por un lado, como dice Patxo estudiar, analizar la función de los tacos y por otro hacer una apología de su utilización. Me parece a mí que los alumnos que nosotros tenemos saben de sobra como utilizar los tacos.Escuela no tiene en ese sentido nada que enseñarles. Puede ser mucho más enriquecedor e interesante analizar las funciones de los tacos en diversos contextos comunicativos puesto que en la publicidad, por ejemplo,la función principal de los tacos puede ser la función conativa y no la expresiva. Creo que otra de las aportaciones del profesor de lengua sea el enseñarle al alumno que hay diversos registros de lengua y que saber manejarlos es inportante. Resumiendo: no hay que censurar los textos que tengas tacos pero no tengo claro hasta donde hay que impulsar su utilización.
    El video de Marcos me parece durísimo.

    Comentario por Jose manuel — 26 mayo , 2009 @ 3:11 pm

  13. Patxo, Jose Manuel: gracias.
    He forzado un poco el post para crear debate y creo que se está produciendo.
    La escuela no debe asumir la responsabilidad de enseñar los tacos. Debemos, como profesores de lengua, hablar de diferentes niveles de registro y analizarlos sin censuras. Como todas las palabras, éstas también son respuestas a situaciones comunicativas: tan inadecuado puede ser un jolín en algunos momentos, como una procacidad en otros.
    Pura cuestión de competencia.

    Un saludo.

    Comentario por Aster Navas — 26 mayo , 2009 @ 4:23 pm

  14. Carlos, no consigo recuperar ese enlace.
    Parece que el video de las onomatopeyas del Seat León ha sido retirado de You Tube; creo, sin embargo, que he encontrado un digno sustituto.
    Ya me dirás.

    Un abrazo.

    Comentario por Aster Navas — 26 mayo , 2009 @ 4:31 pm


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