El resto de los habitantes de este planeta cierra los dos a la vez; bien cuando parpadean, bien cuando duermen. Sólo Benito, el vecino del tercero, cierra uno y mantiene el otro abierto.
Me desconcierta Benito, el vecino del tercero: me mira de arriba abajo, se demora en mis pechos o en mis caderas y cierra un ojo -normalmente el izquierdo- frunciendo a la vez los labios. Que no me entere yo que ese culito pasa hambre -me dice viéndome subir, apostado en el rellano.
Salvo Benito, el vecino del tercero, el resto de los habitantes de Agua (Tierra) se sirven de otro orificio -boca- para sus colaciones. Acaso Benito -eso es- sea como yo, un ser en tránsito que aún no controla ni conoce su cuerpo.
XJM, reportando desde Tierra (digo Agua).
Aster Navas






















