Tres Tizas

23 Junio , 2008

¿Santo Tomás o Wittgeinstein?

Archivado en: Tírame de la lengua — Etiquetas: — Marcos Cadenato @ 12:00 pm

El pasado miércoles 11 de junio se celebró la primera de las cuatro sesiones de que consta la prueba de Selectividad en el distrito universitario del País Vasco. Como es habitual, los casi universitarios llegaron como un manojo de nervios, como es habitual sorpresas escasas en la elección de los temas y de los textos en los diferentes exámenes, pero, oh sorpresa de las sorpresas, en los exámenes de Filosofía e Historia había un pequeño problema: las preguntas del examen estaban mal planteadas porque, al parecer, deben respetar un curioso juego de dobles parejas, de tal forma que el alumno -prepare lo que prepare en su centro- tiene la opción de elegir al menos uno de las dos opciones que se le presentan. Es decir, en Filosofía, Santo Tomás va de la mano con San Agustín y Wittgeinstein juega dobles con Ortega y Gasset y el alumno sólo prepara uno de los autores de cada pareja. ¿Fácil, no? Pues no lo parece, porque la pregunta del examen era: San Agustín o Wittgeinstein. Tampoco en Historia se respetaron las opciones: parece fácil elegir un tema del siglo XIX y otro del XX, de tal forma que el alumno elija lo que desee. Pues no, las dos preguntas correspondían al siglo XX. Sin palabras… bueno, sí, algunas.

Gaudeamus igitur, iuvenes dum sumus… porque, de lo contrario, podemos montar el pitote padre y con razón. No se puede ser más… Seamos serios: exigimos a nuestros estudiantes orden, coherencia, corrección, organización, pero en un examen a las puertas de la Universidad somos capaces de ver aún estas -diría más que- anécdotas. Desconozco cuáles son los motivos de estos “errores atribuibles a nuestra labor” (Universitas dixit), pero son del todo injustificables. La persona o personas que deben coordinar los contenidos de la prueba, su confección y su envío no puede permitirse un error de tal naturaleza, so pena de ser calificada con justicia de…

Por otro lado, llama la atención la “universalidad” de la prueba de Filosofía. Los diez autores que se contemplan en el programa de segundo de bachillerato de la asignatura de Filosofía se presentan por parejas y el alumno debe elegir uno solo. ¡Viva el alma mater!  Es por decirlo así -y aprovecho un ejemplo que me brindó un compañero de Tribunal y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad del País Vasco- “como si me preparo las arterias y dejo las venas“. ¿Conocimiento universal? ¿Desde cuándo este tipo de prácticas de acotar el conocimiento está auspiciado por instituciones académicas? Porque no nos engañemos, si esto lo permite la Universidad, está claro que ningún profesor de Bachillerato va a invertir un solo minuto “en autores que no entran” con lo ajustados que van los programas en todas las asignaturas.

Como en los cuentos, también hay desenlace y final feliz. Dos días más tarde, la propia Universidad permitió a los estudiantes que así lo quisieran repetir las pruebas de Filosofía y de Historia con unas condiciones más que generosas para el alumnado. Borrón y cuenta nueva…

Afortunadamente quedan muy poquitos años para que la actual Prueba de Selectividad desaparezca. Los profesores y las instituciones académicas deberían intentar que la Prueba General de Bachillerato (PGB) -o como se le denomine finalmente- sea una prueba coherente, racional y que, en realidad, sea útil al profesor y al alumno. Amén…

Marcos Cadenato

Aprovecho y, antes de echar la persiana veraniega, recojo un meme que circula estos días por la red. (más…)

9 Junio , 2008

Espiral de emociones

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A pie de aula, (Re)paso de lengua, Tres Tizas departiendo

Crédito de la imagen

          Este pasado fin de semana se ha celebrado en Barcelona la  Jornada Espiral 2008 con un apretado programa de intervenciones, comunicaciones, presentaciones y premios. Es difícil transmitir con palabras las emociones que se vivieron en aquella sala de forma tan intensa y tan especial…

