Tres Tizas

24 noviembre , 2008

De puta madre

Filed under: Tírame de la lengua — Etiquetas: , , , , — Marcos Cadenato @ 8:00 am

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Uno -debo confesarlo, antes de nada- siempre ha sido bastante mal hablado y ha gustado de usar palabras mal sonantes, tacos, palabrotas o palabritas, como dice un pequeño gran amigo mío. Por supuesto, no estoy haciendo una cierta apología del taco, pero sí reconozco que la normalidad en su uso es -hasta cierto punto- incluso conveniente. De diantre, córcholis, caramba o leches hemos pasado a… No hace falta poner ningún ejemplo, está en boca de casi todos. Ni que decir tiene que hablamos, claro está, del uso diario, familiar, coloquial, relajado de la lengua; no hablamos de usos formales, cultos o académicos. Un buen coño bien dicho es más eficaz que un callaoscallaros, las más de las veces- silencio, vale  o basta ya. A las pruebas me remito, no nos engañemos…

Uno -debo confesarlo- que disfrutaba no hace mucho tiempo con esos pequeños respingos que muchas personas daban al oír determinadas palabritas, ha dejado de disfrutar de esos pequeños placeres, ¡qué se le va a hacer! El final del milenio y estos comienzos del siglo XXI han traído también la democratización de palabras malditas. Siempre han sido muy relativos los conceptos de palabra tabú y eufemismo que explicamos en clase de Lengua. Recuerdo, con cierta nostalgia aquellas palabras prohibidas que se ponían como ejemplos: culo, embarazada, huelga… sustituidos como recordaremos por trasero, pompis, en cinta, en estado, conflicto laboral. Recuerdo y aún me sonrojo… pero no hay nada nuevo bajo el sol. Hoy nos son muy familiares: los económicamente débiles, el crecimiento negativo o el cese temporal de la convivencia…

Cuando hace unas semanas releía en un blog amigo  las siguientes palabras: “Basta que lean (los alumnos) las palabras váter, pene, culo, preservativo, coito, etc. para que les pique el gusanillo y entren a participar en clase.” Y miré la fecha de publicación -año 2006- y pensé: ¡cuánto han cambiado las cosas en tan poco tiempo, creo! ¿Habrá llegado también a la Lengua el siglo XXI, como en otros ámbitos de esta sociedad? 

Uno -debo confesarlo, al fin- siempre ha pensado que las palabras no son buenas o malas; que no hay términos aceptables e inaceptables; que cree que aquellos significantes y significados parciales de los que hablaba D. Dámaso Alonso están, no en la lengua misma, sino en los usos de los hablantes o de las mentes de los hablantes, sigue pensando que algunas palabras supuestamente malsonantes son insustituibles en contextos concretos. Por ejemplo, tropezar descalzo con la pata de una mesa, descubrir un bollo en la carrocería del coche o encontrar a un viejo amigo que hacía tiempo que no veías, siempre -ahora también, cómo no- me han hecho exclamar tres palabras no siempre bien vistas u oídas. Hoy, hay una evidente relajación en muchos usos lingüísticos, especialmente en los medios de comunicación. Cuando la ropa de tus alumnos se denomina De puta madre 69, cuando los espárragos que comes se llaman Cojonudos (en homenaje, supongo, a la conocidísima anécdota real en su visita a Navarra), todo el mundo tiene culo, las mujeres la regla, los hombres erecciones y nadie o, por mejor decir, muy pocos se sobresaltan al oírlo, algo hemos avanzado o no… Con toda sinceridad yo creo que sí, pero en esto también hay diferentes opiniones y todas son respetables, claro está. ¿O no… ?

Yo -lo declaro públicamente- tengo un C2 en este nuevo idioma de las vascos, y ¿vosotros?

Marcos Cadenato

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