Tres Tizas

3 marzo , 2008

Los y las alumnos y alumnas aprobados y aprobadas…

Filed under: Tírame de la lengua — Etiquetas: , , , , , , — Marcos Cadenato @ 1:00 pm

     En el metro de Bilbao, tan nuevo, tan limpio, tan políticamente correcto, luce un cartel que dice textualmente:

  

metro.jpg

               
                “Las y los clientes desprovistos de título de transporte válido
                serán sancionadas con multa de hasta 6.000 euros.”    
                (la negrita es nuestra) 

     De las múltiples posibilidades de redactar esta sencilla frase, la Dirección del Metro bilbaíno ha elegido la peor. Parece querer satisfacer a todos, y ni lo uno ni lo otro. Ni usa el género masculino sólo, ni el género femenino sólo; utiliza ambos, a la vez, mezclados, para no herir, a lo que parece, determinadas sensibilidades. Como se ve, no sólo a los puristas de la lengua les suenan los oídos, sino a cualquier persona con la mínima sensibilidad lingüística. Según la Nueva Gramática del Metro es aconsejable que el núcleo del Sintagma Nominal (Sujeto) se acompañe del determinante en su forma masculina y femenina, independientemente del género del mismo; el sustantivo aparecerá en su forma masculina; el complemento adjetivo del nombre también en masculino, pero, por el contrario, se aconseja el uso del género femenino para el participio pasivo. Señor, ¿se pueden cometer más insensateces? 

     De un tiempo a esta parte prolifera todo tipo de extraños y variados sistemas para que el lenguaje no parezca sexista. Desde el empleo de los dos artículos –lo hemos visto-, hasta acompañar las terminaciones con un guión y la forma femenina (alumnos–as), con una barra (alumnos/as), con ambas formas a la vez (alumnos, alumnas), con un extrañísimo e impronunciable fonema (estudiant@s) o intentando, siempre que sea posible, sustituirlo por un sustantivo no marcado (alumnado). 

     Mi admirado Arturo Pérez Reverte, escritor y académico, en diferentes ocasiones se ha referido en sus artículos a esta penosa situación y hace unas semanas volvía a recordar la conveniencia de adoptar una postura sensata y alejada de cualquier tinte machista o feminista. Y añade en este mismo artículo 

O sea: para que España sea menos machista, cada vez que yo me siento a teclear esta página, por ejemplo, debería tener a un inspector de lenguaje sexista sentado en la chepa, dándome sonoras collejas cada vez que escriba señora juez en vez de señora jueza –que la RAE incluya algo en el diccionario no significa que sea lo más correcto o recomendable, sino sólo que también se usa en la calle–; o me haga pagar una multa si no escribo novelas paritariamente correctas: un guapo y una guapa, un malo y una mala, un homosexual y una lesbiana, una parturienta y un parturiento”.

Hasta la fecha, la única entidad que merece cierto crédito y que vela porque la Lengua tenga el prestigio que la mayoría de los hablantes desea que continúe conservando es la Real Academia de la Lengua, que sigue limpiando, fijando y dando esplendor. Los colectivos feministas, de mujeres, de algunos hombres… que han participado en este debate puede ofrecer su particular visión de los hechos con más interés que acierto, con más pasión que corrección, pero, repito, hasta la fecha, la única referencia que el hablante debería seguir es la normativa de la vieja institución. En estos tiempos de democratización de la entidad que dirige Víctor García de la Concha, su magisterio es muy claro: 

“[…] Consecuentemente, los nombres apelativos masculinos, cuando se emplean en plural, pueden incluir en su designación a seres de uno y otro sexo […] Así, con la expresión los alumnos podemos referirnos a un colectivo formado exclusivamente por alumnos varones, pero también a un colectivo mixto, formado por chicos y chicas. A pesar de ello, en los últimos tiempos, por razones de corrección política, que no de corrección lingüística, se está extendiendo la costumbre de hacer explícita en estos casos la alusión a ambos sexos: «Decidió luchar ella, y ayudar a sus compañeros y compañeras» (Excélsior [Méx.] 5.9.96). Se olvida que en la lengua está prevista la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino, posibilidad en la que no debe verse intención discriminatoria alguna, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva; así pues, en el ejemplo citado pudo —y debió— decirse, simplemente, ayudar a sus compañeros. Solo cuando la oposición de sexos es un factor relevante en el contexto, es necesaria la presencia explícita de ambos géneros: La proporción de alumnos y alumnas en las aulas se ha ido invirtiendo progresivamente; En las actividades deportivas deberán participar por igual alumnos y alumnas. Por otra parte, el afán por evitar esa supuesta discriminación lingüística, unido al deseo de mitigar la pesadez en la expresión provocada por tales repeticiones, ha suscitado la creación de soluciones artificiosas que contravienen las normas de la gramática: las y los ciudadanos.”

                                         Diccionario Panhispánico de Dudas, Primera  edición, (octubre 2005).

     Por lo tanto, -y sé que la polémica sigue candente-, en estos tiempos en que la violencia de género se lleva cobradas 17 víctimas mortales (“¡malditos seáis todos los violentos!”) no frivolicemos con aspectos lingüísticos, alejados en origen absolutamente de cualquier interpretación torticera, sexista y malintencionada. Recordemos que es más habitual encontrar un uso sexista del lenguaje que una concepción sexista del mismo. Dejemos el Tribunal del Santo Oficio donde está y dejemos los autos públicos de fe como un simple guiño de la memoria. 

Marcos Cadenato 

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4 comentarios »

  1. Como siempre, falsos debates sobre falsos problemas que no son más que cortinas de humo para desviar la atención de cuestiones más serias.

    Comentario por Antonio — 3 marzo , 2008 @ 4:10 pm

  2. Me temo que lo del término no marcado tiene los días contados. Todo parece indicar que tendremos que acostumbrarnos a resaltar el masculino y el femenino.
    A mí me ha sucedido varias veces en clase que tras decir “chicos, silencio”, las chicas no se han dado por aludidas.

    A propósito de este debate infructuoso, Forges tiene una viñeta estupenda. Te la mando por correo, porque no logro encontrarla en la Red.

    Comentario por Lu — 3 marzo , 2008 @ 11:15 pm

  3. Pues yo me resisto a pensar que es así, Lu. No sé, Antonio, si es un falso debate, pero de lo que estoy seguro es de que no es un falso problema. Nos agrade o no, esta ahí, en la sociedad y nosotros debemos tomar partido: aceptarlo o rechazarlo. No queda otra…

    Comentario por Marcos Cadenato — 4 marzo , 2008 @ 12:05 am

  4. […] estas mismas páginas ya hemos hablado en algunas ocasiones de la importancia o no que el profesor de Lengua debe […]

    Pingback por ¡Felizes Fiestas! « Tres Tizas — 8 diciembre , 2008 @ 8:03 am


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