           Sé que es prácticamente imposible traspasar en unas pocas líneas todo el caudal de entusiasmo, de trabajo, de esfuerzo, de alegría y de nervios que rodean este tipo de encuentros, pero espero que el reportaje fotográfico contribuya un poco más a lograrlo. La tarde del viernes y la mañana y tarde del sábado un nutrido número de profesores nos encontramos en el Colegio de licenciados para intercambiar, escuchar y compartir entusiasmo, esfuerzo y muchas dosis de generosidad y trabajo colaborativo…. Uno sigue sorprendiéndose de que en el poco tiempo libre de que disponemos por nuestras obligaciones laborales, familiares, sociales, y con un espléndido día soleado afuera, muchos compañeros de la blogosfera se reúnan durante muchas horas para debatir los entresijos de la web 2.0 y conocer el trabajo que muchos profesores realizan en sus blogs personales, colectivos, de aula, de centro… Es realmente espectacular comprobar que detrás de un arduo e intenso trabajo de los edublogs hay personas de carne y hueso, con sus nervios y sus pasiones personales, sus horas robadas al descanso y al sueño y extraordinarias dosis de entusiasmo y deseos de aprender colaborativamente. Ya lo apuntábamos aquí en su momento: “quienes compartimos tiempo e ilusiones en la blogosfera educativa observamos cada vez que nos visitamos una intensísima corriente de solidaridad, de amistad, de compañerismo. Lo que muchas veces niega la cercana, monótona y problemática realidad se consigue en la realidad virtual y telemática“.

          Sigue siendo un auténtico placer conocer en persona a quienes habitualmente leemos y de los que siempre aprendemos. El corazoncito de Tres Tizas tiene debilidad por  Lourdes Domenech y su A pie de aula y por Antonio Solano y su (Re)paso de lengua; como podéis ver en las fotografías tuvimos la ocasión de conocerles, de charlar con ellos y de compartir mesa y mantel. ¡Un lujo!

           Para terminar, muchísimas gracias a los organizadores, a los participantes, a los ponentes, a los premiados, a los asistentes por su generoso trabajo, su contagioso entusiasmo y sus deseos de seguir innovando en la Didáctica y en las Nuevas Tecnologías.

 Marcos Cadenato

Actualizado a las 15:00 horas.

Como antiguo Máster de Periodismo de El Correo y la Universidad del País Vasco y como persona comprometida en contra de la violencia, me uno a la campaña de solidaridad con los trabajadores de El CorreoMartín Varsavsky ha iniciado una campaña de solidaridad de blogs con El Correo. Se trata de mostrarles nuestro apoyo enlazándoles e intentando que hoy tengan el máximo tráfico posible. Haced lo mismo, es más proactivo que un minuto de silencio, y da menos trabajo que una manifestación.

12 Mayo , 2008

Una furtiva lacrima…

Archivado en: La digestión de la boa, Tírame de la lengua — Etiquetas: — Marcos Cadenato @ 12:00 pm

   

Crédito de la imagen 

En este largo año que llevo blogueando por las bitácoras amigas y desde ésta desde la que me leéis algunos de los que nos visitáis, he aprendido muchísimas cosas, he compartido muchísimas sensaciones y he sentido muchísimas emociones. Pero quizás lo que más me sorprendió en su momento y lo que aún me sigue maravillando es la capacidad que tiene la red de crear complicidades, hacer comunidades, crear redes sociales. En este comienzo de siglo –tan individualista en muchos aspectos; tan colectivo en muchos otros- quienes compartimos tiempo e ilusiones en la blogosfera educativa observamos cada vez que nos visitamos una intensísima corriente de solidaridad, de amistad, de compañerismo. Lo que muchas veces niega la cercana, monótona y problemática realidad se consigue en la realidad virtual y telemática.

 

         Cuando tímidamente asomaba la cabecita a este sorprendente mundo tecnologizado e informatizado no sospechaba que me iba a encontrar muy cómodo navegando en sus aguas. Desconocía -y confieso que me sorprendió mucho- la filosofía que encerraba todo este tinglado. Acostumbrado como estaba a discusiones departamentales, a fricciones entre seminarios, a tediosos claustros burocráticos y a caras permanentes de desánimo y desilusión, me encontré un torrente de generosidad hecha letra, un entusiasmo contagioso y una ilusión que desbordaba la pantalla de mi ordenador, tras unos nombres y unos rostros desconocidos para mí.

