Crédito de la imagen
Llevo quince años yendo al mismo peluquero; como profesional es un desastre pero, mientras perpetra su corte de pelo, el tipo se interesa por mi úlcera de estómago; eso le absuelve.
Llevo diez años con el mismo mecánico; como profesional es lamentable pero, mientras me cobra las bujías que no me ha cambiado, el hombre me regala un ambientador con aroma de lavanda; eso le indulta.
Mi mujer lleva ya tres meses con la misma aventura; como amante, según ella, el tipo es un fraude pero, cuando abandona nuestro dormitorio, olvida siempre sobre la mesilla una cajetilla de Chesterfield; eso le salva.
En fin.
Aster Navas.
Por cierto, ¿os venís a La nieve?




















Te recuerdo que te cortas el pelo tú solito con una Philips de esas; tú no tienes ni carné ni coche, pero lo más divertido: ¿tú fumas? Anda que…
Muy divertido, Aster, y sí que nos veremos en La nieve, sí.
Comentario por Marcos Cadenato — 19 enero , 2009 @ 9:46 am
Tengo un peluquero del mismo tipo, pero que me hace reír. El del taller, un cachondo que siempre me cobra barato, al menos eso dice él. Y mi mujer me anima a buscar una amante para quedarse ella con el piso.
En fin, detalles sin importancia, que me temo que como tu, nos mantienen aferrados a la vida.
Un saludo
Comentario por Martín Núñez — 19 enero , 2009 @ 5:38 pm
Pues en Grecia son ese tipo de relaciones las que siguen primando.
Si voy al supermercado, tengo cuidado de dar un rodeo al volver a casa y no pasar por delante de la tienda de ultramarinos…
Saludos.
Comentario por Leonor Quintana — 19 enero , 2009 @ 8:40 pm
Llevo la friolera de ¿cuántos años? con adolescentes; como personas, una maravilla, como estudiantes, no tanto; pero su afecto les redime.
Comentario por Lu — 20 enero , 2009 @ 12:41 am
Llevo veinte años mirándome al espejo todas las mañanas antes de ir a trabajar; como profesor soy una calamidad pero, mientras suelto el rollo a los alumnos, les sonrio e intento hacerles sonreír. ¿Eso me exculpa?
Comentario por Carlos — 20 enero , 2009 @ 10:08 am
En fin, Marcos, no se te puede contar nada;-)
Comentario por Aster Navas — 20 enero , 2009 @ 10:20 am
Martín, una vuelta de tuerca muy ingeniosa.
Gracias por tu lectura y comentario.
Comentario por Aster Navas — 20 enero , 2009 @ 10:21 am
Es un detalle, Leonor.
Bonita y curiosa palabra “ultramarinos”.
Un saludo.
Comentario por Aster Navas — 20 enero , 2009 @ 10:22 am
Tienes mucha razón, Lu: ese afecto es el mejor premio.
Un saludo.
Comentario por Aster Navas — 20 enero , 2009 @ 10:23 am
Por supuesto, Carlos; por supuesto.
Un abrazo.
Comentario por Aster Navas — 20 enero , 2009 @ 10:28 am
La felicidad va ser eso, Aster.
Muy, muy bueno.
Comentario por Patxo — 20 enero , 2009 @ 11:05 am
La conocí en una fiesta. Era fea, maleducada y antipática, pero tenía cintura de avispa. Así que me casé con ella. Una cuestión de talle.
Comentario por Antonio — 20 enero , 2009 @ 12:01 pm
Ya, Patxo, nos lo advertían los clásicos.
Un saludo.
Comentario por Aster Navas — 20 enero , 2009 @ 12:06 pm
Apúntate cinco, Antonio.
Muy bueno.
Un saludo.
Comentario por Aster Navas — 20 enero , 2009 @ 12:09 pm