Tres Tizas

21 mayo , 2009

Las Armas de Elisa: Aprender a escribir

Filed under: Blog, Te cedo la palabra — Etiquetas: , , — Marcos Cadenato @ 8:00 am

Nuestra compañera Elisa de Armas es una profesora sevillana que lleva la friolera de 28 años dando clase, en Preescolar, Primaria y Secundaria y que conoce muy bien las siglas EGB, BUP, FP y ESO. Da clases de Lengua Castellana y Literatura y es la autora de Actimoliner, un blog personal en el que ofrece a sus lectores reflexiones educativas, experiencias y creaciones propias. Desde hace cuatro años trabaja con blogs de aula y en el de este año, Palabras para ti (Primer Premio de Blogs de Aula en Secundaria de la tercera edición de los premios Espiral de Edublogs 2009), podéis acceder a sus otros blogs y podéis encontrar materiales e ideas muy útiles para las clases de Lengua.  Muchas gracias, Elisa, por tu trabajo y muchas gracias por tu generosa aportación a Tres Tizas. ¡Gracias de verdad!

 4dpict

Crédito de la imagen

Un problema que se me presenta cuando me planteo la enseñanza de la escritura es que precisamente escribir es algo que a mí nunca me han enseñado a hacer. Lo que he aprendido ha sido a base de lectura extensiva, método lento y que me temo que no todos los adolescentes actuales van a estar dispuestos a aplicar. Por eso este año aproveché una convocatoria de la Biblioteca Pública Infanta Elena y me apunté a un curso de escritura creativa.

Sentarse en un aula rodeada de personas desconocidas, de edades y profesiones variopintas, genera una mezcla de emoción e inseguridad, sobre todo si sabes que van a ser lectores de unos textos en los que vas a poner, inevitablemente, tu intimidad al descubierto. Tuve la suerte de conocer a gente estupenda, con la que compartí no sólo el taller, sino cervezas y conversación, y de tener un magnífico profesor, el escritor Javier Mije, autor de un libro de relatos,  El camino de la oruga , cuya lectura recomiendo vivamente.

Es evidente que la dinámica de un curso de adultos, que acuden al mismo por afición personal y que tienen la posibilidad de abandonar si no responde a sus expectativas, es difícilmente extrapolable a la de un aula de secundaria. Sin embargo, más allá de las satisfacciones personales, me resultó curioso sentirme, por un tiempo, del otro lado, identificándome con mis alumnos al enfrentarme semanalmente a una propuesta de escritura que debía entregar a fecha fija y al esperar, impaciente, las correcciones del profe. De entre todo lo que aprendí, que fue mucho, lo más aplicable para mis clases ha sido el observar el tacto, el cuidado y respeto exquisitos con que Javier nos trataba, a nosotros y a nuestros escritos, para evitar el desánimo y procurar que nadie se sintiera violentado o incómodo.

Para terminar, os dejo uno de los textos producto del taller. La propuesta consistía en elaborar un microrrelato a partir del famoso dinosaurio de Monterroso. Y como imaginé que iban a predominar las versiones más bien negativas, me esforcé por transmitirle al bicho un poco de ternura. Este fue el resultado, sed benévolos.

 

No me gusta el Tirachinas

 Cada lector tiene el dinosaurio que se merece.

Javier Mije

Quedamos con la pandilla en la esquina de casa de Jessi, que vive al lado de la feria. Mi madre me dio permiso para quedarme a dormir allí y Jessi me prestó su top negro, con el escote palabra de honor. Cuando llegó Rubén empezó a meterse conmigo, que si se me iba a caer, que si yo no tenía tetas para sujetarlo, y me dio mucha rabia, pero luego, cuando todos se subieron en el Tirachinas y yo no quise, porque me entra fatiga, se quedó conmigo, aunque a él sí que le gusta, y me compró papeletas en la tómbola. Sólo me tocó un animalito de tela, de esos llenos de bolitas, un dinosaurio verde con la cresta amarilla. Con una mano lo llevaba y la otra me la cogió Rubén. A mí me latía el corazón muy deprisa y no me atrevía a decirle nada, sólo pensaba que me gustaría que no me la soltara nunca.

Después fuimos a la caseta del distrito y con el dinero que nos quedaba compramos rebujito, nosotros dos cogimos una jarra y cuando se terminaba mi vaso de plástico, él me lo rellenaba. No sé cuántos bebimos, entre vaso y vaso, Rubén me besaba en los labios, casi sin rozarme, y yo sentía como si me quemara. Me daba vergüenza y seguía sin saber qué decir, sólo bebía deprisa para que, al terminar el vaso, me besara de nuevo.