 

         En encuentros, jornadas, seminarios o reuniones blogueras he tenido la inmensa suerte de conocer personalmente a muchos de los profesores con los que he reído, he llorado, me he emocionado y he aprendido algo que, difícilmente, se consigue de otra manera: a sentir intensamente, a comunicarme de verdad, a vivir más feliz… Es por eso por lo que, al margen, de autocomplacencias, ombliguismos, amiguismos y otras bonitas flores con las que muchos adornan estas páginas virtuales, quiero públicamente agradecer mi experiencia como lector de blogs, primero, y, recientemente, como partícipe y colaborador de un blog colectivo. Muchas gracias a todos. ¡Un gusto!

 

 

         Paradójicamente, la blogosfera también recoge situaciones tan absolutamente flagrantes como la que nos contaba hace dos días nuestra compañera Lourdes Domenech en su A pie de aula. Pero de nuevo la red nos atrapa, nos sorprende y nos emociona. El caudal de solidaridad que ha recibido y el debate que ha suscitado su caso agita estos días la blogosfera. Desde esta modesta tribuna queremos nuevamente solidarizarnos con ella -lo hemos hecho personalmente y en los diferentes blogs y plataformas que se han abierto estos días- porque, lo creamos firmemente, ha llegado el momento de reivindicar plenos derechos para los trabajos, publicaciones y materiales digitales. Desde aquí queremos recomendar a cuantos compartáis esta idea, que os unáis a la red que Toni Solano ha habilitado por medio de Ning en Internet en el aula: Reconocimiento oficial del trabajo con las TIC. Es de justicia, es necesario y es prioritario que se reconozcan oficialmente esos derechos, pero no es menos importante que insistamos en que apropiarse de trabajos ajenos es igualmente reprobable. La licencia de Creative Commons no es suficiente, parece, para algunos vampiros de la red que, sin escrúpulo alguno, chupan cuanto pueden sin citar autoría alguna y sin el menor disimulo. También desde el colectivo Aulablog se van a emprender algunas acciones encaminadas al reconocimiento total de estos derechos y ya se puede mostrar su conformidad en este documento de recogida de firmas que ha publicado Lourdes Barroso. Con voces más autorizadas que la mía, clamamos desde aquí por el reconocimento total de los trabajos digitales y por una sensata aplicación de las propiedades intelectuales.

 

Dejando aparte capítulos tan lamentables como éste -que es bueno que se conozcan, aireen y debatan en la red-, es una inmensa fortuna poder disponer de este medio para expresarse con total libertad, reunirse con amigos una vez por semana y un enorme privilegio disfrutar de esta corriente de esfuerzos compartidos, alguna que otra marca de cansancio en el rostro, de fuertes emociones e intensas sensaciones. Quizá la palabra no exprese cuanto siento y quiero manifestar hoy en estas líneas, pero sí, si os confieso -no sin cierto pudor- que, al escribirlo, se me escapaba una furtiva lacrima…

 

 

Marcos Cadenato

  

 

 

¡Ah, gracias a todos por vuestras felicitaciones y suerte también para el resto de los finalistas!

21 Abril , 2008

Aún nos queda la palabra

Archivado en: Tírame de la lengua — Etiquetas:, , , , — Marcos Cadenato @ 1:00 pm

    

Crédito de la imagen: http://farm2.static.flickr.com/1434/552756207_fe59bf47c8.jpg   

  A menudo los profesores solemos demostrar que somos un colectivo muy poco solidario; bueno, en el supuesto caso de que seamos un colectivo. Nunca he tenido la sensación de pertenecer a un gremio profesional, menos aún he sentido el corporativismo, probablemente porque nunca me ha hecho falta (o en muy poquitas ocasiones). Sin embargo, cuando pintan bastos, creía que, a pesar de nuestra educación, correctas maneras y bien dispuesto talante, cuando hay que dar un buen golpe encima de la mesa, pues, pensaba -digo- que se daría sin mayores problemas, faltaría más. Pues, no, amigos míos, no es éste el caso. Con alguna pequeñísima excepción, aún no he oído ningún golpe, sólo silencio.

