Tres Tizas

22 Junio , 2009

Cuentos para esperar en los semáforos

Archivado en: Mide tus palabras — Etiquetas:, , — Aster Navas @ 8:00 am

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A los que seguís mis pasos en esta bitácora os supongo enterados de mi doble personalidad; tenéis, en fin, noticias de ese Mr Hyde literario que llevo dentro. Ese tipo impredecible –sobre todo para mí- es el autor de esos micros que este blog recoge en la categoría de Mide tus palabras.

El caso es que algunos de ellos, hartos de andar dando tumbos por la Red, han buscado acomodo en un humilde libro que sale a la calle esta semana y que responde al desafortunado título de Cuentos para esperar en los semáforos.

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El acto de presentación tendrá lugar el próximo día 24 de Junio a las 19:00 en el Centro Cultural Santa Clara de Portugalete. Se regalarán –somos de Bilbao- ejemplares de la obra a todos los asistentes.

En fin.

Aster Navas

Actualización 25-06-09 (más…)

26 Marzo , 2009

Relatos góticos

Archivado en: Mide tus palabras, Te cedo la palabra — Etiquetas: — Marcos Cadenato @ 8:00 am

Hoy ocupa el lugar de Te cedo la palabra, la voz, la palabra y el misterio de nuestra amiga y compañera Niée Hadar. Como si de un auténtico relato se tratara y gracias a los mágicos hilos de la red, se han tejido unos lazos de amistad y admiración entre todos nosotros. Los microrrelatos han unido a Tres Tizas y a Stat Rosa Pristina y tenemos hoy la suerte de poder disfrutar tres relatos de esta profesora de Castellano y Filosofía, Doctora en Educación, docencia e investigación en la Universidad Católica del Norte de Chile. ¡Todo un lujo, todo un misterio…! Muchas gracias, profesora; muchas gracias, Niée!

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El corazón de Percy

Cuando niño, buscaba yo fantasmas
en calladas estancias, cuevas, ruinas
y  bosques estrellados…
(Percy Shelley)

A Mary Shelley la tristeza le sentaba bien, le volvía más pálidas las mejillas y los labios más rojos. Ergo, su sombra abatida por el viento era un intenso retrato de belleza oscura, elegíaca, recorriendo obsesivamente la playa.

Cuando tres días después el mar le devolvió el cuerpo lívido e hinchado de Percy, ella tomó su mano con devoción para besarla, pero ésta se deshizo entre las suyas como si fuera de arena.corazonQué implacable era la muerte con el joven baronet de Sussex; amigo inspirado de Lord Byron y escurridizo amor infiel de Mary; qué cruel con su belleza e inteligencia, y cómo hubiese deseado ella que en tributo a vivir con el alma exacerbada, al menos los poetas fueran inmunes a la miseria de la muerte.

Sin embargo, la podredumbre urgía una rápida cremación, y fue en una playa de la Toscana que antes de inflamar en la pira el cadáver de su marido, ella pidió a sus amigos bardos que extrajeran del cuerpo el corazón amado, para conservarlo en formalina y dejarlo sobre su escritorio.

Fue un impulso, un deseo superior.

Y tenía sentido… ella siempre ambicionó con locura ser la  única dueña del corazón de Percy.

Asunto de Estado

Juana, la heredera de los reinos de Castilla y Aragón, quizás no tenía los ojos verdes, pero sin duda los celos sí, y no toleraba la idea de que Don Felipe gozara la belleza de otra mujer; con todo, su marido era un hombre apañado, y sus devaneos sólo terminarían al morir.

De ahí en más, Juana dirigió personalmente el traslado del cuerpo desde Burgos a Granada en una larga procesión que avanzaba sólo de noche, alumbrada por miles de cirios y antorchas.

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Ajena a las veleidades de la política, que volaron como cuervos sobre ella durante esos ocho meses, no hizo otra cosa que seguir el féretro, deteniendo a diario el avance para pedir que lo abrieran y comprobar que el archiduque seguía allí.

En vista que el duelo duraba demasiado, y tomaba un sesgo extravagante, el Cardenal Cisneros aconsejó tomar medidas precautorias, y en enero de 1509 Juana fue encerrada para siempre en Tordesillas.

Era un asunto de estado: Ella no gobernaría, porque no gobernaba sus deseos.

Y la reina destronada siguió vigilando al más bello,
siempre con la rosa de los vientos orientada
hacia sus ojos muertos.

Stravaganza

Londres, enero 21 de 1824

¿Por qué repites a los cuatro vientos que estoy loco, que soy malo y peligroso de conocer?