No me acuerdo de cómo llegamos a casa de Jessi. Creo que vomité en el descansillo y que fue ella la que tuvo que meterme en la cama mientras, entre susurros, me decía que no hiciera ruido, que iba a despertar a su madre. Todo me daba vueltas y la cabeza me dolía como nunca, pero cuando me desperté, apretado en mi puño derecho, el dinosaurio todavía estaba allí.

Elisa de Armas

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17 comentarios »

  1. Extraordinaria aportación la tuya, Elisa, tanto por la reflexión que nos brindas sobre el mismo acto de escribir -¡difícil reto en el aula siempre!- como por tu generosidad al ofrecernos un micro, nacido en la intimidad de un curso, hacerlo público y compartirlo con todos nosotros. ¡Felicidades y muchas gracias!

    Comentario por Marcos Cadenato — 21 mayo , 2009 @ 12:02 pm

  2. Muy bonito, gracias por el micro, Elisa. Me hubiera gustado escribirlo para hacer que fuera Rubén el obsequiado, el que vomita y el que, al despertar, tiene un dinosaurio de tela apretado en su puño. Será que el relato me ha puesto tierno y que “cada lector tiene el dinosaurio que se merece”.

    Comentario por Carlos Diez — 21 mayo , 2009 @ 1:37 pm

  3. Puedo corroborar hasta la última coma de lo que cuenta Elisa. Compartí con ella y algunos más las pacientes enseñanzas de Javier. Y echo de menos otro tallercito como aquel.

    Comentario por Leo — 21 mayo , 2009 @ 2:27 pm

  4. Carlos, Marcos, de verdad que me siento muy orgullosa de que me hayáis invitado a vuestra casa.
    Marcos, me encanta el pretítulo que has elegido (supongo que has sido tú), ha sido una sorpresa, como también lo ha sido el comentario de Leo.

    Comentario por Elisa — 21 mayo , 2009 @ 7:30 pm

  5. Excelente aportación.
    Creo que escribir es una actividad tremendamente compleja y bien que lo sabemos los profesores de lengua. Pero se puede enseñar y se puede aprender. Respecto a la escritura creativa, estoy convencida de que, además, hay que tener talento, como muestra Elisa en este relato.
    Un abrazo, colegas.

    Comentario por Angus — 21 mayo , 2009 @ 7:40 pm

  6. Enhorabuena y gracias, Elisa. Yo también viví la experiencia de asistir a un taller de escritura creativa durante varios años y fue tremendamente divertido y enriquecedor, a nivel personal y a nivel profesional. Me sorprendía a mí misma de las cositas que era capaz de hacer; es muy estimulante. Una de las cosas que me fascinaban era la diversidad de los textos que se generaban a partir de una única propuestas; cómo respondía cada uno a la misma propuesta. Muy curioso. Al final, la escritura es inevitáblemente autobiográfica. Enhorabuena también por el premio Espiral

    Comentario por Irene — 21 mayo , 2009 @ 10:00 pm

  7. Así es, Elisa, muchas gracias. Por no mezlar churras con merinas, se me ha ido el santo al cielo y, gracias a Irene, he vuelto a la realidad: muchas felicidades por el premio Espiral y , de nuevo, muchas gracias por compartir con nosotros un ratito de TU vida. Gracias.

    Comentario por Marcos Cadenato — 21 mayo , 2009 @ 10:35 pm

  8. Has hecho honor al ofrecimiento de “te cedo la palabra” y nos has regalado palabras deliciosas, que van de la reflexión a la creación en un combinado perfecto.

    Estos días tu voz bloguera está adquiriendo muchos y variados registros. Nos estás sorprendiendo. Yo añado otra felicitación por tu recitado, por ser persona-libro e invitarnos a otros a serlo.

    Comentario por Lu — 22 mayo , 2009 @ 12:03 am

  9. Felicidades, Elisa, por el premio (bien sé que no ha sido nada fácil este año)y por este tierno post. A veces se nos olvida que la formación de un profesor de lengua debe pasar por estos cursos en los que “sufrimos” en la piel lo mismo que nuestros alumnos. Buen ejercicio de empatía. Y sorprendente y actual el enfoque del relato. Está claro que la imaginación y el trabajo son las claves de tu éxito.
    Un placer tenerte por aquí.

    Comentario por Patxo Landa — 22 mayo , 2009 @ 12:08 am

  10. ¡Qué envidia! Una trayectoria tan amplia y seguir con mayor fervor que quienes estamos empezando todavía… Aquí nos tienes, rendidos a tus pies, esperando que nos armes caballeros de tu corte de admiradores. Enhorabuena por el relato, que tiene ese punto de vida que observamos a diario en las aulas.