     Cualquier persona que esté un poco al tanto de los acontecimientos en el mundo educativo vasco, se dará cuenta de que o se entienden muy poco o no se entienden nada. Cualquiera que esté medianamente bien informado de la realidad educativa vasca estará desayunando últimamente -junto a su café y su croissant- una porción de mala leche, indignación, desesperanza y desasosiego. Catedráticos, funcionarios, propietarios, propietarios en expectativa, desplazados, en comisión de servicios, de baja, interinos, sustitutos, privados, concertados, de ikastolas, no importa la situación administrativa y a qué red se pertenezca para poder mostrar extrañeza, indignación y silencio. “Los sindicatos lo verán“, -supongo que piensan muchos-, “los sindicatos no lo van a permitir“, -confiarán otros-. No lo entiendo, sinceramente. No entiendo este silencio persistente en temas tan importantes y tan delicados para la Educación. Los profesores callamos. Los profesores casi nunca tomamos la palabra. Nuevo silencio.

    Es exactamente igual por dónde cojamos el ovillo. Los resultados son los mismos. Nada ha estado tan políticamente comprometido como hasta ahora. Nada ha estado tan a punto de estallar como hasta ahora. Elecciones permanentes, legislaciones durísimas que se tratan de pactar sea como fuere, decretos de dudosa legalidad que inquietan permanentemente a la comunidad escolar, derechos de los euskaldunes conculcados, derechos de los castellano-hablantes en la cuerda floja… Este es el caldo de cultivo en el que un profesor de secundaria como yo desarrolla su labor diaria. Junto al ordenador, papeles, apuntes y libros, hay un montón de novedades, completamente ajenas a nuestras voluntades, pero que cuando entren en vigor nos afectarán a todos de una manera absoluta. Silencio. 

    Estoy colegiado, pero mi Colegio de Licenciados no me representa en estos casos; estoy sindicado, pero nadie me ha pedido mi opinión en muchos de los temas que ahora mismo me preocupan a mí y muchísimos profesores de la red pública, privada y concertada. Mi medio de información es la prensa diaria; las informaciones que llegan a los centros son contradictorias, imprecisas, falsas o, sencillamente, inciertas e inexactas. Se trata de mantener la tensión en los claustros, promover la desinformación y fomentar el desencanto y la desilusión.

    Profesores de la pública callados, pero indignados; profesores de la privada concertada exigiendo una justa equiparación; profesores de ikastola exigiendo su financiación plena; políticos que parecen pretender comprar voluntades; informes con los que se pisan unos a otros; padres preocupados y exigiendo sus derechos; modelos lingüísticos que van a desaparecer; lenguas que dejarán de usarse en el aula; mapas escolares por construir; institutos que se disgregan; edificios que desaparecen; Leyes Orgánicas de Educación que entrarán en vigor próximamente, el decreto de Derechos y Deberes, equipos directivos en prórroga indefinida, la Ley del Sistema Educativo Vasco en  capilla… Silencio.

     Con el poeta, -y en este caso sólo pido la palabra- quiero manifestar desde este rinconcito de la blogosfera que ya no puedo más, que no entiendo nada, que por no saber ya casi ni sé quién soy, ni qué hago exactamente en este trabajo y, por supuesto, qué expectativas puede tener un profesor en los próximos años y cuál es la travesía por el desierto que le queda por recorrer. Y lo más triste y desalentador: sólo oigo silencio… Así las cosas, me vienen a la memoria aquellas palabras del fundador de los jesuitas: “En tiempos de tribulación no hacer mudanza“. Lo cierto es que en este desierto de la palabra, las bitácoras se me antojan verdaderos oasis en los que beber unas gotas de solidaridad, colaboración y, sobre todo, de palabra, de voz, de voces…

Marcos Cadenato

3 Marzo , 2008

Los y las alumnos y alumnas aprobados y aprobadas…

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     En el metro de Bilbao, tan nuevo, tan limpio, tan políticamente correcto, luce un cartel que dice textualmente:

  

metro.jpg

               
                “Las y los clientes desprovistos de título de transporte válido
                serán sancionadas con multa de hasta 6.000 euros.”    
                (la negrita es nuestra) 

     De las múltiples posibilidades de redactar esta sencilla frase, la Dirección del Metro bilbaíno ha elegido la peor. Parece querer satisfacer a todos, y ni lo uno ni lo otro. Ni usa el género masculino sólo, ni el género femenino sólo; utiliza ambos, a la vez, mezclados, para no herir, a lo que parece, determinadas sensibilidades. Como se ve, no sólo a los puristas de la lengua les suenan los oídos, sino a cualquier persona con la mínima sensibilidad lingüística. Según la Nueva Gramática del Metro es aconsejable que el núcleo del Sintagma Nominal (Sujeto) se acompañe del determinante en su forma masculina y femenina, independientemente del género del mismo; el sustantivo aparecerá en su forma masculina; el complemento adjetivo del nombre también en masculino, pero, por el contrario, se aconseja el uso del género femenino para el participio pasivo. Señor, ¿se pueden cometer más insensateces? 

     De un tiempo a esta parte prolifera todo tipo de extraños y variados sistemas para que el lenguaje no parezca sexista. Desde el empleo de los dos artículos –lo hemos visto-, hasta acompañar las terminaciones con un guión y la forma femenina (alumnos–as), con una barra (alumnos/as), con ambas formas a la vez (alumnos, alumnas), con un extrañísimo e impronunciable fonema (estudiant@s) o intentando, siempre que sea posible, sustituirlo por un sustantivo no marcado (alumnado). 

     Mi admirado Arturo Pérez Reverte, escritor y académico, en diferentes ocasiones se ha referido en sus artículos a esta penosa situación y hace unas semanas volvía a recordar la conveniencia de adoptar una postura sensata y alejada de cualquier tinte machista o feminista. Y añade en este mismo artículo 

O sea: para que España sea menos machista, cada vez que yo me siento a teclear esta página, por ejemplo, debería tener a un inspector de lenguaje sexista sentado en la chepa, dándome sonoras collejas cada vez que escriba señora juez en vez de señora jueza –que la RAE incluya algo en el diccionario no significa que sea lo más correcto o recomendable, sino sólo que también se usa en la calle–; o me haga pagar una multa si no escribo novelas paritariamente correctas: un guapo y una guapa, un malo y una mala, un homosexual y una lesbiana, una parturienta y un parturiento”.

Hasta la fecha, la única entidad que merece cierto crédito y que vela porque la Lengua tenga el prestigio que la mayoría de los hablantes desea que continúe conservando es la Real Academia de la Lengua, que sigue limpiando, fijando y dando esplendor. Los colectivos feministas, de mujeres, de algunos hombres… que han participado en este debate puede ofrecer su particular visión de los hechos con más interés que acierto, con más pasión que corrección, pero, repito, hasta la fecha, la única referencia que el hablante debería seguir es la normativa de la vieja institución. En estos tiempos de democratización de la entidad que dirige Víctor García de la Concha, su magisterio es muy claro: 

“[…] Consecuentemente, los nombres apelativos masculinos, cuando se emplean en plural, pueden incluir en su designación a seres de uno y otro sexo […] Así, con la expresión los alumnos podemos referirnos a un colectivo formado exclusivamente por alumnos varones, pero también a un colectivo mixto, formado por chicos y chicas. A pesar de ello, en los últimos tiempos, por razones de corrección política, que no de corrección lingüística, se está extendiendo la costumbre de hacer explícita en estos casos la alusión a ambos sexos: «Decidió luchar ella, y ayudar a sus compañeros y compañeras» (Excélsior [Méx.] 5.9.96). Se olvida que en la lengua está prevista la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino, posibilidad en la que no debe verse intención discriminatoria alguna, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva; así pues, en el ejemplo citado pudo —y debió— decirse, simplemente, ayudar a sus compañeros. Solo cuando la oposición de sexos es un factor relevante en el contexto, es necesaria la presencia explícita de ambos géneros: La proporción de alumnos y alumnas en las aulas se ha ido invirtiendo progresivamente; En las actividades deportivas deberán participar por igual alumnos y alumnas. Por otra parte, el afán por evitar esa supuesta discriminación lingüística, unido al deseo de mitigar la pesadez en la expresión provocada por tales repeticiones, ha suscitado la creación de soluciones artificiosas que contravienen las normas de la gramática: las y los ciudadanos.”