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Ya que es preciso ser indulgente con la propia falta de virtud, yo te diría, mi pequeño cordero, que sólo soy extravagante, incluso agregaría que lo soy en la justa medida para no morir de tedio en un mundo vulgar, lleno de hombres y mujeres predecibles y en ningún caso heroicos.

¿Irías conmigo a Missolonghi, mi mariposa seca? Probablemente encuentres allí algo de lo que buscas, tal vez la muerte aguardando en la marisma y, quién sabe, hasta es posible que puedas salvar tu belleza a tiempo de la decadencia.

Piénsalo, mientras te esfuerzas en arruinar mi dudosa reputación y la deseada prepara, para gente mala, loca y peligrosa como nosotros, su estandarte negro.

(Carta imaginaria de Lord Byron a su amante Lady Caroline Lamb, tres meses antes de morir en Grecia)

Niée Hadar

Créditos de las imágenes: http://www.si-educa.net/basico/img/cr/10a.gif, http://www.bancoimagenes.com, http://www.arteasturias.com.

19 Febrero , 2009

Seremos breves

Archivado en: Mide tus palabras, Tírame de la lengua — Etiquetas:, , — Aster Navas @ 8:00 am

Vemos la campaña de matriculación del Gobierno Vasco en favor de la Escuela Pública:

Leemos  (11/II/ 09) en la prensa:

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16 Febrero , 2009

Sobrinos, primos y demás familia

Archivado en: Mide tus palabras — Etiquetas:, — Aster Navas @ 8:00 am

No sé, amigos míos, cómo se lo va a tomar la Parca: es tan impredecible, tan inesperada. Ya me entienden.

Poco tengo que ver con el pirata de Espronceda pero aquí me tienen cantando alegre en la popa y riéndome de la fatalidad; aquí tienen al criado del rico mercader tomándole el pelo a la muerte.

Aster Navas



19 Enero , 2009

Cuestión de detalle

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Crédito de la imagen

Llevo quince años yendo al mismo peluquero; como profesional es un desastre pero, mientras perpetra su corte de pelo, el tipo se interesa por mi úlcera de estómago; eso le absuelve.

Llevo diez años con el mismo mecánico; como profesional es lamentable pero, mientras me cobra las bujías que no me ha cambiado, el hombre me regala un ambientador con aroma de lavanda; eso le indulta.

Mi mujer lleva ya tres meses con la misma aventura; como amante, según ella, el tipo es un fraude pero, cuando abandona nuestro dormitorio, olvida siempre sobre la mesilla una cajetilla de Chesterfield; eso le salva.

En fin.

Aster Navas.

Por cierto, ¿os venís a La nieve?

13 Octubre , 2008

Cuidado con las medusas

Archivado en: Mide tus palabras — Etiquetas:, — Aster Navas @ 1:00 pm

Crédito de la imagen

Nunca pregunté nada. De niña me dejaba tomar de la mano hasta la playa y allí me apostaba como el resto. Algo, pensaba, crucial ocurrirá allá en el horizonte, Martita, para que nadie lo pierda de vista, para que, religiosamente y todos los días, este arenal se llene de gente con los ojos fijos en el mar.

Sólo los niños le dábamos de cuando en cuando la espalda para jugar con la arena; el resto, desde las terrazas, desde las toallas, incorporados en sus tumbonas, no perdían detalle; contemplaban expectantes las aguas, seguros de que ese martes, de que aquel jueves, de que ese mismo miércoles ocurriría, por fin, lo que esperaban. Curiosamente ese acontecimiento sólo tendría lugar –arbitrariedades del destino- un día soleado pues los días nublados y aún más los lluviosos bajaba curiosamente el número de asistentes.

Con la pubertad seguí acudiendo con mis amigas a las que –tal vez, pensaba, era algo demasiado evidente y se burlarían de mí- tampoco planteé nada. Continué, pues, frente al océano sin cuestionarme el motivo.

Más tarde fui con mi novio de toda la vida; no sabría decirles en qué punto la inercia desahució al amor.

¿A qué coño, cielo, estamos esperando? –le pregunté una mañana de Agosto con la vista fija en el Cantábrico.

Él se puso inesperadamente lívido, como sorprendido en una falta grave y, sin desviar la vista de las olas, me propuso matrimonio.

Mis niños nunca han preguntado nada; se dejan llevar de la mano hasta la playa.

En fin.

