Tres Tizas

12 mayo , 2008

Una furtiva lacrima…

Filed under: La digestión de la boa, Tírame de la lengua — Etiquetas: — Marcos Cadenato @ 12:00 pm

   

Crédito de la imagen 

En este largo año que llevo blogueando por las bitácoras amigas y desde ésta desde la que me leéis algunos de los que nos visitáis, he aprendido muchísimas cosas, he compartido muchísimas sensaciones y he sentido muchísimas emociones. Pero quizás lo que más me sorprendió en su momento y lo que aún me sigue maravillando es la capacidad que tiene la red de crear complicidades, hacer comunidades, crear redes sociales. En este comienzo de siglo –tan individualista en muchos aspectos; tan colectivo en muchos otros- quienes compartimos tiempo e ilusiones en la blogosfera educativa observamos cada vez que nos visitamos una intensísima corriente de solidaridad, de amistad, de compañerismo. Lo que muchas veces niega la cercana, monótona y problemática realidad se consigue en la realidad virtual y telemática.

 

         Cuando tímidamente asomaba la cabecita a este sorprendente mundo tecnologizado e informatizado no sospechaba que me iba a encontrar muy cómodo navegando en sus aguas. Desconocía -y confieso que me sorprendió mucho- la filosofía que encerraba todo este tinglado. Acostumbrado como estaba a discusiones departamentales, a fricciones entre seminarios, a tediosos claustros burocráticos y a caras permanentes de desánimo y desilusión, me encontré un torrente de generosidad hecha letra, un entusiasmo contagioso y una ilusión que desbordaba la pantalla de mi ordenador, tras unos nombres y unos rostros desconocidos para mí.

 

         En encuentros, jornadas, seminarios o reuniones blogueras he tenido la inmensa suerte de conocer personalmente a muchos de los profesores con los que he reído, he llorado, me he emocionado y he aprendido algo que, difícilmente, se consigue de otra manera: a sentir intensamente, a comunicarme de verdad, a vivir más feliz… Es por eso por lo que, al margen, de autocomplacencias, ombliguismos, amiguismos y otras bonitas flores con las que muchos adornan estas páginas virtuales, quiero públicamente agradecer mi experiencia como lector de blogs, primero, y, recientemente, como partícipe y colaborador de un blog colectivo. Muchas gracias a todos. ¡Un gusto!

 

 

         Paradójicamente, la blogosfera también recoge situaciones tan absolutamente flagrantes como la que nos contaba hace dos días nuestra compañera Lourdes Domenech en su A pie de aula. Pero de nuevo la red nos atrapa, nos sorprende y nos emociona. El caudal de solidaridad que ha recibido y el debate que ha suscitado su caso agita estos días la blogosfera. Desde esta modesta tribuna queremos nuevamente solidarizarnos con ella -lo hemos hecho personalmente y en los diferentes blogs y plataformas que se han abierto estos días- porque, lo creamos firmemente, ha llegado el momento de reivindicar plenos derechos para los trabajos, publicaciones y materiales digitales. Desde aquí queremos recomendar a cuantos compartáis esta idea, que os unáis a la red que Toni Solano ha habilitado por medio de Ning en Internet en el aula: Reconocimiento oficial del trabajo con las TIC. Es de justicia, es necesario y es prioritario que se reconozcan oficialmente esos derechos, pero no es menos importante que insistamos en que apropiarse de trabajos ajenos es igualmente reprobable. La licencia de Creative Commons no es suficiente, parece, para algunos vampiros de la red que, sin escrúpulo alguno, chupan cuanto pueden sin citar autoría alguna y sin el menor disimulo. También desde el colectivo Aulablog se van a emprender algunas acciones encaminadas al reconocimiento total de estos derechos y ya se puede mostrar su conformidad en este documento de recogida de firmas que ha publicado Lourdes Barroso. Con voces más autorizadas que la mía, clamamos desde aquí por el reconocimento total de los trabajos digitales y por una sensata aplicación de las propiedades intelectuales.

 

Dejando aparte capítulos tan lamentables como éste -que es bueno que se conozcan, aireen y debatan en la red-, es una inmensa fortuna poder disponer de este medio para expresarse con total libertad, reunirse con amigos una vez por semana y un enorme privilegio disfrutar de esta corriente de esfuerzos compartidos, alguna que otra marca de cansancio en el rostro, de fuertes emociones e intensas sensaciones. Quizá la palabra no exprese cuanto siento y quiero manifestar hoy en estas líneas, pero sí, si os confieso -no sin cierto pudor- que, al escribirlo, se me escapaba una furtiva lacrima…

 

 

Marcos Cadenato

  

 

 

¡Ah, gracias a todos por vuestras felicitaciones y suerte también para el resto de los finalistas!

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