                                         Diccionario Panhispánico de Dudas, Primera  edición, (octubre 2005).

     Por lo tanto, -y sé que la polémica sigue candente-, en estos tiempos en que la violencia de género se lleva cobradas 17 víctimas mortales (”¡malditos seáis todos los violentos!”) no frivolicemos con aspectos lingüísticos, alejados en origen absolutamente de cualquier interpretación torticera, sexista y malintencionada. Recordemos que es más habitual encontrar un uso sexista del lenguaje que una concepción sexista del mismo. Dejemos el Tribunal del Santo Oficio donde está y dejemos los autos públicos de fe como un simple guiño de la memoria. 

Marcos Cadenato 

20 Febrero , 2008

Competencia lingüística y competencia digital

menendez-pidal-2.jpg

La pasada semana en el blog en el que suelo colaborar, que muchos de vosotros conocéis, y donde comencé ésta mi adicción a los blogs, Bloggeando, alguien -y oculto deliberadamente su nombre- escribió literalmente:

 olle me podeis decir como se llama el segundo libro de lectura en diego de siloe (albacete)de tercero de ESO?

Y, claro, uno que tiene su corazoncito y que no es de piedra, sufrió una extraña reacción que prefiero ni definir ni tratar de explicar, pero me pasó algo parecido a lo que al bueno del Dr. Henry  Jekyll le sucedía con aquella extraña pócima que tomaba. Pero, rápidamente oculté al  misántropo Edward Hyde y reconsideré mis primeros e incendiados pensamientos. “Desconoces el autor de la frase”, -me repetí-, “no sabes nada de él excepto que cursa 3º de la ESO y que es de Albacete”, pero, insisto: la carne es débil, y me asaltó de nuevo la eterna duda de siempre: ”¿Lo más importante es que este adolescente -aun con errores- se ha comunicado con nosotros? No, definitivamente no, no puedo… o no quiero entenderlo así.

No quisiera parecer excesivamente purista, conservador o anticuado pero por mucha reforma que llevemos encima, por mucha pedagogía, por mucha coherencia, cohesión y conectores textuales que hayamos explicado, al final, lo que nos queda es una línea y media que, como veis, no tiene desperdicio. Sí, estoy elevando a categoría casi paradigmática la simple anécdota, pero es que, como dijo, aquél, “la cosa tiene tela”. Permitidme que, como en los dibujos animados, saque al angelito y al diablillo que llevo dentro.  

Dejando a un lado los aspectos lingüísticos, cuando la LOE habla de competencia digital, ¿se refiere a esto? Si un estudiante con 14 ó 15 años no es capaz de saber que el libro de lectura del segundo trimestre de la asignatura de Lengua en un instituto de Albacete no se puede buscar en el Google, así, tal cual, sino que hay que acotar muchísimo más la búsqueda, ¡estamos apañados! Cuando algún alumno trata de buscar en el DRAE “habíamos decidido” y, al mostrar su extrañeza porque no aparece, observa la mía, aún mayor, por su intento inútil, me pregunto una y mil veces: ¿qué estamos haciendo mal, rematadamente mal? La respuesta no es fácil, lo sé, pero volviendo al caso que nos ocupa, lo que la simple anécdota trasluce es un desconocimiento de cómo funciona la red de redes. No se pueden utilizar las fuentes de información con esa frescura y con esa ingenuidad. La información es fundamental; la selección es prioritaria. No podemos utilizar Internet igual que usamos el Messenger, los Foros o los Chats y esto se debe aprender en el instituto, no en un cíber. Claro, pasemos página también en lo que se refiere a la competencia digital que presentan algunos de nuestros compañeros. En fin… 

De otro lado, en lo que se refiere a la competencia lingüística, ¿se pueden encontrar aún más errores en línea y media de texto? Prefiero no pensarlo, pero en este caso sin pretender elevar a categoría la anécdota, enumero sin hacer demasiada sangre la lista de errores que cualquier viejo profesor de Lengua hubiese anotado en color rojo: el tratamiento con el que se dirige al receptor, faltas de ortografía, faltas de puntuación, faltas de acentuación, mayúsculas inexistentes, errores tipográficos. Insisto, no quiero hacer sangre ni generalizar, pero ¡el daño que está haciendo aquella…! 