Aster Navas

25 Junio , 2008

Mensajes perdidos

Archivado en: Mide tus palabras — Etiquetas:, — Aster Navas @ 1:00 pm

Me hace llegar el editor Claudio Landete el volumen que recoge los trabajos premiados en el Certamen Andrómeda de Ciencia Ficción. Responde al sugerente título de Mensajes perdidos y tiene una contraportada elocuente que os paso a leer:

“El lenguaje, después de la piel y los sentidos, es la tercera barrera corporal del ser humano. Los límites e imperfecciones en la lengua empleada, repercutirán en la propia percepción del mundo.”

Colaboro en este libro con el humilde relato que podéis leer en esta entrada. La Colección Andrómeda, en su volumen Historia alternativa, le hizo también un hueco a Tal día como hoy, un viaje en el tiempo en régimen de Todo Incluido al que estáis -felices vacaciones- todos invitados.

(más…)

11 Junio , 2008

Fuera de lugar

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Crédito de la imagen: www.cnice.mec.es

Los dos jóvenes que acaban de entrar en el vagón del metro hablan a gritos, como si estuviéramos ya a media tarde, como si no fueran –Gregorio se cerciora mirando el reloj- las siete de la mañana.

Fernando, el de siniestros, se presenta en bermudas; como si el muy capullo estuviera de picnic, como si –Gregorio se asegura tocando la montaña de informes- no estuviera en la oficina.

Don Gerardo, el gerente, palmea ostentosamente la espalda de Gregorio, toma con gesto cómplice el brazo de Gregorio, como si fuera su padre, como si el muy cabrón –Gregorio recuerda los dígitos de su menguada nómina- no le estuviera exprimiendo.

María, la mujer de Gregorio, lo besa con una sensualidad desmedida, con una ternura irrebatible, como si –Gregorio repara en los zapatos- no hubiera un tipo escondido tras las cortinas.

En fin.

Aster Navas.

Versión en catalán

28 Mayo , 2008

Por ejemplo: llueve

Archivado en: Mide tus palabras — Etiquetas:, — Aster Navas @ 1:00 pm

Crédito de la imagen: http://www.flickr.com/photos/madasor/271883694/

En nuestro mundo ocurren cosas increíbles. Son, paradójicamente, las más cotidianas.

Por ejemplo, llueve: mansa o furiosamente el agua cae del cielo.
Por ejemplo, nieva; cada vez menos, sí, pero de cuando en cuando nieva. Y no sé a usted pero a mí esa sustancia blanca me desconcierta.
¿Y los besos? ¿qué me dice usted de los besos? Esa costumbre de succionarse los unos a los otros con los labios; la manera, en fin, tan curiosa en que copulamos.
Y luego están las rebajas y… las escaleras: esa forma tan inquietante en que se pliega el suelo a las primeras de cambio.

Procuro no demostrar asombro. Abro el paraguas o pongo las cadenas al coche aparentando mayor contrariedad que sorpresa. Beso y me besan; me compro un abrigo en Mayo; en Octubre congelo el besugo que cenaré en Navidad.

En fin.

Y luego está el fuego. ¿Qué me dice, doctor, del fuego?

Aster Navas

Versión en catalán

7 Mayo , 2008

¿Palabras?

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Crédito de la imagen: http://www.20minutos.es/data/img/2007/10/10/689399.jpg

Se conocieron en el funeral de un amigo común.

Estoy tan… no sé; me siento tan… -dijo ella.

¿Consternada? -sugirió tímidamente él.

Se vieron durante un tiempo.

Tal vez… se me ocurre… claro que no sé qué pensarás tú. Tal vez podríamos vivir… -propuso ella.

Juntos -concluyó él.

Creo… claro que habría que confirmarlo… que estoy… -anunció ella, al de un par de años de casados.
Embarazada -dedujo él.

Vino después el desencanto y ella le reprochó lo que ya era un secreto a voces.

No es necesario que te inventes más congresos. Ya sé que este fin de semana has quedado con… ya sabes… tu -le espetó ella.

Amante -reconoció él.

Quiero que sepas que eres, eres… -se irritó ella.

¿Un canalla? -preguntó él.

No exactamente; eres… -insistió ella.

¿Un monstruo? -reconoció él.

No, no; es -lo tengo en la punta de la lengua- un adjetivo; eres… -ella

¿Odioso? -arriesgó él.

Sí, también, pero eres… eres… -se desesperó ella.

¿Despreciable? -aventuró él.

Eso mismo -le abrazó, aliviada: sin aquel tipo estaba perdida; no encontraba, ya saben…, las… sí, hombre, las…

En fin.

Aster Navas

Versión -adultos con reparos- sin autocensurar.

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