Tres Tizas

9 febrero , 2009

El valor del acero. Pragmática metodológica (y II)

Filed under: La digestión de la boa, PRL — Etiquetas: , , , — Marcos Cadenato @ 8:00 am

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Hace unos días desde esta misma Tribuna hacíamos una pequeña reflexión sobre un hecho que nos parece muy importante: muchos de los profesores que impartimos los Programas de Refuerzo Lingüístico (PRL) o cursos de E/LE nos encontramos con un tipo de alumnado que muchas veces presenta dificultades lingüísticas casi insalvables para realizar ejercicios o actividades, sencillitas que recogen los manuales de Español para extranjeros. Insistía en mi análisis en la existencia de un currículo oculto y en la necesidad de que el docente prepare materiales previos, complementarios o  sustitutivos de los que las editoriales nos ofrecen.

Intentaba demostrarlo a través de una práctica real y hoy desarrollo minuciosamente dos actividades más pero en documentos anexos para no cansar al lector. En el primero se les propone a los alumnos relacionar unos nombres propios con una serie de lugares geográficos; en el segundo, se trata de relacionar una serie de complementos circunstanciales de lugar –término que ni he empleado ni lo han oído en clase– con una serie de objetos. Recomiendo su lectura a todos aquellos que estén interesados en comprobar las diferencias existentes entre los niveles y competencias que recoge el Marco Común Europeo y algunos de los alumnos reales, de carne y hueso, que tenemos en el aula.

Basta con echar un vistazo a la unidad nº 1 de la mayoría de los manuales que estamos utilizando actualmente en el aula para darnos cuenta de esta desproporción a la que hacemos referencia. Presentamos a continuación una lista con algunos de los manuales que los profesores de E/LE empleamos en nuestras clases,  advirtiendo de que ni es completa ni es cerrada y que agradeceríamos que fuera aumentando con vuestras aportaciones o experiencias personales.

Como digo, el problema reside en el abismo que existe entre la letra oficial (Teoría) y la realidad que muchos alumnos extranjeros presentan: un desconocimiento total del idioma que le imposibilita para realizar las propuestas de los manuales de Lengua para extranjeros (Práctica). Si observamos detenidamente los niveles y competencias que recoge el Marco Común Europeo de las Lenguas para un usuario básico, comprenderemos mejor lo que queremos decir:

 «Es capaz de comprender y utilizar expresiones cotidianas de uso muy frecuente, así como frases sencillas destinadas a satisfacer necesidades de tipo inmediato. Puede presentarse a sí mismo y a otros, pedir y dar información personal básica sobre su domicilio, sus pertenencias y las personas que conoce. Puede relacionarse de forma elemental siempre que su interlocutor hable despacio y con claridad y esté dispuesto a cooperar(A1)

 «Es capaz de comprender frases y expresiones de uso frecuente relacionadas con áreas de experiencia que le son especialmente relevantes (información básica sobre sí mismo y su familia, compras, lugares de interés, ocupaciones, etc.) Sabe comunicarse a la hora de llevar a cabo tareas simples y cotidianas que no requieran más que intercambios sencillos y directos de información sobre cuestiones que le son conocidas o habituales. Sabe describir en términos sencillos aspectos de su pasado y de su entorno así como cuestiones relacionadas con sus necesidades inmediatas.» (A2)

 Aquí está el verdadero problema: muchos de nuestros alumnos no son capaces de expresar estas competencias, pero no por desconocimiento cultural (geográfico, histórico, ideológico, político, cinematográfico, literario, musical…), no. En el post anterior insistíamos en que este tipo de alumnado presenta diferentes formaciones académicas, distintas costumbres, distintos referentes ideológicos, pero no deberían constituir ningún obstáculo para realizar pequeños ejercicios idiomáticos, si éstos se adecuaran a su verdadero nivel lingüístico. Quiero decir que muchos de mis alumnos presentan una suerte de pre-A1 o pre-A2, según sea su origen geográfico, al margen de sus conocimientos culturales. No presentan las mismas habilidades y destrezas los alumnos marroquíes, rumanos o brasileños que los alumnos chinos o coreanos. Éstos tienen mayores dificultades que aquéllos; y su aprendizaje es más lento y con mayores obstáculos. Pero deberían existir materiales y propuestas didácticas tanto para unos como para otros.

Por lo tanto, de lo que se trata es de adecuar en los primeros niveles de adquisición de la lengua los conocimientos de un determinado tipo de alumno con los materiales, actividades y propuestas metodológicas que presentan las editoriales. La distribución de niveles y competencias no será completa hasta que dispongamos también de ese material pedagógico para estos niveles iniciales. Ése es el verdadero valor del AO (acero).

Marcos Cadenato

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