Corren tiempos en los que se discute si el profesor de Lengua debe o no corregir de pe a pa los textos que generan los alumnos; hay una tendencia actual que defiende cierta permisividad en las faltas ortográficas, de acentuación y puntuación en la escritura de blogs por aquello de que lo importante es la comunicación… No sé., lejos de posiciones puristas –casi decimonónicas, me atrevería a decir- y de considerar la letra, sacra por naturaleza, sí es cierto que hay que mantener, respetar y hasta alentar el mantenimiento de ciertas normas mínimas. Ni si quiera ya por ética, por estética.

Y esta es la filosofía que creo que hay que transmitir a un estudiante que se está formando y que, de natural, no le concede demasiada importancia. Por encima de que tal o cual palabra se escriba con jota y con tilde en la e, es mucho más importante que perciba que es necesario respetar unos mínimos imprescindibles para mantener la comunicación, que no se puede deliberadamente escribir como uno quiera. Sé que es un asunto muy delicado, pero él me tiró de la lengua… J 

Marcos Cadenato  

4 Febrero , 2008

Tírame de la lengua

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En esta nueva sección trataremos de reflexionar, debatir, criticar, alabar o denunciar cualquier circunstancia que merezca nuestra atención en el devenir del mundo educativo. Los medios de comunicación se hacen eco cada día de aspectos relacionados con la Educación que se someten al debate y al conocimiento de la opinión pública. Desde este humilde rincón intentaremos abordar con espíritu crítico y con pasión los diferentes temas que la actualidad educativa nos depare. 

Hoy queremos denunciar públicamente una práctica comercial que podríamos tildar de mafiosa, vergonzante y absolutamente denunciable. Algunas editoriales en su afán de vender libros ya no saben qué hacer. Trato de resumir: el jueves llegan tres cajas a mi instituto con libros a nombre de la responsable de la Biblioteca, quien asegura que no ha realizado ningún pedido. Efectivamente, abrimos el sobre que contiene la factura y, hete aquí, lo que nos encontramos: unas condiciones leoninas de aceptación del pedido enviado y no solicitado.  

Ojo al parche, que es de goma. Reproduzco literalmente algunas de las cláusulas de este contrato: 

  • Todos los pedidos, una vez entregados, serán considerados como venta en firme.
  • Igualmente será rechazada por nuestro almacén cualquier mercancía que presente deterioro en su embalaje externo y/o deterioro en su contenido.  
  • Cualquier tipo de incidencia deberá comunicarse a nuestras oficinas centrales por escrito (vía fax o correo) y en un plazo máximo de tres días hábiles.
  • La admisión de mercancía por parte del cliente, implica la aceptación de las condiciones generales de venta establecidas por XXXX.

                                     (el subrayado y la negrita son originales) 

Y, claro, en un centro en el que trabajan más de un centenar de personas, a veces algunas cajas, cartas o sobres aparecen en donde no les corresponde y pasan algunos días hasta que regresan al lugar donde deberían haber ido. De forma unilateral la editorial XXXX obliga al centro educativo a aceptar –sin mediar petición alguna -insisto-, y sin constar firma alguna- un contrato que es absolutamente vergonzoso. Esta no es, en modo alguno, la fórmula para vender ningún producto, pero, menos aún, un producto como el libro.  

Señores editores, comerciales… -a quien corresponda, que diría Serrat- un poco de dignidad profesional y un poco de conciencia personal. Hablamos de Cultura con mayúsculas… Señores, hablamos de Educación con mayúsculas… Vergonzoso e imperdonable. 

Marcos Cadenato

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