    Comentario por Antonio — 22 mayo , 2009 @ 7:38 am

  11. Muchas gracias por tu relato, Elisa!

    No voy a decir nada nuevo, pero a menudo, como profe de una L2, exigimos a nuestros alumnos redactar un texto de X palabras sobre un tema X y aquí y ahora!

    ¿Por qué nos erigimos a veces en jueces de una actividad que no todos seríamos capaces de realizar? Y dirijo una pregunta a Elisa directamente:

    ¿Crees que participar en un taller de escritura, aparte de la satisfacción personal, nos ayuda a ayudar a nuestros alumnos a llevar a cabo este tipo de tareas que nosotros mismos les encomendamos?

    Saludos a todos.

    Comentario por Leonor Quintana — 22 mayo , 2009 @ 2:07 pm

  12. Gracias a todos por vuestras palabras, fue Antonio Solano el que dijo que somos capaces de vender nuestra alma por un puñado de comentarios. Bien vendida está la mía. 🙂

    Leo, estoy convencida de que sí ayuda. Por una parte vemos a otra persona proponer tareas, ayudar a enfocarlas y corregirlas, es decir, vemos a un profesor actuar y aprendemos de él. Por otra, nos observamos a nosotros mismos, vemos nuestras dificultades y cómo las resolvemos, de forma que más tarde podemos ir por delante a la hora de guiar a los aprendices. Ahora bien, creo que la escritura creativa es más abordable en las clases de L1 que en las de L2, ya que en estas últimas el alumnado estará, supongo, más interesado en otras funciones del lenguaje que en la poética. Me imagino que si yo impartiera clases de L2 me guiaría más por mis experiencias como alumna en clases de idiomas que como alumna de un taller de escritura.

    Y una experiencia que creo que tiene relación con el tema. Cuando yo estudiaba francés, ya siendo profesora, solía suspender las redacciones en los exámenes precisamente porque me tomaba los temas como propuestas de creación, imaginaba en castellano lo que quería decir y lo traducía, bastante macarrónicamente, supongo. Tardé en darme cuenta de que lo que se me pedía era otra cosa totalmente diferente: memorizar el vocabulario y las estructuras que habíamos aprendido y barajarlas para formar un texto coherente y correcto, aunque carente de originalidad. Ahora bien, todo esto supongo que será muy matizable y que dependerá tanto del nivel de conocimiento de la segunda lengua como de las expectativas del alumno o del grupo de alumnos. De todas formas, por sencilla que sea una propuesta siempre habrá, como dice Irene, una diversidad enriquecedora en las respuestas y, a veces, incluso sorprendentes hallazgos.

    Comentario por Elisa — 24 mayo , 2009 @ 11:09 am

    • Gracias de nuevo, Elisa.

      Y tienes razón: Realmente, la originalidad y la profundidad del pensamiento no son aspectos que se valoren en las pruebas de expresión escrita de una L2.

      Un abrazo.

      Comentario por Leonor Quintana — 24 mayo , 2009 @ 2:05 pm

  13. […] Infanta Elena durante el primer trimestre del curso pasado, experiencia que conté cuando en Tres tizas me cedieron amablemente la palabra, mi interés por la narrativa breve o hiperbreve ha crecido y en […]

    Pingback por Más sobre microficción « Actimoliner — 12 julio , 2009 @ 1:14 pm

  14. Muchas gracias por el regalo, nos ha gustado mucho. Estupendo el final Monterrosiano. Con tu permiso se lo voy a re-regalar a nuestro amigo Alejandro (que no es Guatemalteco pero sí Argentino-Español) y que seguro lo va a apreciar.
    un beso

    Comentario por elisa y nacho — 10 enero , 2010 @ 1:18 pm

  15. […] aproximadamente un año y medio Javier Mije, en un taller del que hablé en otro lugar, me inoculó el veneno de la minificción y, como escribir implica desear ser leído, me atreví a […]

    Pingback por Cumpleaños y natalicio « Actimoliner — 21 febrero , 2010 @ 2:29 am

  16. […] Nuestra compañera Elisa de Armas es una profesora sevillana que lleva la friolera de 28 años dando clase, en Preescolar, Primaria y Secundaria y que conoce muy bien las siglas EGB, BUP, FP y ESO. D…  […]

    Pingback por Las Armas de Elisa: Aprender a escribir | Te ce... — 9 febrero , 2014 @ 8:45 pm


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