Tres Tizas

13 octubre , 2008

Cuidado con las medusas

Filed under: Mide tus palabras — Etiquetas: , — Aster Navas @ 1:00 pm

Crédito de la imagen

Nunca pregunté nada. De niña me dejaba tomar de la mano hasta la playa y allí me apostaba como el resto. Algo, pensaba, crucial ocurrirá allá en el horizonte, Martita, para que nadie lo pierda de vista, para que, religiosamente y todos los días, este arenal se llene de gente con los ojos fijos en el mar.

Sólo los niños le dábamos de cuando en cuando la espalda para jugar con la arena; el resto, desde las terrazas, desde las toallas, incorporados en sus tumbonas, no perdían detalle; contemplaban expectantes las aguas, seguros de que ese martes, de que aquel jueves, de que ese mismo miércoles ocurriría, por fin, lo que esperaban. Curiosamente ese acontecimiento sólo tendría lugar –arbitrariedades del destino- un día soleado pues los días nublados y aún más los lluviosos bajaba curiosamente el número de asistentes.

Con la pubertad seguí acudiendo con mis amigas a las que –tal vez, pensaba, era algo demasiado evidente y se burlarían de mí- tampoco planteé nada. Continué, pues, frente al océano sin cuestionarme el motivo.

Más tarde fui con mi novio de toda la vida; no sabría decirles en qué punto la inercia desahució al amor.

¿A qué coño, cielo, estamos esperando? –le pregunté una mañana de Agosto con la vista fija en el Cantábrico.

Él se puso inesperadamente lívido, como sorprendido en una falta grave y, sin desviar la vista de las olas, me propuso matrimonio.

Mis niños nunca han preguntado nada; se dejan llevar de la mano hasta la playa.

En fin.

Aster Navas

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