Nuestra compañera Elisa de Armas es una profesora sevillana que lleva la friolera de 28 años dando clase, en Preescolar, Primaria y Secundaria y que conoce muy bien las siglas EGB, BUP, FP y ESO. Da clases de Lengua Castellana y Literatura y es la autora de Actimoliner, un blog personal en el que ofrece a sus lectores reflexiones educativas, experiencias y creaciones propias. Desde hace cuatro años trabaja con blogs de aula y en el de este año, Palabras para ti (Primer Premio de Blogs de Aula en Secundaria de la tercera edición de los premios Espiral de Edublogs 2009), podéis acceder a sus otros blogs y podéis encontrar materiales e ideas muy útiles para las clases de Lengua. Muchas gracias, Elisa, por tu trabajo y muchas gracias por tu generosa aportación a Tres Tizas. ¡Gracias de verdad!
Un problema que se me presenta cuando me planteo la enseñanza de la escritura es que precisamente escribir es algo que a mí nunca me han enseñado a hacer. Lo que he aprendido ha sido a base de lectura extensiva, método lento y que me temo que no todos los adolescentes actuales van a estar dispuestos a aplicar. Por eso este año aproveché una convocatoria de la Biblioteca Pública Infanta Elena y me apunté a un curso de escritura creativa.
Sentarse en un aula rodeada de personas desconocidas, de edades y profesiones variopintas, genera una mezcla de emoción e inseguridad, sobre todo si sabes que van a ser lectores de unos textos en los que vas a poner, inevitablemente, tu intimidad al descubierto. Tuve la suerte de conocer a gente estupenda, con la que compartí no sólo el taller, sino cervezas y conversación, y de tener un magnífico profesor, el escritor Javier Mije, autor de un libro de relatos, El camino de la oruga , cuya lectura recomiendo vivamente.
Es evidente que la dinámica de un curso de adultos, que acuden al mismo por afición personal y que tienen la posibilidad de abandonar si no responde a sus expectativas, es difícilmente extrapolable a la de un aula de secundaria. Sin embargo, más allá de las satisfacciones personales, me resultó curioso sentirme, por un tiempo, del otro lado, identificándome con mis alumnos al enfrentarme semanalmente a una propuesta de escritura que debía entregar a fecha fija y al esperar, impaciente, las correcciones del profe. De entre todo lo que aprendí, que fue mucho, lo más aplicable para mis clases ha sido el observar el tacto, el cuidado y respeto exquisitos con que Javier nos trataba, a nosotros y a nuestros escritos, para evitar el desánimo y procurar que nadie se sintiera violentado o incómodo.
Para terminar, os dejo uno de los textos producto del taller. La propuesta consistía en elaborar un microrrelato a partir del famoso dinosaurio de Monterroso. Y como imaginé que iban a predominar las versiones más bien negativas, me esforcé por transmitirle al bicho un poco de ternura. Este fue el resultado, sed benévolos. (más…)




















