
La revisión de los modelos de aprendizaje abarca —estos días más que nunca— la lectura, por lo que le voy a dedicar dos post que me han sugerido algunos artículos del informe la lectura en España.2008 y el monográfico de la Revista Aula del mes de febrero.
Mi opinión es que la escuela le asigna erróneamente a la lectura el monopolio del conocimiento y el placer. Sobre todo, cuando estoy convencido de que se trata de una actividad que exige muchos recursos físicos-atencionales, cognitivos y de hábito, y que desemboca generalmente en un ejercicio memorístico.
Obviamente, es una tesis malintencionada que busca provocar una reflexión desde los tópicos y una revisión de todas las etapas desde las primeras letras. Así, quiero empezar en este recorrido diacrónico por resumir los métodos de adquisición de la comprensión lectora en Infantil según lo que presenta la revista de GRAÓ:
a) modelo analítico o global: trabaja las palabras antes que los grafemas, enfatizando el significado y los aspectos comunicativos y funcionales del lenguaje escrito.
b) modelos sintéticos o fonético-silábicos: centrada en el grafema o en la sílaba. Argumenta que a diferencia del inglés o el francés el código castellano es muy transparente con 30 grafemas (teniendo en cuenta los dígrafos) y unas mil sílabas. Los profesores Jesús Alegría, Marisol Carrillo y Silvia Defior parecen defenderlo en estas palabras:
“la adquisición rápida del código tiene la ventaja de permitir al escolar identificar todas las palabras que conoce y esto le da un gran sentimiento de potencia: ¡ser capaz de leer¡ (…) esto pone en manos del escolar un poderoso mecanismo de autoaprendizaje, a condición de que conozca el código y practique la lectura.”
c) modelo analítico-sintético: es la postura defendida por autores como Núria Castells, Fernando Cueto, Emilio Sánchez, creo haber leído algo sobre ello a Felipe Zayas… más eclécticos, que mantienen una postura de acuerdo entre las dos filosofías.
A pesar de que mis tres hijos están en Infantil y veo su curiosidad por descifrar las letras, sus diferentes ritmos y sus innatas reflexiones metalingüísticas en dos códigos no me puedo considerar un experto. Sólo sé que me alegra oír a la mayor ( 6 años) hablándome de los planetas y de la imposibilidad de respirar en la luna, por lo que pienso que la preocupación excesiva por adelantar la edad de inicio en la adquisición de la lectura puede suponer una experiencia traumática para algunos alumnos. Igualmente, imagino que al tener que dedicarle mucho tiempo a esta compleja labor se le robará tiempo a otros rentables canales de aprendizaje (teatro, juegos orales de comprensión y de expresión, imágenes, dinámicas solidarias y emocionales…)
En Primaria, por su parte, sé que la LOE prevé un tiempo diario de lectura en la aulas que me lo imagino gozoso, pues la oferta, los soportes, las iniciativas, los recursos, y los estímulos son tan amplios en la actualidad que se podrá dar fácilmente respuesta a los diferentes intereses temáticos, imaginativos y epistémicos.
En la madurez, aunque tengo la sensación de que nunca la escritura y la lectura habían ocupado más nuestros tiempo de ocio (periódicos gratuitos, revistas especializadas sobre cualquier tema, lectura de correos, blogs, foros, enciclopedias y diccionarios on-line…) muchos de los adultos son herederos de la tradición escolar y apenas leen libros (aunque paradójicamente, entre sus hábitos siguen destacando la lectura).
Y es que la vida es muy complicada y se prestigia la acción (ir al cine y hacer deporte, participación ciudadana, vida social o familiar activa, viajes…) frente a la reflexión. (A mí mismo, agotado después de acostar a mis peques, sólo me queda la alternativa de quedarme dormido delante de un libro interesante o enredarme con el ordenador que me enciende las neuronas…)
En la ESO (motivo del próximo post) muchos de los jóvenes dejan de leer porque los padres y el entorno les han mostrado ya estímulos mucho más emocionantes, más prestigiados y fáciles. También compruebo que la lectura es más afinada si a continuación van escribir un texto con proyección pública. En esa misma línea de análisis, intentaré desterrar tópicos como que el que lee mucho, saca buenas notas y no tiene faltas de ortografía o que a los jóvenes no les gustan los libros, pues TODOS leen si se les da un tiempo rutinario y un espacio cómodo sin otras distracciones que un irreconocible silencio y el suave susurro de un libro de lectura. Pero esto es tema de otro post… Gracias, de todas las maneras, por leer(me).
Patxo Landa
Crédito de la imagen
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