Tres Tizas

7 abril , 2008

9 de abril: Día Mundial Contra la Violencia de Género

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     No hace muchas semanas, hablábamos aquí de este mismo tema, pero leo en diversos blogs y en Menéame una iniciativa que nos parece digna de ocupar un espacio en este humilde rincón sobre temas educativos. Nos referimos a la iniciativa de nuestro compañero Rorpieth^ para dedicar el próximo día 9 de marzo Día Mundíal Blogger contra la Violencia de Género y emprender una campaña entre todos contra esta lacra social. Puesto que de Educación hablamos en estas páginas virtuales, de Eduación queremos seguir hablando. Las recientes y violentas muertes que lamentablemente han acaecido estos últimos meses y las numerosas denuncias presentadas deben llevarnos a replantear algunos de los extremos que mantienen esta sociedad. En este terreno, más que nunca, hace falta educación, hace falta sensibilización, hace falta concienciación.
    
     Desconozco la edad, el origen, el nivel socioeconómico, el nivel cultural, la raza, la religión de los asesinos y de las asesinadas (si los he leído los he olvidado). Quizás desde un punto de vista político, sociológico, antropológico, filosófico incluso, estos datos sean de sumo interés. Ahora y aquí no me interesan. Me interesa destacar que, precisamente, cuanta más sensibilidad hay hacia estos temas, cuando la sociedad reacciona casi al unísono con una respuesta unánime, más crímenes se suceden. Hoy nadie discute el papel de la mujer en la vida social, política, económica, cultural –afortunadamente cada vez mayor- y esto no hay que enseñarlo en la escuela. Esto se ve en estos últimos años: la mujer ocupa ya casi el 60 % de las plazas universitarias; cada vez hay más empleo femenino; cada vez son más iguales en la bendita y  eterna diferencia 
    
     No conozco ningún profesor, ninguna profesora, ninguna escuela, instituto o universidad en donde los profesores expliquen a sus alumnos nada que pueda llevar a un hombre a maltratar a su pareja, a su madre, a su novia, a su hija, a su amiga o a su hermana hasta provocarle la muerte. Ningún contenido transversal de los que explicamos en nuestras clases incitan a un adolescente en pleno desarrollo hormonal a cometer un acto como el que estamos refiriendo. Es más, si así fuera es motivo inmediato de reprobación y aparecería en los medios de comunicación para oprobio del presunto intelectual. En algo podemos estar de acuerdo: la escuela no es el origen de este tipo de comportamientos. ¿Dónde miramos, pues, para intentar acercarnos, si quiera remotamente al origen de este terrible… -¿cómo denominarlo?-  mal social, crimen, asesinato,  tragedia? La pregunta no es retórica y la respuesta -mejor respuestas- no son únicas, pero aquí la planteo para una reflexión general.

 

Marcos Cadenato

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