
No sé, aunque sospecho, qué intereses puede tener el departamento de Educación del Gobierno Vasco por mantener las licencias de Microsoft Office y Windows, en lugar de apostar por el software libre, como hacen ya desde hace tiempo en otras muchas Comunidades Autónomas (Extremadura, Valencia, Andalucía, etc.).
Mucho menos comprensible en época de crisis ese gasto de 600.000 € anuales por renovar dichas licencias de una compañía que ha sido repetida y recientemente sancionada por prácticas que van en contra de la competencia (lo último ha sido incluir el Explorer en su sistema operativo). Incluso gratis sería discutible éticamente, pues supondría una maniobra publicitaria de las más rudimentarias: habituar a entornos concretos… y luego pedir dinero para seguir manteniéndolos. Los traficantes conocen muy bien este recurso de mercadotecnia. El periódico El Mundo hizo -no sé si continúa haciéndolo- algo parecido: regalaba a los centros unos cuantos ejemplares para que se repartieran entre los alumnos, se utilizaran en clase… Y todos sabemos lo que sucede cuando nos acostumbramos a determinados formatos.
Pero que los profesores tengamos que demostrar nuestro manejo en esos programas informáticos privados para que nuestro centro adquiera la categoría TIC (con los beneficios en infraestructura tecnológica que esto conlleva: portátiles, algún proyector, etc.) me parece de juzgado de guardia. Es como si los médicos en lugar de recetar genéricos, estuvieran obligados por Osakidetza a recetar medicamentos de una marca concreta de un laboratorio privado. Sospechoso, ¿no?
Como muestra de la prueba en la que nos estamos preparando para obtener la IT Txartela (Information Technologies) que acredita nuestra competencia en el manejo de las TIC, un par de botones: los pantallazos que ilustran este artículo.

Y aunque he leído de vez en cuando encendidas protestas a ilustres blogueros como Mikel Agirregabiria, en los institutos o estamos anestesiados o ignoramos lo que esto supone (no sólo para nosotros sino para nuestros alumnos, futuros “consumidores” de sistemas operativos).
En 2005 la Comisión de Educación del Gobierno Vasco con el voto afirmativo de todos los grupos políticos instó al departamento de Educación a poner en marcha el uso de software libre en los centros educativos. Han pasado ya dos cursos y medio de esto. ¿He comentado ya que acaban de renovar las licencias de Microsoft? ¿He comentado ya que el presupuesto de la licitación es de 600.000 euros? ¿He comentado que a los profes nos van a hacer un examen sobre Internet -Explorer, por supuesto-, Microsoft Office (Word, PowerPoint, Excel, Access), Outlook, etc.?
¿Será esta medida un acto conmemorativo del vigésimo aniversario de las muertes de Salvador Dalí y Samuel Beckett, o el origen de un nuevo movimiento artístico: el surrealismo absurdo? Hay razones que mi razón no entiende.



















